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Cómo fue el crimen de Villa Lugano que llevó a "Pity" Álvarez al juicio oral por homicidio: "Lo maté porque era entre él o yo"

Tras las demoras judiciales y las pericias sobre la salud mental de Cristian “Pity” Álvarez, este lunes comienza el juicio oral por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en 2018 en Villa Lugano.

Pity Alvarez junto a su víctima, Cristian Diaz. 

Pity Alvarez junto a su víctima, Cristian Diaz. 

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Tras de las demoras judiciales y las pericias sobre la salud mental de Cristian "Pity" Álvarez, este lunes inicia el juicio oral y el expediente por el homicidio cometido durante la madrugada del 12 de julio de 2018 guarda una reconstrucción minuciosa del crimen. La víctima, Cristian Maximiliano Díaz, tenía 36 años, vivía en el mismo complejo habitacional de Villa Lugano y arrastraba una vieja disputa con el cantante.

Aunque la hija de la víctima aclaró en reiteradas oportunidades que no eran amigos, la investigación judicial determinó que existía un rencor previo originado en un contexto de consumo de drogas. Tiempo atrás, Díaz se había ofrecido a acompañar al exlíder de Intoxicados a la Villa 1-11-14 para comprar estupefacientes. En ese trayecto, el "Gringo" desapareció con la mochila del músico, quien luego denunció el robo de sus pertenencias y culpó directamente a su vecino.

El cruce en el barrio Samoré y los disparos mortales

Esa diferencia no resuelta desencadenó el desenlace fatal. Eran cerca de las 1.30 de la mañana cuando Álvarez salió de la Torre 12 B acompañado por su amiga Agustina Inbernoz. A unos 50 metros, Díaz conversaba con su amigo Carlos Ulises Stiempcich. Al notar la presencia del músico, el "Gringo" se le acercó para recriminarle el estigma: “Vos sabés quién soy, te acordás de mí, te acordás cuando yo te llevé a la villa, vos dijiste que te faltaban cosas en la mochila y yo no soy rastrero”, le dijo Díaz.

La discusión escaló de inmediato. Díaz desafió al músico a pelear, le tocó la gorra e hizo el ademán de darle un cabezazo. Ante el avance, Álvarez metió la mano en el bolsillo de su campera, extrajo una pistola calibre .25 y, tras la provocación de la víctima (“Si vas a tirar, tirá, gato”), jaló el gatillo.

El primer disparo fue a corta distancia e impactó en la cabeza de Díaz, quien cayó desplomado al suelo. Inmediatamente, y con la víctima ya indefensa en el piso, Álvarez remató a la víctima con al menos tres disparos más en la misma zona antes de escapar.

La fuga, la destrucción de evidencias y la confesión

La secuencia dejó en shock a Inbernoz, quien le gritó desesperada: “¿Qué hiciste, Cristian? ¿Qué hiciste?”. Ambos subieron al Volkswagen Polo del músico para abandonar el barrio. A los pocos metros, el imputado le entregó el arma a la joven y le ordenó deshacerse de ella. Aterrada, la mujer la arrojó a una alcantarilla sobre la colectora Dellepiane Sur, donde más tarde fue recuperada por la policía.

Durante la huida, Álvarez se quitó la campera, la prendió fuego y la tiró en la vía pública para borrar rastros. Tras permanecer prófugo durante varias horas, se entregó al día siguiente en la Comisaría 52 de Villa Lugano. Antes de ingresar a la seccional, dejó una frase que quedó registrada ante las cámaras de televisión: “Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.