Presenta:

Buscan demostrar que el grupo que conformaba Rico secuestró a 10 personas

Esa es la intención de la presentación que organizaciones de Derechos Humanos harán en la Justicia Federal. Dicen que por las características, los operativos fueron hechos por miembros de un grupo de elite, como el GE'78, que además tenían contacto con el D2. El gobierno intentará hacerlos desistir de la denuncia.
El Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos (MEDH) hará un presentación en la Justicia Federal para que se investigue la participación del subsecretario de Seguridad, Carlos Rico, en el GE’78, el grupo especial antisubversivo creado especialmente para la custodia del Mundial de Fútbol jugado en nuestro país en 1978.

El objetivo de la presentación es demostrar que ese comando de elite, formado por policías mendocinos –entre los que estaba Rico- fue responsable del secuestro de diez personas durante mayo de ese año. Hasta el momento, el GE’78 no aparece en ningún expediente, pero esto, según los representantes del MEDH, tiene que ver con el desconocimiento que se tenía sobre la existencia de este grupo.

Creen que a partir de este dato se pueden sacar en limpio algunas pistas existentes sobre estos raptos llevados a cabo por grupos de tarea y que formaban parte de un mismo operativo que las autoridades militares habían trazado para esos días.

La actuación del GE’78, con la preparación en misiones especiales y ligadas a trabajos de inteligencia que tenían sus integrantes, garantizaba movimientos rápidos y sigilosos, sin el despliegue de personal uniformado o Falcón haciendo ruido por la ciudad. En esa época, una de las prioridades de quienes estaban a cargo de las sedes donde se jugó el Mundial era desmilitarizar la zona por una cuestión de imagen. Por eso, se habría recurrido a los cuerpos especiales.

Los representantes del MEDH se reunirán a las 11 con el subsecretario de Justicia y Derechos Humanos, Diego Lavado, para plantear este tema. La intención del gobierno sería recomendar que familiares de víctimas del terrorismo de Estado desistan de la presentación contra Rico. Advierte que, si bien el ex comisario pudo estar involucrado en casos de tortura y desaparición de personas, no hay ninguna prueba que lo incrimine. Y de no prosperar la denuncia, lo único que se logrará es que Rico obtenga una carta de inocencia por parte de la Justicia.

Sin embargo, una de las cartas que tendrían guardada los denunciantes para poner sobre la mesa del juzgado de Walter Bento, es una cadena de indicios que demostraría la relación del grupo al que pertenecía Rico con el servicio de inteligencia que operó en Mendoza durante los años duros y continuó algunos años aún con el retorno de la democracia: el D2.

El gobierno buscará por todos los medios bajar los decibeles de este tema. No quieren tener que afrontar el costo político de verse obligados de pedir a Carlos Rico que deje su cargo. Especialmente, temen que, si no apoyan en este tema al hombre elegido por el ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga, exista la posibilidad de que el mismo titular de la cartera le de la espalda a Celso Jaque y debilite su imagen. Y eso es algo a lo que el malargüino no quiere enfrentarse.