La triste desaparición del sueño peronista
No pasó un siglo. Hace menos de dos años, los nueve intendentes del justicialismo mendocino se ufanaban de conformar un bloque político unido y poderoso. Eran pretenciosos. Por eso se plantearon el objetivo de reconstruir el peronismo local, arrasando entonces, por la victoria del radical Julio Cobos, en 2003. Para eso crearon una asociación, a la que quisieron dotar, para realzar su imagen, de un perfil académico y serio.
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Para muchos, el PJ local acaba de vivir una interna con ribetes extremadamente novedosos. Y peligrosos. Además, quizás como nunca, la batalla estuvo controlada por la Casa Rosada.
La movida ejecutada por el intendente Omar Chafí Félix el domingo pasado fue increíble. Aunque no participó en la interna, presentó un candidato propio en el comicio (el secretario de Salud de San Rafael, Armando Dauverné), sólo con el objetivo de complicarle la elección al candidato a gobernador del PJ, el malargüino Celso Jaque.
Dauverné ganó la elección, pero seguramente no competirá en octubre: es impensable que enfrente a su jefe político, que irá por otro mandato. O sea, el ignoto Dauverné se jugó por nada. Y las personas que lo votaron, fueron poco menos que estafados.
Montar un simulacro de candidatura para herir al rival es algo que no tiene muchos antecedentes en el mundo político local. “Félix nos ha deostrado que no tiene códigos, que es capaz de hacer cualquier cosa”, dicen desde el bando jaquista, que sintió el impacto de la estocada rival: toda la campaña estuvo montada en la buena imagen que tiene en el sur el ex intendente de Malargüe.
Mientras Jaque rediseña su campaña electoral con vistas a octubre y piensa en salir a convencer en el sur a los votantes que creía tener en la manga, en Buenos Aires, a 1.000 kilómetros de Mendoza, se expone una lista de vencedores y vencidos por la interna mendocina. Del lado ganador aparece, una vez más, el eterno operador justicialista Juan Carlos Chueco Mazzón, hace tiempo instalado en la Casa Rosada a poca distancia de del presidente Kirchner, y padrino de Jaque. En el perdedor está anotado el secretario de Medios de la Nación, José Albistur, uno de los impulsores de la postulación de Guillermo Carmona a gobernador, a quien dotó de una notable campaña de publicidad callejera. Aunque el legislador provincial nunca contó con chances ciertas de ganar, no estaba en los planes de nadie que perdiera por tanto.
La interna cobista
Unos días antes de la interna del PJ, se resolvió la novela de las candidaturas del cobismo. Sin urnas de por medio, en una negociación interminable, la pata radical de la fuerza del gobernador catapultó por los aires a Patricia Gutiérrez, la figura renovadora que Cobos había decidido poner de número dos en la fórmula, junto al candidato a gobernador, César Biffi.
Pero no sólo Gutiérrez, vieja enemiga de las corporaciones políticas, salió perdiendo en este pleito. También cayeron Marita Perceval, quien se jugó muy fuerte por remplazar a Gutiérrez; y Juan Horacio González Gaviola, quien aspiraba a la diputación nacional.
Por otro lado, Rodolfo Gabrielli recuperó un poco de lustre al poner el candidato al vicegobernador definitivo (Enrique Thomas) y Kirchner demostró que, cuando quiere jugar fuerte, le alcanza con dar un par de gritos: colocó a su amigo Jorge Alvaro como candidato a diputado nacional, a pesar de que casi nadie lo quería en ese puesto.
El iglesismo
Esta nota hablaba al comienzo de las incompresibles divisiones de la política mendocina y va a terminar de la misma manera.
La ya vieja antinomia Iglesias-Cobos tiene hoy un escenario despiadado, que es la Municipalidad de Capital. Allí competirán Fayad por el iglesismo contra Juan Carlos Jaliff por el cobismo, y el reagrupamiento de fuerzas que esto ocasiona es violento.
El fenómeno Sergio Bruni es una prueba patente. Este legislador decidió mudarse hace muy poco a las filas del cobismo, y ha provocado todo un cataclismo en “La Muni” iglesista: varias secretarías están quedando acéfalas, ya que sus titulares respondían a Bruni y están dejando sus cargos, por consejo u orden de su líder.
Así como no se entiende por qué los intendentes kirchneristas de Integrar están separados, hasta aquí, Bruni no ha explicado muy bien a la ciudadanía mendocina por qué hace poco criticaba con violencia al kirchnerismo y ahora es parte de la silenciosa tropa que acompaña a Cobos y al presidente.