Se quitó la vida un testigo clave del juicio contra el exjuez Walter Bento
Se trata de Javier Santos Ortega, quien confesó el pago de coimas al exmagistrado federal. Habían ordenado su detención por una causa de contrabando.
Ortega Pérez y su abogado en una jornada del juicio contra Bento.
Archivo MDZ.Javier Santos Ortega Pérez, testigo clave en el juicio oral contra el exjuez federal Walter Bento, fue hallado muerto este viernes en su vivienda de Guaymallén. De acuerdo con las primeras informaciones, se habría quitado la vida poco después de que la Justicia federal ordenara su detención porque quedó firme una condena en su contra por el delito de contrabando.
Pedido de detención y trágico final
La orden judicial del Tribunal Oral Federal N°1 a la que tuvo acceso MDZ, disponía la detención de Ortega Pérez y un allanamiento en su domicilio. De hacerse efectiva la captura, estaba prevista que el contrabandista quedara alojado en el Centro de Detención Judicial de Mendoza Unidad 32 y luego pasara al Complejo Penitenciario Federal VI de Cuyo, ubicado en Cacheuta, Luján de Cuyo.
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Sin embargo, antes de que las fuerzas de seguridad se dirigieran a su domicilio para detenerlo, el hombre, de 52 años, fue encontrado sin vida por un familiar. Si bien había tenido numerosos intentos de suicidio en los últimos años, todo apunta a que ahora tomó la dramática decisión luego de que se confirmó la sentencia en su contra.
Un testimonio clave contra el exjuez Bento
Ortega Pérez había cobrado notoriedad a fines del año pasado, cuando, contra la voluntad de sus abogados, pidió declarar en el debate oral del Bentogate. Molesto por lo que consideró “mentiras” durante los testimonios de otros imputados, rompió el silencio y ofreció una declaración que complicó la estrategia defensiva del exmagistrado.
En esa oportunidad, relató con detalles que había pagado 722 mil dólares en coimas a integrantes de la presunta asociación ilícita que —según la acusación— era liderada por Walter Bento. Su objetivo, aseguró, era obtener beneficios judiciales en causas de contrabando en las que estaba imputado. También señaló que le exigían llegar a un millón de dólares para “quedar limpio” en esos expedientes.
Asimismo, Ortega Pérez involucró de manera directa a Diego Aliaga, el empresario asesinado en 2020, y a los abogados Luciano Ortego, Matías Aramayo y Martín Ríos, a quienes acusó de actuar como intermediarios en el pago de sobornos. Sostuvo que parte del dinero —entre 200 mil y 300 mil dólares— fue entregado a Aramayo en una caja de zapatos.
En su testimonio también mencionó al extitular de Aduana Javier Ruggero y afirmó que las presiones eran constantes. Según su versión, vendió departamentos para poder reunir el dinero que le reclamaban y que incluso le pidieron sobornos para evitar allanamientos.
Presiones e intentos de suicidio previos
Ortega Pérez reveló, además, que uno de sus familiares —Juan Carlos Molina, su sobrino y empleado— fue detenido sin estar vinculado a las maniobras, y que pagó 150 mil dólares para lograr su libertad. “Cuando me quiero suicidar dejo la carta diciendo que no tiene nada que ver. Era un simple empleado”, afirmó en aquel momento, ya que había intentado en varias ocasiones quitarse la vida.
Su declaración también tuvo pasajes que comprometieron directamente a Walter Bento, afirmando que el exjuez se reunió con él cuando intentó suicidarse en la Unidad 32, a pesar de que en esa fecha el exmagistrado estaba de licencia y siendo subrogado por otro juez.
Por último, mediante su testimonio, Ortega Pérez vinculó a Bento con Aliaga, señalando que este último decía tener “línea directa” con el magistrado, a quien definió como “el jefe”. Esa afirmación coincidía con un registro de 265 llamadas entre ambos, que forma parte de la prueba expuesta durante el debate.


