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Por qué había quedado archivada la causa y qué cambió en el caso del Club Alemán

Un criterio inicial frenó la causa, pero una revisión judicial reactivó la investigación y dejó expuestas fallas institucionales.

El expediente avanzó tras una contradicción entre fiscal y juez que debió resolver una instancia superior.

El expediente avanzó tras una contradicción entre fiscal y juez que debió resolver una instancia superior.

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La causa por el caso del Club Alemán no se frenó por falta de pruebas, sino por un criterio jurídico que terminó siendo cuestionado por instancias superiores. El expediente había sido archivado bajo el argumento de que no existió contacto físico entre las acusadas y la víctima.

“El fundamento fue que para ella los hechos no constituían abuso sexual porque no había habido un contacto físico”, explicó el abogado querellante Lucas Lecour en diálogo con MDZ. La defensa se opuso y planteó que la figura penal no exige necesariamente contacto corporal directo.

“El hecho tiene que ser impúdico, no necesita ningún contacto físico. Podría hacerlo con un objeto y no necesariamente tiene que haber contacto para que constituya abuso”, sostuvo Lecour. Ese fue el eje de la discusión que reabrió el expediente.

La contradicción judicial y la intervención superior

Ante la oposición de la defensa, el juez interviniente resolvió que la causa debía continuar. Lecour detalló que “el juez nos dio la razón y ordenó continuar investigando y pasar a la etapa de imputación”, detalló. Esa decisión generó una contradicción formal con el criterio de la fiscal que había pedido el archivo.

Cuando ocurre esa diferencia, interviene una instancia superior dentro del Ministerio Público. En este caso, la fiscal adjunta revisó el planteo y compartió el criterio del juez. Según relató el abogado, el dictamen incluso marcó que ante una causa de esta gravedad debía consultarse antes de disponer un archivo.

Para la familia, ese punto marcó un quiebre. La madre de la joven aseguró que la actuación inicial fue “vergonzosa, muy poco profesional” y cuestionó que se haya interpretado que el abuso sexual requería contacto físico directo. “Imaginate que le digan que se tiene que instruir, o sea que la mandaron a estudiar prácticamente”, afirmó la madre de la víctima en referencia a la observación que recibió la fiscal apartada.

Abuso sin contacto y penas bajas

El debate dejó expuesto un punto que no siempre se conoce: el abuso sexual simple puede configurarse sin contacto corporal directo. Lo determinante es el carácter impúdico del acto y la afectación a la integridad sexual de la víctima.

En cuanto a las posibles consecuencias penales, Lecour explicó que la escala prevista es baja. “Es un abuso sexual simple, entonces va a tener una pena de 6 meses a 4 años”, señaló. Por tratarse de personas sin antecedentes, podrían solicitar una suspensión del juicio a prueba, lo que comúnmente se conoce como probation.

“Seguramente van a terminar pidiendo una suspensión de juicio a prueba”, reconoció el abogado. Sin embargo, aclaró que más allá de cómo termine el proceso, lo importante es el mensaje social: “Estas cosas son abusos sexuales, no son diversiones ni actos graciosos”, señaló.

El rol del club y el silencio institucional

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Más allá de la imputación, la familia cree que el caso expone cómo responden las instituciones ante situaciones de esta índole.

Más allá de la imputación, la familia cree que el caso expone cómo responden las instituciones ante situaciones de esta índole.

Más allá de lo judicial, la familia apuntó contra la respuesta institucional. Según relató la madre, el club no adoptó medidas preventivas mientras la causa avanzaba y permitió la convivencia entre la denunciante y las jugadoras señaladas.

“Era como una película que iba todo al revés”, describió. También sostuvo que otras instituciones deportivas comenzaron a activar protocolos y prohibir este tipo de rituales, pero que la asociación de hockey provincial no se pronunció públicamente al respecto.

“El objetivo final de todo esto es que esto no se haga más en estos deportes”, expresó. Y agregó que muchas prácticas se mantienen bajo la lógica de la pertenencia y el silencio. “Esto que antes quedaba oculto, tapado, que la gente no lo denunciaba porque le daba miedo, es un abuso sexual”, reforzó Lecour.