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En el primer día de 2008 hubo igual cantidad de homicidios que enero pasado

Sólo en 24 horas hubo cuatro asesinatos en la provincia. El dato estadístico es elocuente si se tiene en cuenta que se trataba el delito que más había bajado el año pasado. Y va en contra del objetivo de Celso Jaque de lograr bajar los números de inseguridad en un 30%.

Sólo en las primeras 24 horas de 2008 hubo la misma cantidad de homicidios en Mendoza que durante todo enero del año pasado. El dato surge a partir del cotejo estadístico y de una comparación sencilla, con valores fáciles de apreciar.

El 1 de enero, en el año en que según el gobierno provincial disminuirá el delito en un 30%, los efectivos de Policía Científica tuvieron que ir a levantar pistas de cuatro hechos diferentes que ocurrieron en Capital, Guaymallén, Godoy Cruz y Tupungato

De acuerdo con la impresión que tienen los investigadores cada caso, ninguno tuvo como móvil un robo, sino que se trataron de asesinatos cometidos en medio de peleas, discusiones o con motivos pasionales.

Estas características suelen ser utilizadas por las fuentes policiales para bajar tensiones y evitar fuertes repercusiones sociales. Ocurrió durante la gestión de Julio Cobos y pareció repetirse en la era Jaque, ya que las personas consultadas se apresuraron a confirmar que fueron homicidios “en ocasión de riña”, según la calificación judicial de las causas.

Aún con esta suerte de atenuante, el nivel de violencia mostrado para la solución de conflictos interpersonales le da la razón al gobernador Celso Jaque, quien desde un primer momento insistió con tres puntos clave vinculados a la lucha contra la inseguridad: su mapa del delito, su promesa de disminución estadística y la idea de enfrentar un problema complejo, que va más allá de lo meramente policial.

Primer punto: hasta el momento, el mapa del delito utilizado es el mismo que confeccionaron los funcionarios de Cobos, quienes, luego de mantenerlo secreto durante cuatro años, lo subieron a modo de informe en la página de internet del Ministerio de Seguridad antes de abandonar sus funciones.

Con ese mismo informe, el ex ministro Alfredo Cornejo y su gente anunciaron que los delitos habían disminuido considerablemente en Mendoza. En ese momento se hablaba de algo así como el 40%, aunque el año finalizó con una cifra más cercana a los 97 asesinatos informados en 2006.

Segundo punto: la promesa electoral que hizo Jaque le significó un rédito político alto, que se manifestó en las urnas el 28 de octubre, pero lo condicionó para cumplir con ese objetivo que hasta el momento parece imposible. El único delito que había bajado considerablemente en 2007 ya le está dando dolores de cabeza.

Tercer punto: que la mayoría de los asesinatos sean por riñas o ajustes de cuenta (término que le gusta usar a la policía cuando entienden que víctima y victimario llevaban una vida reñida con la ley) no deja de alarmar. Es la muestra más clara de la agresividad de la vida cotidiana y la percepción de que Mendoza está cerca de su un “lejano Oeste” donde las disputas se arreglan a los tiros. Por eso el gobernador insiste con, además de “quintuplicar el patrullaje” –como dijo en su espot de campaña-, comprometer a otras áreas como Desarrollo Social, Salud y Escuela en su afán de apaciguar la provincia.