Condenaron a la monja Kumiko Kosaka a 20 años de cárcel por los abusos en el Próvolo: ¿por qué seguirá libre?
Tras el fallo de la Corte que anuló su absolución, un Tribunal condenó a Kumiko Kosaka a 20 años de cárcel. Sin embargo, la monja continuará en libertad.
La monja Kumiko Kosaka ingresando al Polo Judicial.
MDZ.El Tribunal Penal Colegiado N°2 condenó a 20 años de cárcel a la monja Kumiko Kosaka durante el juicio de cesura que finalizó la tarde de este jueves en el Polo Judicial Penal. El fallo llegó semanas después de que la Suprema Corte la halló culpable de cinco hechos de abusos sexuales ocurridos en el Instituto Próvolo.
Pese al duro castigo que recibió, la religiosa japonesa continuará en libertad, al menos, hasta que el fallo quede firme. En ese sentido, los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel Pina González, tuvieron en cuenta que Kosaka pasó 5 años y 2 meses con prisión preventiva durante el desarrollo de la investigación por el caso llamado Próvolo II.
Asimismo, los magistrados le fijaron como condiciones fijar domicilio en Mendoza, entregar su pasaporte y solicitaron que se le prohiba salir del país. También deberá rendir una fianza de 15.000.000 de pesos para poder manterse fuera de prisión.
Por su parte, además de la pena impuesta, a la monja se le estableció una inhabilitación de 10 años a desarrollar cualquier tipo de actividad con menores de edad.
La fiscalía y la querella habían pedido 22 años de cárcel
El juicio de cesura se inició la tarde del miércoles y tenía como objetivo determinar qué pena correspondía aplicar a Kosaka luego de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza resolviera modificar la absolución que había recibido durante el debate que enfrentó en 2023.
Durante la primera jornada, la Fiscalía y la querella pidieron 22 años de prisión y 10 años de inhabilitación para la monja. La defensa, en cambio, volvió a sostener la inocencia de Kosaka y desestimó la posibilidad de solicitar una pena concreta, debido a que mantuvo su postura de que la religiosa no tuvo responsabilidad en los hechos por los que fue condenada.
En ese sentido, la escala penal correspondiente a los delitos por los que la Suprema Corte halló culpable a Kosaka iba de 7 a 50 años de prisión.
Luego de escuchar a las partes, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio para analizar la causa y definir la pena. La audiencia se reanudó este jueves a las 16.30 y finalmente los magistrados resolvieron imponerle 20 años de prisión.
El fallo de la Suprema Corte que cambió la situación de Kosaka
La condena llegó semanas después del giro que produjo la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, que revisó el fallo dictado hace casi tres años por el Tribunal Penal Colegiado N° 1, que había absuelto a Kosaka de los hechos por los que fue llevada a juicio.
La resolución contró con el voto preopinante de la jueza María Teresa Day, al que adhirió la conjueza Silvina Miquel, de la Primera Cámara de Apelaciones en lo Civil.
En su análisis, se cuestionó la manera en que había sido valorada la prueba durante el juicio y se consideró que había sido presentada de manera fragmentada, sin una valoración conjunta.
A partir de una nueva revisión de los elementos incorporados a la causa, la Corte determinó la responsabilidad de Kosaka en cinco hechos de abusos sexuales sufridos por alumnos del Instituto Próvolo.
En dos de ellos fue hallada responsable por abuso sexual con acceso carnal en calidad de partícipe necesaria, mientras que en otros tres expedientes fue encontrada culpable como autora del delito de abuso sexual simple, todo en concurso real.
Por su parte, el juez Julio Gómez votó en disidencia y sostuvo que correspondía mantener el fallo original, al considerar razonable la valoración de la prueba realizada durante el debate.
La Corte, además, confirmó la absolución de Kosaka por un hecho que la sindicaba por corrupción de menores y mantuvo la absolución de cuatro mujeres investigadas como encubridoras de las agresiones sexuales sufridas por los alumnos.
La absolución de 2023 que terminó siendo revisada
El denominado Próvolo II puso bajo la lupa el posible rol que tuvieron distintas mujeres que trabajaban en el instituto de Luján de Cuyo frente a los abusos sexuales cometidos contra alumnos hipoacúsicos.
Entre las acusadas se encontraba Kosaka, quien había transitado buena parte del proceso bajo prisión domiciliaria. En junio de 2022 recuperó la libertad luego de cumplirse el plazo máximo de detención sin una condena. Finalmente, en 2023, el Tribunal Penal Colegiado N° 1 la absolvió de los hechos por los que había sido llevada a juicio.
Ahora, casi tres años después, aquel fallo fue revisado por la Suprema Corte y la situación procesal de la monja cambió de manera sustancial: pasó de estar absuelta a tener determinada su responsabilidad penal en cinco hechos de abusos sexuales.
El caso Próvolo
Los abusos sexuales en el Instituto Próvolo salieron a la luz el 25 de noviembre de 2016, cuando la Justicia realizó una serie de allanamientos en la institución religiosa ubicada en Luján de Cuyo y detuvo a sacerdotes y algunos empleados.
La investigación permitió reconstruir abusos sexuales cometidos durante años contra alumnos hipoacúsicos, algunos de ellos desde fines de la década de 1990.
La primera condena llegó en septiembre de 2018, cuando el monaguillo y exempleado administrativo Jorge Bordón confesó los hechos mediante un juicio abreviado y recibió una pena de 10 años de prisión.
Posteriormente se desarrolló el primer juicio oral del caso. Los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi fueron condenados a 45 y 42 años de prisión, respectivamente, mientras que el exjardinero Armando Gómez recibió una pena de 18 años.
El segundo juicio, conocido como Próvolo II, tuvo como protagonistas a las mujeres que trabajaban en la institución y buscó determinar sus responsabilidades frente a los abusos cometidos contra los alumnos.
Ahora, con la condena a 20 años de prisión, la causa volvió a cambiar de escenario. Kumiko Kosaka fue hallada responsable por cinco hechos de abusos sexuales, aunque continuará en libertad hasta que el fallo quede firme.