True Crime Community en Argentina: el grupo que admira asesinos y celebró el tiroteo escolar en San Cristóbal
Desde antes de que ocurriera el tiroteo en San Cristóbal, el Ministerio Público Fiscal tenía identificado el fenómeno social hoy relacionado con el caso.
True Crime Community (TCC) es un fenómeno internacional en espacios virtuales donde una subcultura digital radicalizada se dedica a la admiración y, en casos extremos, a la emulación de responsables de masacres y tiroteos escolares. A raíz de la publicación de un informe oficial, se conoció que la Procuración General de la Nación tenía noción de esta en Argentina, y el secuestro de los dispositivos del tirador de San Cristóbal confirmó su relación.
La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (STIA) descalificó el documento donde se analizaron estas redes y su presencia en la Argentina. Concretamente, se expusieron siete causas judiciales en trámite cuyas características coinciden con el fenómeno.
La conexión con el tirador de San Cristóbal
Los dispositivos electrónicos del menor asesino secuestrados tras el ataque fueron la clave para comprobar la conexión del tirador escolar con esta comunidad.
De acuerdo con lo trascendido, la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe secuestró el teléfono y la computadora del adolescente. Lo hallado en sus pantallas coincidía con los patrones de radicalización que la SAIT había advertido meses antes en un informe.
Es que el joven era un usuario activo de Discord, una plataforma de chat organizada por canales temáticos, donde con otros adolescentes de Argentina y del extranjero compartía material sobre la masacre de Columbine. Este hecho es considerado el hito fundacional de esta comunidad. Así, encontraron mensajes enviados antes del ataque donde se daban indicios del ataque.
Todo esto ya es parte de la investigación liderada por el fiscal de la Unidad de Delitos Complejos y Criminalidad Organizada de Santa Fe, Luis Schiappa.
Qué es la True Crime Community
El informe de la STIA identificó la TCC como "un fenómeno conformado por una comunidad digital cuyos miembros se caracterizan por dedicarse a la investigación, fascinación y, en algunos casos, la emulación de perpetradores de homicidios masivos y ataques indiscriminados a civiles con armas de fuego".
Se describe en dicho documento que la comunidad opera de forma descentralizada y transnacional, principalmente mediante la circulación de simbología, narrativas y referencias compartidas, todas ellas vinculadas a este tipo de ataques.
Como elemento de cohesión entre sus miembros, se comparte de manera ideológica "una serie de prácticas que ensalzan la violencia como un fin en sí mismo e incluyen la glorificación de los agresores", de acuerdo con lo expuesto en el informe. Además, se suma una tendencia “nihilista”, descrita como una especie de "efecto contagio y un ciclo vicioso de imitación y radicalización".
"Aunque no puede ser clasificada como una ideología coherente, pues no tiene una doctrina estable, lo que aparece como consistente es un grupo de creencias: la violencia puede ser admirable y fascinante, el perpetrador puede ser reinterpretado como una figura trágica, icónica o heroica, la notoriedad pública es un bien deseable, la repetición de los ataques tiene un alto valor simbólico, las víctimas de los ataques suelen ser secundarias frente al estatus superior del agresor y la estética, los símbolos y las referencias son más importantes que un mensaje político", cerró el escrito.
Cómo reaccionaron los miembros de esta comunidad al ataque escolar
Dentro de la cuenta de TikTok del asesino, y de cuentas argentinas de esta comunidad, comenzaron a circular comentarios que marcaron la reacción de usuarios autoidentificados por esta comunidad, y marcaron su presencia en Argentina.
Además, en estos mismos espacios, generados a raíz del tiroteo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, jóvenes se interesaron por esta comunidad y pidieron contacto para formar parte de esta.
Más amenazas y nuevos casos vinculados
Desde el caso ocurrido en la localidad de Santa Fe, una "ola" de hechos similares comenzó a presentarse en los últimos días.
Este lunes, tras la denuncia de la directora de un establecimiento escolar, las autoridades lograron la detención de un adolescente de 16 años en la localidad de Sunchales, vinculado a la viralización de mensajes que amenazaban con nuevos ataques armados en colegios de la región.
El adolescente había publicado en sus redes sociales estas amenazas: “La semana que viene vamos a tirotear las secundarias técnicas y biotécnicas de Rafaela, así que prepárense”, escribió.
De la misma forma que MDZ descubrió los comentarios de la True Crime Community (TCC), también se identificó otra amenaza de un usuario en TikTok.
"Gente, creo que voy a hacer lo mismo y lo digo en serio", escribió este sujeto en los comentarios de una publicación que reivindicaba las acciones del tirador que terminó con la vida de Ian Cabrera.
"Solo espérame a que consiga todo el equipamiento", dictó su último mensaje.
Además, hechos similares ya comenzaron a verse en otras partes del país. Justamente este martes, un alumno de Tucumán, fue a su escuela con un revólver cargado.
El joven, de 17 años, terminó siendo inmovilizado en plena clase luego de que un compañero advirtiera la situación, lo que llevó a que se activara un operativo especial de seguridad de la policía local.
Todo terminó sin heridos y el joven acabó siendo aprehendido por las autoridades tucumanas.
Sobre el origen de estos hechos, la psicopedagoga Mercedes Quarneti, describió a este medio que estos no aparecen "de la nada", sino que son el final de un proceso largo y silencioso.
Al analizar que el joven asesino se sintió solo y poco escuchado, careciendo de una red que lograra leer a tiempo sus señales de auxilio, se puede entender que esta comunidad tomó un rol principal en su día a día hasta llegar al punto en el que decidió perpetrar el tiroteo.