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Así funciona la Banda del Millón y su red de menores para evadir a la Justicia

La organización conocida como "la Banda del Millón" es dirigida por adultos incluso desde la cárcel y recluta a menores de edad para ejecutar robos violentos.

La Banda del Millón es responsable de una serie de violentos robos a viviendas de alto poder adquisitivo en el norte del conurbano bonaerense usando a menores para perpetrar los delitos. Foto: Fuente: Shutterstock

La Banda del Millón es responsable de una serie de violentos robos a viviendas de alto poder adquisitivo en el norte del conurbano bonaerense usando a menores para perpetrar los delitos. Foto: Fuente: Shutterstock

Una estructura interna aceitada, división precisa de tareas y un uso sistemático de menores para evitar consecuencias penales más severas. Así opera la denominada “Banda del Millón ”, un grupo investigado por la Justicia bonaerense por una seguidilla de asaltos violentos en barrios de alto poder adquisitivo del norte del conurbano.

De acuerdo con la investigación encabezada por el fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, junto a la DDI local, la organización estaría detrás de múltiples robos a viviendas en distritos como San Isidro, Vicente López y San Fernando. El dato que más preocupa a los investigadores es que la banda no se desarma tras las detenciones: se reconfigura y sigue operando.

Una estructura jerárquica y flexible

La organización es coordinada por adultos, algunos de ellos con antecedentes y otros que incluso habrían dirigido golpes desde la cárcel o mientras permanecían prófugos. Las tareas están claramente divididas. Existen los llamados “marcadores” o “entregadores”, encargados de elegir los objetivos y obtener información sobre las víctimas.

Luego actúan los “ejecutores”, quienes ingresan a las viviendas, y los “choferes”, que facilitan los traslados y la logística. También hay colaboradores dedicados a reunir datos previos.

Según señala un informe de Infobae, la selección de los blancos no es azarosa. Según fuentes del caso, se utilizan redes sociales, Google Maps y fotografías digitales para identificar rutinas, propiedades y bienes. En algunos hechos, la información habría sido aportada por conocidos de las víctimas o por internos que continuaban colaborando desde prisión.

Reclutamiento de menores

Uno de los rasgos centrales del funcionamiento es la incorporación de adolescentes de entre 12 y 17 años. Los menores son utilizados como ejecutores materiales de los robos, aprovechando las condiciones del régimen penal juvenil vigente.

La rotación constante de jóvenes permite que, ante detenciones masivas, la banda incorpore rápidamente nuevos integrantes y mantenga activa la estructura. Este esquema, según los investigadores, dificultó el avance judicial en varias etapas de la causa.

Los asaltos suelen perpetrarse durante la madrugada en barrios exclusivos. En varios episodios se registraron amenazas con armas blancas, ataduras y agresiones físicas para obtener dinero, joyas y objetos de valor. El caso que puso a la banda en el centro de la escena fue el asesinato del empresario Enrique De Marco, ocurrido en marzo de 2024 en Las Lomas de San Isidro.

Tras los robos, algunos integrantes exhibían el botín en redes sociales como Instagram y TikTok, mostrando dólares, relojes y artículos de lujo. Incluso dejaban consignas en las casas asaltadas, apelando a un discurso que pretendía justificar los delitos como una suerte de “reparto” simbólico contra sectores acomodados.

Una investigación en marcha

La causa sigue abierta y ya se vincula a la banda con más de una docena de hechos, entre ellos el asalto al periodista Ángel “Baby” Etchecopar y la irrupción en la casa del hermano del intendente de San Isidro.

También se los investiga por homicidios que podrían estar ligados a disputas internas y ajustes de cuentas.

Los investigadores detectaron que, en noviembre de 2025, el grupo había “marcado” al menos 171 viviendas en la zona norte. Una cifra que grafica la magnitud de la planificación y el alcance territorial de una organización que combinó violencia, logística criminal y reclutamiento juvenil para sostener su funcionamiento.