Expediente Leonelli: los primeros asesinos seriales de Argentina fueron mendocinos y actuaron por dinero
Como si se tratara de una película de terror, en Mendoza del año 1916 dos hermanos asesinaban por dinero y se convirtieron en los primeros asesinos en serie del país.
Los rostros de los asesinos. / Archivo MDZ
Leatherface, Freddy Krueger y Jason Vorhees son algunos de los tantos asesinos en serie reconocidos por exitosas películas del género de terror que fueron creadas en Estados Unidos. Sin embargo, Argentina tiene sus propios asesinos reales que no debutaron en la pantalla grande pero si dejaron huellas de sangre en la provincia de Mendoza: los hermanos Leonelli.
Este caso es muy importante para la historia criminal de Mendoza y todo el país; sin embargo, no todos los ciudadanos tienen conocimiento al respecto. Por esta razón, es importante darlo a conocer. Este trabajo de investigación fue realizado por MDZ en conjunto con el grupo Evidentia formado por María de los Ángeles Videla, María Victoria Gaviola, Martina Guadalupe Lostes y Valentina González, especialistas en criminalística y siniestrología vial, con el apoyo multimedial de Milagros Lostes.
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Quiénes fueron los primeros asesinos en serie de Argentina
En el año 1916, el mundo entero estaba sumido en la crisis que acarreaba la Primera Guerra Mundial, algo que afectó profundamente la vida de millones de personas en el mundo. Para ese entonces, Mendoza no era la provincia que hoy conocemos, ni mucho menos. Dos hermanos afectados profundamente por la crisis económica se convirtieron en los primeros asesinos en serie documentados en el país; se trató de Marcos Mauricio y José María Leonelli.
Estos hermanos vivieron en una casa ubicada en la Ciudad de Mendoza, específicamente en calle Urquiza al 171. Antes de comenzar con sus trabajos macabros de ataques y asesinatos, Marcos y José se dedicaron a un negocio familiar que tenían ubicado en calle Salta: una empresa funeraría. Aunque se trató de un emprendimiento familiar que podía dar frutos, rápidamente los hermanos cayeron en la pobreza y se vieron obligados a pensar en nuevas posibilidades para obtener el dinero necesario para subsistir.
A pesar de esta gran caída a nivel económico, el dúo siempre se mostró como comerciantes y quienes los conocían los respetaban como tales a tal punto de entregarles su confianza. Sin embargo, los Leonelli se aprovecharon de esta realidad para pedir préstamos de dinero que nunca podrían devolver y por lo que terminarían llevando su vida al más oscuro rincón del país.
La mecánica de los hechos del clan Leonelli y sus asesinatos en serie
Con la excusa de necesitar dinero momentáneo, se asegura que los hermanos se relacionaron en varias ocasiones con distintos acreedores que confiaron en sus palabras. Por el contrario a lo esperado, José y Marcos nunca tuvieron el dinero necesario para devolver esos préstamos y la solución más factible que encontraron fue "eliminarlos".
Fue así que, con el correr de los meses, se cree que los Leonelli fueron los responsables de asesinar a decenas de personas, pero pocos de sus cuerpos fueron encontrados por lo que la Justicia de ese entonces pudo actuar con muchos límites. Una victima clave para desenmascarar a estos asesinos seriales fue Tufick Ladekani, un joven sirio que se encontró con ellos y terminó asesinado.
El 20 de diciembre de 1916, Ladekani ingresó al hogar de los Leonelli con el motivo de saldar una deuda. Una vez dentro del inmueble los hermanos lo atacaron a golpes con un garrote revestido de anillos de hierro y, antes de ser ahorcado con un alambre, pudo pedir ayuda a gritos lo que permitió que algunos minutos después su cuerpo fuera encontrado sin vida en la casa de Urquiza al 171 de Ciudad.
El grito de Tufik Ladekani dio lugar para que la Policía y Justicia de la provincia de Mendoza estudiara en profundidad tanto a Marcos Mauricio y a José María como a los espacios que ellos habitaban. Así se encontraron las pruebas pertinentes para determinar algunos asesinatos más:
- Julián Azcona: vendedor de cigarrillos que fue visto por última vez en julio de 1916. Su cuerpo fue encontrado en diciembre de ese año con cuerdas y una toalla alrededor del cuello, Los hermanos le debían $6.000 de la época.
- Juan María Dávila: hombre dedicado al negocio de los corretajes que fue visto por última vez en marzo de 1916. Su cuerpo fue encontrado en las caballerizas de la empresa fúnebre. Le debían $8.000.
- Cuerpos de animales, un feto de siete meses de gestación, ropa y huesos.
El final sangriento y oscuro para los asesinos mendocinos
Los hermanos Leonelli fueron condenados únicamente por los asesinatos de Azcona, Dávila y Ladekani. José María recibió 25 años de prisión y Marcos la pena de muerte. Sin embargo, la Asociación de Damas Pro Glorias Mendocinas intercedió por él y ambos terminaron cumpliendo sus penas en la Cárcel de Ushuaia, donde el primero salió en libertad 20 años después y el segundo tuvo sus últimos días tras las rejas.
Ambos asesinos fueron enterrados en el Cementerio de la Capital mendocina y, por trámites de reubicación de restos, terminaron a pocos metros de la tumba de Tufik Ladekani, siguiendolo así por toda la eternidad.