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Los federales detenidos, complicados por las pruebas

La prueba clave: una escucha telefónica hecha por Gendarmería. Un testigo habría dicho que pagó $20.000 para que no le allanaran su videoclub. El comisario Daniel Ouviñas Salgueiro y toda su Brigada de Investigaciones están alojados en la cárcel de Tribunales. El juez Walter Bento los investiga por coimas, pero se reveló que podría tratarse de algo más grave. Se los podría imputar por asociación ilícita, con penas que llegan a los  20 años.  Todo surgió a partir de una investigación de Gendarmería.

El jefe local de la Policía Federal, Daniel Ouviñas Salgueiro, quedó detenido por el escándalo de coimas y otros delitos que salpicó a los detectives de la Brigada de Investigaciones de esa fuerza que está apostada en nuestra provincia.

También trascendió que una comisión de Asuntos Internos de la Federal, que llegó esta mañana, ya desplazó a todo el personal administrativo que trabaja en el edificio de calle Perú. Mañana podrían llegar sus reemplazantes.

A esta altura, el caso es un verdadero escándalo. Por irregularidades cometidas por efectivos de la fuerza, once agentes (el comisario y la totalidad de la brigada de Investigaciones) permanecen detenidos en la alcaidía de los tribunales federales. Están a disposición del juez federal Walter Bento, quien los investiga por presuntos pedidos de coima e irregularidades aún más graves.

En Tribunales, hasta ahora no quisieron revelar el objetivo mayor de la investigación. Pero sí se supo que la imputación inicial contra todos los detenidos sería "exacciones ilegales", o sea, coimas.

El juez Walter Bento es quien tiene a su cargo la pesquisa. El magistrado ordenó en las últimas horas la detención de los once uniformados federales. Sin embargo, Ouviñas estuvo en libertad hasta el mediodía. A esa hora regresó a Tribunales Federales con la gente de Asuntos Internos y luego quedó detenido en la U32. Según trascendió, el comisario habría hecho alguna declaración ante el juez, y luego de eso fue llevado a un calabozo.

A pesar del hermetismo, Bento soltó ante la prensa una frase que reveló la gravedad del asunto: “Acá se investigan irregularidades en procedimientos policiales y no puedo atender a nadie, porque estoy recibiendo una denuncia por minuto contra los detenidos”.

Esta ola de denuncias fue generada por la trascendencia mediática del caso. "El tema es que ahora todos los que fueron investigados por esta brigada van a querer poner quejas", confió una fuente judicial.

Si bien nadie quiso hacerlo público, se supo que para todas las personas involucradas en la investigación, tener que ordenar la detención de los efectivos no fue una tarea agradable. "Es raro, porque se trata de la gente en que confiamos para la mayoría de los casos que llevamos adelante", confiaron.

Los peritos de la Justicia Federal estuvieron en la tarde de ayer en el edificio de la Policía Federal y secuestraron documentación del caso. Estas pericias habrían comprobado la sospecha de irregularidades y motivaron la detención de once efectivos.

En tribunales afirman que Bento ya tiene evidencias suficientes para imputar a los policías. Se trataría de filmaciones y grabaciones de audio que probarían irregularidades aún no precisadas por la Justicia.

También revelaron que el expediente se armó a partir de una investigación que hizo otra fuerza federal: Gendarmería. Seguían una pista por tráfico de drogas y llegaron hasta un lugar donde, sin imaginarlo, se cruzaron con un dato en contra de la Brigada de la Federal. Profundizaron un poco sobre esa cuestión y descubrieron la situación que derivó en la denuncia, investigación y detención de los policías.

En cambio, para otros efectivos de la Federal, sus compañeros fueron víctimas de "una cama" hecha por la gente de Gendarmería.

La evidencia

La prueba clave sería una escucha telefónica hecha en el marco de la pesquisa realizada por Gendarmería. Una voz indicó que debía juntarse con una persona a la que debía pagarle una importante suma de dinero para que no le allanaran su local de alquiler y ventas de videos y dvds. Las averiguaciones confirmaron que esa "persona "era un efectivo de la Brigada de Investigaciones de la Federal. 

Asimismo, un testigo, que dijo ser dueño de tres videoclubes, declaró esta mañana que se juntó en un café con uno de los jefes de los detectives y le entregó 20 mil pesos para evitar que le sucuestraran mercadería.

A estas pruebas se sumaron las actas que el juez Bento se llevó de la delegación policial. En esos documentos aparecen cantidades de mercadería secuestrada que no coincide con lo que realmente encontraron en los depósitos de calle Perú.

Posibles imputaciones

Los efectivos podrían ser imputados de los siguientes cargos:

Exacciones ilegales: tiene una pena que va desde un año hasta los cuatro años de prisión, según la gravedad.

Asociación ilícita: la escala penal va de 5 a 20 años de prisión. Está contemplado en el artículo 210 bis del Código Penal. Y en este caso, se reúnen varios de los requisitos para el agravamiento de esta figura: estar integrada por diez o más individuos; tener estructura celular; disponer de armas de guerra; estar compuesta por uno o más oficiales o suboficiales de las fuerzas armadas o de seguridad, y tener notorias conexiones con otras organizaciones similares existentes en el país o en el exterior.

Abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios públicos: penas de un mes a dos años de prisión e inhabilitación especial por el doble de tiempo.

Falsificación de documentos: tiene penas que van de uno a seis años de prisión. Es por adulterar las actas de los secuestros.