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Desde adentro del hospital: el perfil del médico que con su muerte destapó una red de robos de fármacos

Alejandro Salazar, el médico anestesiólogo que murió de sobredosis en su departamento, fue recordado por sus compañeros del Hospital Gutiérrez. Su muerte fue la clave para destapar una red de robo de fármacos para fiestas.

Alejandro Salazar, el anestesiólogo que murió por sobredosis. Su muerte destapó un caso de robo de fármacos para fiestas.

Alejandro Salazar, el anestesiólogo que murió por sobredosis. Su muerte destapó un caso de robo de fármacos para fiestas.

La muerte por sobredosis de un anestesiólogo, ocurrida el 20 de febrero, pasó desapercibida por más de un mes hasta que una denuncia por robo de fármacos en el Hospital Italiano volvió a reflotar este caso. Se trataba de Alejandro Salazar, quien murió al consumir propofol y fentanilo, parte de las drogas robadas de nosocomios públicos y privados.

Salazar era un compañero respetado y querido en otro de los establecimientos donde trabajaba: el Hospital General de Niños Gutiérrez. "Era un tipo muy respetuoso, un caballero, se laburaba todo y se perfilaba a ser un excelente anestesiólogo. Realmente se ocupaba de los pacientes", relató a MDZ una fuente desde el nosocomio.

No obstante, su última jornada previa a su muerte llamó la atención en el hospital: "Ese día había estado muy pálido, no sabíamos si estaba enfermo o cansado". Esto se sumó a que era descrito como una persona "muy reservada y callada", para plantear entre sus excompañeros la idea de que se había suicidado.

"Cuando pasó esto, nosotros no sabíamos si había estado depresivo, pero se hablaba eso por acá, pero la verdad que no se sabía bien, porque era muy reservado", continuó el testimonio. A esto se sumó que el fallecido recientemente había sufrido con una Endocarditis, una inflamación e infección del revestimiento interno del corazón.

Nulos controles: el robo de fármacos en los hospitales

Por alarmante que suene el robo de medicamentos, se comentó a este medio que el control del uso de estos es prácticamente nulo. Esto por una razón práctica, ya que muchas veces se suele llevar a los quirófanos más cantidad de analgésicos de lo necesario para tenerlos a mano.

Bajo esta costumbre, es que no suelen existir planillas a completar, ni otro tipo de seguimientos para saber la cantidad retirada del almacenamiento de un nosocomio.

Así, los excompañeros de Salazar no descartaron que haya robado drogas que terminaron con su vida.

Las "propofest" y la conexión con su muerte

La conexión entre la muerte del residente de Salazar y las denominadas "Fiestas del Propofol" reside en que la investigación del caso reveló que los fármacos encontrados en la casa del practicante pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires.

Este descubrimiento permitió rastrear la trazabilidad de los productos hasta Hernán Boveri, otro anestesista, figura destacada en su área, y quien habría organizado las famosas "Propofest".

Tras la difusión de un audio viral en la comunidad médica de la Ciudad de Buenos Aires, salieron a la luz detalles sobre encuentros clandestinos presuntamente orquestados por el anestesista Boveri y la residente de segundo año, Delfina Lanusse.

Según las denuncias, ambos habrían sustraído fármacos y aparatología hospitalaria de alta complejidad para llevar a cabo estos procedimientos durante el tiempo que duraban las reuniones.

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De acuerdo con los "flyers" a los que accedió este medio, estas fiestas se presentaban como eventos de esparcimiento con dos modalidades distintas. Por un lado, se investiga la realización de fiestas sexuales con invitados seleccionados; por otro, se sospecha que el profesional ofrecía experiencias de "viajes controlados", donde suministraba sustancias anestésicas a clientes específicos con fines recreativos.

En cualquier caso, la administración de las drogas se realizaba bajo una supuesta guardia médica encargada de monitorear la estabilidad de los asistentes.

Adicionalmente, para garantizar la seguridad de estos procedimientos irregulares, el audio detalló que se utilizaban equipos robados de gran valor, tales como una bomba de infusión y un ambú, elementos indispensables para el manejo de las sustancias suministradas.