Perlitas blancas y perlitas negras, acerca del bochazo a Morandini
Cuestión de números
Te puede interesar
Paulón lanzó duras críticas contra la presentación de Adorni en Diputados
La cuenta es simple, hasta para un alumno de 1º grado. Si son 6 los senadores cobistas y 9 los legisladores del PJ concertador, entonces Morandini debía tener al menos 15 bolillas blancas. Pero en política no siempre 6 más 9 es 15. Porque el bueno del “Quico” sólo tuvo 11 votos a favor. ¿Qué habrá pasado con esos cuatro votos concertadores que faltan?. ¿Se habrá "equivocado" algún cobista? ¿Algún justicialista concertador habrá respondido a intereses políticos y privados que preferían que Morandini no llegara a Irrigación?. Y, en política nunca se sabe... De cualquier manera, vamos a dejarnos llevar por trascendidos: parece que las cuatro bolas en cuestión faltan porque, desde el sur, un poderoso intendente concertador justicialista (que empieza con “O” y termina con “mar Félix”) habría mandado a votar en contra (demostración de poder propia y ajena, pública y ¿privada..?). Otros dicen que, gracias al resultado, ahora tomará impulso el Cacho Santilli. Otros dicen que el Omar sigue haciendo lo que quiere (armó listas a piacere, le mostró músculos y dientes a Celso Jaque en la interna ante Carmona). Otros dicen que esto sería uno de los primeros frutos de la ya iniciada interna entre concertadores peronistas y radicales, que se ahondará cuando Cobos, si gana, se vaya a Buenos Aires. Entonces, se estima, ya nadie recordará al Cleto y aquí se sacarán los ojos hasta que a rey muerto, rey puesto y viva la vida, viva la vida, viva la vida, viva el amor.
Otra
Sí, otra versión que no debe descuidarse: entre los votos negativos… parece que hubo un par de cobistas descontentos por la suerte que corrieron en la repartija. La teoría tiene que ver con el hecho de que, si Cobos gana, se va pa´ los Buenos Aires y, entonces, ¿por qué este acto de amor de la bolilla blanca, si hemos sido mal recompensados? Andá a saber.
La llamada
Estaban por votar los legisladores el pliego de Morandini y sonó el teléfono del vicegobernador, Juan Carlos Jaliff. El que estaba del otro lado de la línea era nada menos que el secretario general de
Sin tono
Otra de Tanús y los teléfonos. Según sostienen en
Equivocaciones
Dicen que en las urnas había dos bolillas blancas (positivas) que no pudieron contarse a favor de Morandini, ya que habían sido depositadas en el lugar equivocado. En efecto, estaban en la urna destinada a las bolillas negras (negativas), por lo cual, al final, esos sufragios quedaron anulados. Circularon dos versiones. La primera, inocente, que hay legisladores muy desatentos y bobalicones. La otra, más descarnada, que algunos quisieron quedar bien, a la vez, con Dios y con el Diablo: tuvieron un gesto con Morandini, pero esos votos no sirvieron para nada. La idea, una tercera posición, digamos, era patear y patear y patear el asunto hasta que pasara un mes y que Morandini fuese electo por cansancio. Eso, claro está, no pasó.
Combate Space. Bruni vs Suárez
Y pensar que hasta hace pocas semanas eran amigos. Pero desde que Sergio Bruni se pasó al cobismo, el ultraiglesista Mauricio Suárez no lo digiere. Y para colmo, ambos son presidentes de sus respectivos bloques, así que las discusiones entre ambos son cada vez más picantes. Hoy, según cuentan los infidentes, casi se van a las manos. “Así gobiernan ustedes, esto es lo que les enseñó Cobos”, fueron los gritos de Suárez a su ex amigo, como si Bruni fuera un cobista de la primera hora.
¿Por qué?
Eso se pregunta el Quico Morandini. “¿Por qué a mí?”, se pregunta. La respuesta puede ser simple: porque no tuviste un operador político que hiciera el trabajo que suelen hacer maestros de la política como Cornejo, Mazzón, Suárez, Vicchi. Esto es: ir charlando, uno por uno a los legisladores, prometerles obras en sus departamentos, algún carguito para un familiar, cosas así. Entonces, te vas ganando bolillas blancas, una por una, con esmero.
Naturaleza
Nos dijo un analista: “¿Sabés por qué le pasan estas cosas?”. No, ¿por qué? “Porque el cobismo es ingenuo por naturaleza. Para algunos, Cobos ya vive en Buenos Aires y por eso no están dispuestos a hacerle más favores. Lo que había para repartir, ya se repartió ¿Y quién es Morandini sin Cobos? Nadie. Seguro que ahora se lo lleva a
Chapulín
Acuérdense: cada vez que un gobernador se va, aparecen los defectos, las denuncias, las críticas, los grandes analistas del desastre. Aparece como claro que, si Julio Cobos, ganando, se convierte en un vicepresidente sin poder, se lo van a comer crudo. No sólo los terribles buitres que anidan en el Congreso Nacional, sino también los que se van a quedar acá, desairados. ¿Quién podrá, entonces, defenderlo? El Chapulín Colorado, hasta donde sabemos, es mexicano.
Síntesis, ahí va:
Morandini no salió elegido, porque tuvo muchas más bolas negras que blancas.
Morandini no tuvo apoyo de los habituales operadores políticos del cobismo.
Morandini fue campo de batalla de cuestiones que lo trasuntan.
Morandini perdió acá y Cobos allá, en Buenos Aires, donde le van a pasar factura por no poder poner a un amigo suyo para que se ocupe del asunto ese del agua.
Morandini ha sido víctima de sus enemigos, de sus amigos y de los que parece que son amigos, bueno, pero no son tan amigos, más bien conocidos, que él, por cierto, desconoce.
Eso, eso, eso, eso…
Nos vamos con un comentario de un lector, que se identifica como Lucio Iglesias.
“Sugerencia para Cobos: Ya que le bocharon al Quico... que ahora pruebe con el Chavo... Eso, eso, eso, eso!!! (Juá Juá Juá Juá Juá !!!!, perdón Morandini, pero la burla es para el Cleto. )En el gobierno, Cobos va a ser Don Ramón y
