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Monstruos cercanos: Diego Casanova, "El Matapresos" que asusta dentro de las cárceles mendocinas

Un vecino cualquiera que desató toda su furia una vez que se vio tras las rejas. A Diego Casanova lo apodaron "El Matapresos" y en esta nota te contamos el particular modus operandi que elige para sus crímenes.


Para 1980, nacía en Mendoza uno de los hombres que se convertiría en uno de los más temidos del ambiente carcelario de Mendoza y el país. Diego Casanova vivió una parte de su vida en el reconocido barrio Tropero Sosa del departamento de Maipú y, aunque en ese momento era una persona tímida y tranquila, tuvo un recorrido delictivo afuera y dentro de la cárcel que nunca nadie se imaginó.

Lo conocen como "Gordo Picurú", "El Matapresos" y "El Tuerto", apodos que fue ganando con el correr de los años y la gran cantidad de malas decisiones que tomó. Actualmente está alojado en el penal Almafuerte de Mendoza, en Cacheuta, y se lo considera uno de los asesinos seriales más crueles del país. Aquí su historia.

El perfil psicológico del criminal más temido de Mendoza

Según testimonios aportados a MDZ por vecinos y personas cercanas, Picurú era un tipo de persona muy particular. Aunque tenía su grupo de amigos, solía visitar la cancha del Deportivo Maipú para ver todos los partidos del club, entre otra serie de actividades comunes en alguien de su edad, se caracterizaba por su excesiva timidez.

El criminal es oriundo de un conocido barrio del departamento de Maipú.

Un excomerciante de un barrio cercano a donde vivía Casanova, lo recuerda como un niño muy introvertido que ni siquiera saludaba cuando acudía a hacer las compras o acompañaba a algún amigo. Por otro lado, un joven cercano a él para ese entonces lo describe como una persona "totalmente buena", y de quien nunca esperaban que "hiciera alguna cosa así". Decenas de testimonios revelan exactamente lo mismo: una persona con falta de carácter, muy sensible e incluso sorprendentemente bueno.

Sin embargo, algo oscuro ocultaba tras esta fachada. Un homicidio y, luego, una serie de crímenes dentro de la cárcel. Tras el asesinato de un hombre jubilado en las cercanías de su casa, Diego Casanova ingresó al Complejo Penitenciario San Felipe y su vida, que ya había cambiado, tuvo un giro rotundo e inesperado.

Cómo vive: aislado y máxima seguridad

A diferencia de lo que se espera cuando un criminal ingresa a una cárcel, Picurú no trabajó por una reinserción social ni por mejores condiciones de vida dentro del penal. Con el correr de los años fue el encargado de dar por terminada la vida de cinco personas más, algo que lo llevó a ser considerado como "El Matapresos".

Recibió el apodo de "El Tuerto" luego de que otro recluso lo atacara con una faca en uno de sus ojos.

Su modo de actuar, su personalidad y actitudes dentro de la cárcel provocaron una derivación especial. Actualmente se encuentra en la celda 5A del pabellón M.A.P. De acuerdo a testimonios de un recluso que conoce al criminal dentro de Almafuerte, este tipo de pabellón se define como Movimiento de Alto Perfil y dentro de él se encuentra los carcelarios que precisan de una celda individual y un control estricto de su comportamiento.

Respecto del caso Casanova, un conocedor del tema aseguró a MDZ que el criminal no puede salir de su celda cuando otros reclusos están afuera. Se baña y come solo, además de salir acompañado de un gran grupo de seguridad penitenciaria las pocas veces que tiene una visita. Allí se lo puede ver con pies y manos atadas. Aunque se rumorea que se lo mantiene bajo tratamiento con ansiolíticos, los reclusos que lo conocen no tienen datos al respecto y consideran que sus crímenes han terminado simplemente porque Casanova no tiene contacto alguno con el exterior de su celda.

Gran trayectoria delictiva y un modus operandi muy particular

En el año 2004 cuando, junto a un acompañante, Diego Casanova ingresó a un domicilio que conocía en el Barrio México 1 -cercano a su casa-, allí intentó robar pertenencias de un jubilado. Los ruidos de la requisa despertaron a la víctima y Picurú lo asesinó a puñaladas. Luego lo sentó sobre un sillón y cubrió el cuerpo con una manta. Tras este crimen recibió sus primeros 20 años en el Penal San Felipe.

Los primeros años de condena de Picurú fueron en el Penal San Felipe ubicado en la Ciudad de Mendoza.

Dos años pasaron del primer asesinato perpetrado por el "Gordo Picurú", pero no sería el único ni el último. En junio del año 2006, Diego Ferranti y Gerardo Gómez ingresaron al Penal luego de participar en un motín en Córdoba y, aunque el objetivo de la Justicia era mantenerlos a salvo, ocurrió lo peor. Diego Casanova decidió terminar con la vida de ambos y los asesinó a puñaladas, además de volver a repetir todo su modus operandi envolviendo sus cuerpos en sábanas.

No pasó ni un año para que volviera que Casanova volviera a matar. Para noviembre de ese mismo año, un interno que había ingresado hacía menos de un mes también fue asesinado a puñaladas y colocado dentro de una sábana en la entrada del pabellón. Por este caso, el ya apodado Matapresos sumaba 20 años por el crimen del jubilado, una cadena perpetua por la muerte de los dos reclusos y 12 años más por el asesinato de José Manuel Cruz Castillo.

El comportamiento errático y sumamente violento de Diego Casanova no tenía solución alguna para los trabajadores del Servicio Penitenciario de la Penitenciaria San Felipe. Fue así que la mejor estrategia fue el traslado del criminal a un complejo de alta seguridad; de esta manera, El Matapresos haría su entrada triunfal a Almafuerte. Con nuevos compañeros y recientes vínculos conformados, su vida tendría un nuevo inicio criminal.

Diego Casanova continúa su vida en la cárcel de Almafuerte.

En abril de 2010, Casanova junto a otros reclusos conformaron un motín que logró dejar tras las rejas por algunas horas a cinco guardias del Complejo Almafuerte. Durante la revuelta, el mayor criminal del lugar fue a por Darío Vega González, un condenado por abuso sexual a quien también asesinó a puñaladas. Una vez perpetrado este quinto asesinato, todos los encargados del motín se entregaron; por su lado, el máximo criminal agregó otra condena perpetua a su trayectoria sangrienta.

El recorrido criminal del Matapresos llegó hasta 2016 cuando un recluso llegó al Complejo con un pedido especial: convivir junto a Casanova en su celda. El plan de Andrés Florentino Peñaloza tuvo sus frutos ya que durante 45 días cargó el apoyo y defensa de su vida por parte de uno de los asesinos más fuertes de la prisión, pero su final estaba cerca. Tras romper una de las patas de la cama, Casanova elaboró un arma casera para asesinar a su compañero de celda con contundentes golpes en su cabeza; así el recluso agregó su última cadena perpetua.