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1.000 días: logros y deudas en la Argentina de Javier Milei

A mil días del Gobierno de Javier Milei, el balance combina ajuste fiscal, menor inflación y crecimiento con deudas en empleo, salarios e instituciones.


1¿Dónde estamos parados los argentinos a mil días de la asunción de Javier Milei? La respuesta no puede ser blanco o negro: ha habido logros y avances, pero también hay grandes deudas.

Si hablamos de logros, el ordenamiento macroeconómico es lo primero a destacar. Y hay que reconocer el mérito enorme que esto tiene después del descalabro total que dejó el gobierno de Alberto, Cristina y Massa: un déficit financiero de más de 4%, reservas netas negativas en USD 11 mil millones y la inflación más alta desde 1991.

El gobierno logró hacer un ajuste fiscal histórico

Se ve en los números: en el primer trimestre de 2026, hubo un superávit primario de 0,5% y financiero de 0,2%. Gracias a eso, la inflación bajó en tiempo récord: 25,5% en diciembre de 2023 , 1,9% en julio de 2026.

Además, logramos discutir en el Congreso temas que esperaron por décadas. Como la reforma laboral, clave para que se vuelva a reactivar el empleo formal, que está estancado desde 2011. O el RIGI para que puedan llegar grandes inversiones a nuestro país. Todo esto, sumado a otras medidas del gobierno, como la eliminación de regulaciones que trababan el crecimiento, la inversión y la apertura comercial, llevaron a que Argentina recupere credibilidad y que el Riesgo País, que estaba en 2000 puntos, baje a 500.

¿Dónde estamos parados los argentinos a mil días de la asunción de Javier Milei?

Los logros son innegables

Pero la historia tiene otra cara y no podemos mirar para otro lado. Como en toda transición a un modelo económico distinto, están los que ganan y los que pierden. El campo, la energía y la minería están mostrando un crecimiento impresionante, pero la industria, la construcción y el comercio no están pasando un buen momento. El problema es que estos sectores rezagados son justamente los que más trabajo demandan. Por eso, aunque es cierto que el desempleo no creció, también es cierto que hay menos trabajo formal y más informal y cuentapropista.

Hay crecimiento, no hay dudas, pero no ha llegado a todos. Y mientras algunos celebran, del otro lado hay jóvenes que no encuentran trabajo, pymes que cierran, familias que no llegan a fin de mes y 6 millones de personas que están endeudadas y tienen pagos atrasados. La inflación bajó, pero el salario rinde menos y eso es una realidad que se ve cuando uno va al supermercado.

En paralelo, no podemos ignorar que hay grandes deudas en materia institucional. No todo es negativo, por ejemplo, se están cubriendo las cientos de vacantes judiciales que había en el país y que complicaban el buen funcionamiento de la Justicia. Pero la Ficha Limpia, que desde el PRO venimos impulsando hace más de diez años, todavía no es ley. Además, el maltrato permanente al periodismo y al que piensa distinto se ha normalizado y eso es alarmante en una democracia.

En pocas palabras, el gobierno tiene el mérito de haber ordenado en tiempo récord una situación de caos absoluto y de haber puesto al país en una senda de crecimiento para los próximos años, pero los pendientes están ahí y pesan. Falta que el crecimiento se traduzca en trabajo, mejores salarios y mayor bienestar. Y si tuviera que arriesgar, diría que el principal desafío que tiene el gobierno es saldar la deuda con los millones de argentinos que la están pasando mal. Le quedan, al menos, 461 días para lograrlo.

* María Eugenia Vidal. Ex Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.