Cómo fue la declaración de Camila Núñez
La testigo manifestó que frecuentaba a Loan “con poca frecuencia”, señalando que los encuentros ocurrían principalmente “cuando iba a casa de sus padres, siempre con mí pareja”, aludiendo directamente a “Huevo” Peña.
En relación al día en que se perdió el rastro del menor, el 13 de junio de 2024, precisó que “Catalina -abuela de Loan- me había invitado el domingo anterior” con motivo de un almuerzo organizado para cumplir una promesa devota a San Antonio.
Asimismo, relató que en esa jornada, Antonio Benítez —esposo de Laudelina y tío político de Loan— se retiró con el fin de recolectar cítricos. Sostuvo además que, momentos después, "'Fierrito' Ramírez quiso ir y Laudelina le explicó cómo llegar. Y después salieron Millapi, Laudelina y ella hacia el lugar.
De acuerdo con su testimonio, no percibió que ninguna persona convocara a los menores, sino que uno de los chicos exclamó “se va mi papá”, haciendo referencia a Ramírez, lo que motivó que el grupo lo siguiera. Por otra parte, ratificó que capturó una fotografía en el sector de la tranquera, previo al arribo al monte de naranjos, imagen en la cual aparecían Loan, el resto de los niños, Laudelina y Millapi. Finalmente, Camila detalló que emprendió la vuelta hacia la vivienda de Catalina y en ningún momento arribó al naranjal.
Sin embargo, un inesperado quiebre aconteció en el transcurso de la séptima audiencia ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, en el instante en que Camila Núñez contestaba una pregunta vinculada a la secuencia en que los menores se dirigieron al sector de la plantación de cítricos.
De forma inmediata, el abogado de la defensa, Enzo Di Tella, solicitó que se implementara un mecanismo para que se le refresque la memoria a la testigo, fundamentando que, de acuerdo con sus registros previos, la mujer había brindado una contestación distinta con anterioridad.
A raíz de este planteo, se procedió a dar lectura a través de la Secretaría de la correspondiente pregunta y respuesta. No obstante, Di Tella insistió en requerir la exhibición del registro fílmico, bajo el argumento de que la transcripción asentada en las actas oficiales se encontraba incompleta.
En el marco de esta controversia técnica, la declarante rompió en llanto, lo que llevó a los magistrados a ordenar su desalojo temporal del recinto con el propósito de que recuperara la calma, aprovechando la interrupción para deliberar y resolver la petición formulada por el letrado.