Disparos, pánico y corridas: así fue la evacuación del colegio en Santa Fe
En medio del caos, los estudiantes rompieron ventanas y treparon muros perimetrales para escapar de las balas.
El alumno que efectuó los disparos tiene 15 años.
GSFLo que debía ser el inicio de una jornada escolar habitual en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, se transformó en una escena de película de terror. El ataque, que dejó como saldo un alumno muerto y otro herido, se desencadenó en el momento de mayor concentración de estudiantes: mientras los cursos se encontraban en el patio formando para izar la bandera.
Al sonar las primeras detonaciones, la confusión inicial dio paso a una estampida generalizada. Cientos de adolescentes, impulsados por el instinto de supervivencia, buscaron salidas desesperadas ante la falta de certezas sobre el origen de los disparos.
Crónicas del horror: "Escuchamos un tiro y salté el tapial"
Los testimonios de los alumnos que lograron escapar pintan un cuadro de desesperación absoluta. Uno de los estudiantes, aún en estado de shock, relató cómo vivió los segundos posteriores al ataque: "Salíamos a izar la bandera, escuchamos un tiro, salté el tapial y me fui a la calle".
La huida no fue sencilla. Ante el bloqueo de algunas salidas principales por la aglomeración de personas, muchos jóvenes optaron por vías extremas para ponerse a resguardo. Los estudiantes treparon tapiales de gran altura para salir hacia las viviendas linderas.
Shock familiar y comunitario en San Cristóbal
La noticia de la estampida corrió rápidamente por la pequeña localidad santafesina, provocando que decenas de padres llegaran al colegio en medio de una crisis de nervios. El encuentro de los alumnos que habían saltado a la calle con sus familias fue desgarrador.
Las autoridades de la Escuela N° 40 y el Ministerio de Educación provincial confirmaron que el patio, lugar donde se originó el caos, ha quedado preservado para las pericias de criminalística. El impacto de ver a los alumnos rompiendo ventanas y trepando paredes para salvar sus vidas ha dejado una marca profunda en la comunidad de San Cristóbal, que hoy procesa un luto inédito bajo un silencio absoluto.

