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Señales ignoradas: el informe escolar que anticipó cambios en Ángel y fue desoído por la Justicia

El informe fue incorporado a la causa y describe un brusco cambio en el comportamiento del niño tras su traslado al hogar materno.

A medida que pasan los días, se dan más detalles de la muerte de Ángel.

A medida que pasan los días, se dan más detalles de la muerte de Ángel.

La investigación por la muerte de Ángel, el niño de 4 años de Comodoro Rivadavia, sumó en las últimas horas un elemento que podría resultar determinante: un informe escolar que da cuenta de cambios abruptos en su comportamiento en los días previos a que dejara de asistir al jardín.

Un documento clave

El informe fue elaborado por su docente y ya fue incorporado tanto al expediente de familia como a la causa penal que investiga el presunto homicidio agravado. El documento, fechado el 7 de noviembre, advierte sobre una modificación significativa en la conducta del niño dentro del aula.

Señales de alerta en el aula

Según el reporte, Ángel se mostró “exaltado, enojado” y por momentos “angustiado”, actitudes que contrastaban con su comportamiento habitual. Además, la docente señaló que el niño estaba desganado, sin interés en actividades que antes disfrutaba, lo que encendió las alarmas dentro de la institución.

Otro dato que llamó la atención fue que el pequeño manifestó tener hambre al ingresar al jardín, una situación considerada inusual por el equipo docente y que reforzó la preocupación por su estado general.

Un cambio repentino

Hasta ese momento, Ángel era descripto como un niño alegre, afectuoso y entusiasta. Su maestra recordó que ingresaba al jardín con una sonrisa y en buenas condiciones, tanto en lo emocional como en su aspecto personal, una situación que se mantuvo estable hasta los primeros días de noviembre.

El contexto familiar

El cambio en su conducta coincidió con una decisión judicial que dispuso que el niño pasara a vivir con su madre, con quien no tenía vínculo desde su primera infancia. A partir de entonces, dejó el hogar de su padre y se instaló en una vivienda precaria junto a su madre y la pareja de ella.

Según trascendió, las condiciones de ese entorno eran significativamente distintas a las que tenía anteriormente, lo que podría haber impactado en su bienestar.

Dolor y cuestionamientos

La docente que elaboró el informe expresó su profundo dolor por lo ocurrido y cuestionó el accionar judicial. Sostuvo que las señales estaban presentes y que podrían haber sido atendidas a tiempo.

Una pieza clave en la investigación

Con este nuevo elemento, la causa suma evidencia que apunta a reconstruir el contexto en el que vivía el niño antes de su muerte. La Justicia ahora deberá determinar si estas señales fueron ignoradas y qué responsabilidades corresponden en un caso que sigue generando conmoción.