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Desaparición de Luciana Barrios Alarcón en Córdoba: un celular apagado y el último contacto con su hermana

A medida que avanzan las horas, la desaparición de Luciana Ailén Barrios Alarcón en Colonia Caroya suma detalles que abren profundas dudas en la investigación.

luciana córdoba (2)
Montaje MDZ

El caso de la menor desaparecida en el interior de Córdoba sumó información crucial en las últimas horas. En declaraciones a la prensa, el ministro Juan Pablo Quinteros precisó la cronología oficial del hecho: la denuncia de la madre fue recibida este lunes a las 15, y para las 17 ya se había montado el imponente operativo de rastrillaje que conmociona a la región.

El reconstruido de las últimas horas de Luciana

El rompecabezas de lo ocurrido el lunes por la mañana comenzó a armarse en base a los primeros testimonios del entorno familiar de la adolescente de 15 años. Los investigadores confirmaron que los padres de Luciana están separados y que, al inicio de la jornada escolar, quien la trasladó en horas de la mañana hasta el establecimiento educativo de Colonia Caroya fue su padrastro.

La reconstrucción sumó un dato clave dentro de la institución gracias al relato de su hermana, quien asiste al mismo colegio y declaró haber visto a la menor a las 10:30 de la mañana durante el último recreo de la jornada, desenvolviéndose con total normalidad y sin notar ninguna anomalía en su comportamiento.

Finalmente, la última persona en ver a Luciana fue su mejor amiga, quien aseguró que la adolescente salió caminando del colegio de forma habitual al mediodía. El desencadenante de la denuncia ocurrió minutos después cuando la madre de la menor, encargada de retirarla del establecimiento, arribó al lugar y constató con desesperación que su hija ya no estaba allí.

Luciana Ailén Alarcón
Luciana Ailén Alarcón, al salir del establecimiento educativo en el horario del mediodía, nunca regresó a su casa.

Luciana Ailén Alarcón, al salir del establecimiento educativo en el horario del mediodía, nunca regresó a su casa.

Un celular apagado y cámaras bajo la lupa

Uno de los datos más alarmantes para la justicia es la falta de conectividad de la menor. Según informó el funcionario de Seguridad, el teléfono celular de Luciana está apagado. La principal hipótesis de los peritos tecnológicos es que el dispositivo se habría quedado sin batería poco después de la salida del colegio, lo que dificulta su geolocalización inmediata.

Ante esto, la policía busca pistas desesperadamente en los registros fílmicos de la zona. Actualmente se analizan a contrarreloj las cámaras de seguridad de una estación de servicio y de una forrajería cercanas a la institución educativa para intentar determinar qué rumbo tomó la joven.

Rastrillaje en la zona rural

Otro de los desafíos que presenta la búsqueda es la ubicación geográfica de la vivienda familiar. La familia de Luciana reside en una zona rural, a unos 7 kilómetros del centro urbano de Colonia Caroya.

Quinteros aseguró que ese trayecto y las inmediaciones de la casa "ya fueron rastrillados" por las fuerzas de seguridad en las primeras horas del despliegue, sin resultados positivos hasta el momento. Mientras tanto, psicólogos y personal judicial continúan entrevistando de manera urgente a los amigos y compañeros de banco de la adolescente para detectar cualquier indicio que pueda esclarecer su paradero.