Revelan cómo fueron las últimas horas del anestesista hallado muerto en Palermo
Las imágenes del expediente permitieron reconstruir los últimos movimientos del anestesista antes del deceso en su departamento de Palermo.
La muerte del anestesista Alejandro Zalazar, de 31 años, abrió una investigación que combina interrogantes personales con una posible trama mayor vinculada al uso irregular de medicamentos. El profesional fue encontrado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo, y las recientes imágenes incorporadas al expediente permitieron reconstruir sus últimas horas.
De acuerdo a la causa judicial, la jornada previa transcurrió sin aparentes sobresaltos. Zalazar cumplió con su rutina laboral, luego asistió al gimnasio y regresó a su vivienda cerca de las 22. Ese fue el último registro con vida.
Hallazgo del anestesista
Al día siguiente, su ausencia en el trabajo generó preocupación entre colegas, quienes tras no lograr contactarlo decidieron ingresar al departamento, donde lo hallaron sin signos vitales.
Junto al cuerpo, los investigadores encontraron elementos compatibles con la administración de sustancias como propofol y fentanilo, lo que encendió alertas en torno a las circunstancias del fallecimiento. Las cámaras de seguridad y los registros telefónicos fueron claves para reconstruir su recorrido: salida por la mañana, regreso nocturno y un último ingreso al edificio sin movimientos posteriores.
En paralelo, se incorporaron a la causa mensajes intercambiados con un amigo, a quien el médico le había expresado sentirse “bajón”. Habían acordado encontrarse al día siguiente, encuentro que nunca se concretó.
Múltiples líneas de investigación
El informe preliminar de la autopsia determinó que la causa de muerte fue un edema pulmonar. Sin embargo, aún restan los resultados toxicológicos para establecer con precisión qué sustancias había en su organismo y cómo se produjo el desenlace.
El expediente está a cargo del fiscal Eduardo Cubría, quien además analiza una posible conexión con otra investigación en curso por el presunto desvío de ampollas de propofol en el Hospital Italiano. Esa línea podría aportar contexto a un caso que ya generó impacto en el ámbito médico.
Uno de los aspectos que sigue bajo análisis es el lapso entre la salida del gimnasio y su regreso definitivo al departamento. También permanece sin esclarecer qué contenía un sobre que llevaba consigo esa noche y si realizó alguna parada intermedia.
Hasta el momento, los peritajes confirmaron que el anestesista se encontraba solo: no hay registros de terceros ingresando al edificio ni indicios de violencia en la escena.
