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¿Datero o víctima? Arrancó el juicio por jurados contra el empleado de un comerciante asesinado en un asalto

Ariel Quarñolo se sentó en el banquillo de los acusados por el asesinato en un asalto de Martín Salzmann, ocurrido en 2023 en Guaymallén.

Ariel Iván Quarñolo comenzó este lunes a ser juzgado por el crimen de Martín Salzmann, el comerciante asesinado en un asalto ocurrido en 2023 en su lubricentro de Guaymallén. La fiscalía lo señaló como el datero y un integrante clave de la banda que perpetró el robo fatal, mientras que la defensa sostiene que fue una víctima más del hecho.

Con fuertes acusaciones cruzadas y dos teorías opuestas, comenzó se dio inicio al juicio por jurados contra Quarñolo, quien es el único de los cinco implicados en el asesinato del comerciante Martín Salzmann que no aceptó un juicio abreviado y decidió sentarse frente a los doce miembros del tribunal popular.

El debate se centra en una pregunta clave: ¿fue el “datero” que permitió planificar el asalto que terminó en homicidio o fue una víctima más del brutal golpe?

La acusación: “Fue el informante clave”

El fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, fue contundente en su alegato de apertura: “La prueba del Ministerio Público Fiscal va a demostrar que el señor Iván Quarñolo fue el datero, el informante, de un robo que terminó en un homicidio”.

El crimen ocurrió el jueves 16 de febrero de 2023, a las 15.06, en el lubricentro Penta, ubicado en Mitre al 2942 de Guaymallén. Cuatro hombres —Brian Garro, Martín Falcón, Sebastián Palacio y Jorge Romero— llegaron en una Chevrolet S10 gris, armados, con guantes, rostros parcialmente cubiertos y una barreta de grandes dimensiones.

Esos cuatro hombres ya fueron condenados en juicio abreviado como coautores de homicidio en ocasión de robo. De acuerdo con Guzzo, esos hechos “no son materia de discusión”, ya que fueron reconocidos y están probados.

La hipótesis fiscal sostiene que, una vez dentro del lubricentro, Garro redujo a Quarñolo “mediante una puesta en escena acordada”, mientras los otros tres avanzaban armados hacia el fondo del local, que conectaba con la vivienda de la víctima.

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Norberto Martín Salzmann, el comerciante asesinado el 16 de febrero en su propiedad de Guaymallén.

Norberto Martín Salzmann, el comerciante asesinado el 16 de febrero en su propiedad de Guaymallén.

Allí, tras amenazar y reducir a Guadalupe Salzmann, hija del comerciante, forzaron el candado que aseguraba el acceso a la casa —dato que, según la acusación, sólo podía conocer alguien del entorno— y sorprendieron a Martín Salzmann mientras se bañaba.

Desnudo y en estado de indefensión, fue golpeado en la cabeza con la barreta y luego obligado a entregar la caja fuerte y su combinación. Cuando ya tenían el botín, los atacantes regresaron y le efectuaron un disparo a corta distancia que le provocó un shock hipovolémico y una laceración cardíaca fatal.

Para la fiscalía, el rol de Quarñolo fue determinante: conocía la existencia de la caja fuerte, que había más dinero de lo habitual porque la familia se iba de vacaciones, que el lubricentro se conectaba con la casa, la ubicación de las cámaras y los movimientos internos del negocio.

“Este robo no fue al azar”, insistió Guzzo. “Sólo pudo planificarse y ejecutarse de este modo con la participación necesaria del acusado”.

Por su parte, la querellante Claudia Vélez reforzó esa postura y sostuvo que Quarñolo “no es un miembro cualquiera de la banda”, sino una persona de confianza de la familia desde hacía años. “Con total deslealtad defraudó la confianza que Martín Salzmann le otorgó cuando lo empleó”, afirmó.

La defensa: “Fue reducido, atado y encañonado”

El defensor Fernando Peñaloza planteó una visión completamente distinta. “Este no es el juicio de los cinco acusados. Este es el juicio de Ariel Quarñolo, el único que decidió defender su inocencia”, subrayó.

Según su versión, el 16 de febrero Quarñolo trabajaba en el lubricentro y salió a fumar cuando llegó la camioneta. Uno de los sujetos lo encañonó por la espalda y, junto a Guadalupe, fue reducido, golpeado y atado con alambre.

Mientras tres de los asaltantes ingresaban a la vivienda, Quarñolo permaneció en el fondo del local, encañonado por Garro. Incluso —según la defensa— fue obligado a atender a un cliente que llegó en medio del asalto, antes de volver a ser reducido.

“Nunca empuñó un arma, nunca disparó, nunca dio una orden y nunca formó parte de ningún plan”, remarcó Peñaloza. También cuestionó que desde el inicio de la investigación se instalara la idea de que debía existir un “datero” y que “lo más cómodo fue culpar a quien estaba trabajando ese día”.

El abogado destacó que su asistido no se fugó, continuó trabajando con su familia y colaboró con la Justicia hasta que fue detenido.

El antecedente: cuatro condenados y un juicio pendiente

En noviembre de 2025, la Justicia condenó en juicio abreviado a los otros cuatro integrantes de la banda: Garro recibió 15 años de prisión; Romero y Palacio, 22 años y 6 meses; y Falcón, 23 años y 6 meses, todos como coautores de homicidio en ocasión de robo.

Quarñolo fue el único que rechazó el acuerdo y sostuvo su inocencia. Para la Fiscalía, fue el “informante” que permitió planificar el golpe; para la defensa, un empleado que quedó atrapado en un hecho brutal.

Ahora, la decisión está en manos de los 12 ciudadanos del jurado popular, quienes deberán resolver si el acusado fue parte esencial del plan criminal o si, como sostiene la defensa, fue otra víctima del asalto que terminó con la vida de Martín Salzmann.