Perpetua por el crimen de una mamá y su hija en Rosario: las mataron para infundir terror
La Justicia de Santa Fe condenó cuatro personas por el crimen al azar de una mamá y su hija, en Rosario.
Cuatro condenados por el crimen de una mamá y su hija en Rosario.
La condena a prisión perpetua contra cuatro hombres por el doble crimen de Claudia Del Debbio y su hija Virginia Ferreyra en Rosario en el 2022, no cierra una herida, pero vuelve a poner en palabras uno de los capítulos más negros de su historia. No fue un crimen al azar ni un desborde aislado: fue, según la Justicia, una muerte pensada como mensaje.
Un crimen para sembrar miedo
Madre e hija fueron asesinadas “al voleo” el 23 de julio de 2022, cuando esperaban el colectivo en la zona sur de Rosario. Aquella escena, repetida durante meses en una ciudad sacudida por el narcotráfico y los ajustes de poder, terminó convirtiéndose en símbolo de una época en la que la violencia dejó de tener destinatarios claros y comenzó a golpear a cualquiera.
Para los fiscales Franco Carbone y Patricio Saldutti, a cargo de la investigación, el ataque tuvo un objetivo preciso: generar terror en la población, especialmente en los vecinos del barrio Parque del Mercado, donde ocurrió la balacera. La hipótesis judicial sostiene que todo fue planificado desde dos cárceles por miembros de una organización criminal que buscaba demostrar poder territorial.
“La muerte fue utilizada como un mensaje”, remarcaron los fiscales durante el juicio. Y no fue una frase retórica. Disparar contra una parada de colectivos, contra torres habitadas y personas que no tenían ningún vínculo con la banda fue, para la acusación, una manera deliberada de marcar dominio.
La noche del ataque
Virginia Ferreyra tenía 32 años. Era bailarina y profesora de danzas. Aquella tarde había ido a visitar a sus padres, que vivían en la Torre 10 de Isola al 300. Cerca de las 19, le pidió a su madre, Claudia Del Debbio, de 58 años, que la acompañara hasta la parada de colectivos, ubicada a pocos metros del edificio.
A los pocos minutos de llegar, un Peugeot 308 negro apareció por calle Isola, dobló en contramano por Maestro Santafesino y se detuvo a metros de la parada. Del vehículo descendieron al menos tres hombres armados. Primero dispararon contra la Torre 11 y luego directamente contra las personas que esperaban el transporte público.
La secuencia quedó registrada en un audio aportado por una vecina, que fue incorporado como prueba en el juicio. En ese registro se escuchan casi 40 disparos.
Claudia murió en el lugar tras recibir cuatro impactos de bala. Virginia, gravemente herida, alcanzó a pedir ayuda cuando llegó su padre. Fue trasladada al Hospital Clemente Álvarez, donde permaneció internada durante dos meses hasta que finalmente falleció. La autopsia no pudo determinar la cantidad exacta de disparos que recibió. En el ataque también resultó herido un adolescente de 16 años, cuya recuperación fue tan larga que perdió el año escolar.
Los condenados y la estructura criminal
Los jueces Alejandro Negroni, Facundo Becerra y Gonzalo López Quintana condenaron a prisión perpetua a René “Brujo” Ungaro, Nicolás Alberto “Cara de Burro” Martínez, Fernando David Cortez y Lautaro José Cortez.
Ungaro, de 39 años, está preso desde 2010 por el asesinato de Roberto “Pimpi” Caminos, exjefe de la barra brava de Newell’s. Desde distintas cárceles —provinciales y federales— construyó su perfil como jefe de una organización criminal dedicada al narcomenudeo en el sudeste rosarino. Para 2022 ya tenía una condena por asociación ilícita. La de este lunes fue la primera que recibió con la pena máxima.
Según la acusación, desde el penal de Rawson, Ungaro instigó el ataque mediante comunicaciones telefónicas con Martínez, detenido en ese momento en la cárcel de Coronda. Las órdenes fueron ejecutadas por Fernando Cortez y su hijo Lautaro, a quienes los fiscales definieron como “ejecutores fungibles”.
La promesa de pago para los sicarios fue de 30 mil pesos por cada muerte. Incluso, se probó que tras la muerte de Claudia y mientras Virginia permanecía internada, los autores del ataque esperaban que la joven falleciera para que el hecho tuviera mayor repercusión mediática y así habilitar el pago. Querían verla “en el noticiero”.
“La muerte como lenguaje”
En su alegato final, los fiscales fueron contundentes: “No hubo error, no hubo exceso, no hubo confusión. Hubo decisión, hubo planificación, hubo ejecutores seleccionados y hubo un mensaje deliberado”.
“El juicio expuso una forma de concebir la vida humana como un objeto descartable, como una variable prescindible dentro de una lógica criminal que se sirve de la muerte para comunicar poder”, sostuvieron.
Y agregaron: “Las víctimas no fueron elegidas por quiénes eran, sino precisamente por no ser nada para la organización: vecinos, una madre, una hija, un niño. Personas que estaban en el lugar equivocado para quienes decidieron que la violencia era un lenguaje válido”.
Santa Fe, una provincia atravesada por la violencia
El doble homicidio de Virginia y Claudia ocurrió en uno de los años más violentos de la última década en Santa Fe. Entre enero y diciembre de 2022 se registraron 406 homicidios en la provincia, una cifra superior a la de los años previos desde 2016, aunque por debajo de los picos de 2014 y 2015.


