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Se conoció la condena a Santiago Martínez de "Love is blind" por intento de femicidio: qué pena recibió

El exparticipante de “Love is Blind” fue condenado a 15 años de prisión por tentativa de femicidio contra su expareja Emily Ceco.


En las últimas horas, se conoció que Santiago Martínez, exparticipante del reality “ Love is blind ”, fue condenado a prisión por el delito de tentativa de femicidio contra su expareja Emily Ceco. Cabe destacar que hace más de un año la joven había denunciado por violencia de género a su exesposo.

Este miércoles, tras una semana de juicio, Martínez fue condenado a 15 años de prisión por el delito de tentativa de femicidio, privación ilegal de la libertad y lesiones reiteradas contra Ceco.

La relación entre Ceco y Martínez

El romance entre Emily y Santiago comenzó bajo el resplandor de las cámaras en 2024, durante la primera edición argentina del reality de Netflix, “Love is Blind”. La relación avanzó con rapidez y culminó en una boda televisada, consolidándolos como una de las parejas más queridas del programa.

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Sin embargo, poco después de finalizar las grabaciones, la convivencia se transformó en un calvario de control y agresiones. En febrero de 2025, Emily presentó una denuncia contra Martínez.

La denuncia contra Martínez

Según su testimonio, lo que inició como manipulación psicológica escaló rápidamente a la violencia física extrema. Ceco detalló episodios de asfixia por compresión mecánica que le provocaron derrames oculares, además de constantes amenazas y una vigilancia asfixiante sobre sus comunicaciones personales, incluso con su propia familia.

La situación judicial de Martínez se agravó rápidamente cuando los peritajes médicos confirmaron lesiones compatibles con un intento de estrangulamiento y golpes en la sien. Esto llevó a la Justicia a cambiar la carátula de la causa a tentativa de femicidio, lo que derivó en su detención inmediata en marzo de 2025. Durante el proceso, se supo que Martínez ya arrastraba una condena previa por un hecho de violencia en un boliche de Hurlingham, lo que pintó el perfil de un agresor recurrente que utilizaba su carisma para ocultar una personalidad violenta.