Presenta:

"El Vampiro argentino": la historia de uno de los asesinos seriales más temidos del país

Florencio Roque Fernández asesinó a 15 mujeres. El joven las golpeaba, las mordía y en algunos casos, les desgarraba la garganta, para luego beber su sangre.
Su sed de sangre comenzó a partir de 1953. Foto: X
Su sed de sangre comenzó a partir de 1953. Foto: X

En la década de los 50, las calles de Monteros, Tucumán, se vieron teñidas de sangre, debido a la aparición de uno de los mayores asesinos seriales del país. La leyenda cuenta que Florencio Roque Fernández, conocido popularmente como “El Vampiro argentino ”, asesinó a 15 mujeres. Su historia, envuelta en misterio, espanto y escepticismo, sigue generando escalofríos más de medio siglo después.

Su sed de sangre habría comenzado a partir de 1953, en una sala de cine, cuando ingresó para refugiarse del calor y terminó frente a la pantalla hipnotizado por la figura de Drácula, encarnado por Bela Lugosi. Impresionado por el personaje, Fernández comenzó a imitar su comportamiento, desarrollando un patrón de conducta violento y ritualizado.

Su modus operandi consistía en ingresar por la noche a las viviendas de las víctimas, a través de ventanas abiertas. Es por eso que, en la tranquila ciudad tucumana de Monteros, Fernández se ganó el apodo de “El Vampiro de la ventana”. Fernández acechaba a mujeres durante días, observando sus movimientos hasta hallar el momento exacto para atacar.

Una vez adentro, mientras las víctimas dormían, las golpeaba, las mordía y, en algunos casos, les desgarraba la garganta, para luego beber su sangre. La leyenda cuenta que "El Vampiro argentino” las dejaba desangrarse hasta morir.

Dicho modus operandi recuerda al célebre caso de Peter Kürten, mejor conocido como el “Vampiro de Düsseldorf”, que sembró terror en Alemania, durante los años 30. Sin embargo, a diferencia de este caso, en el de Fernández no hay registros públicos sobre las víctimas. 

Finalmente, en 1960, la Policía Federal detuvo al asesino serial, quien fue localizado en una cueva en las afueras de Monteros, donde vivía como fugitivo. Luego, fue internado en un hospital psiquiátrico, donde murió en 1968.

Sin embargo, hoy en día, el caso de Florencio Fernández es visto como una mezcla de mito urbano y realidad. Hay quienes aseguran que fue real, que los crímenes existieron. Otros sostienen que se trata de un mito urbano, repetido hasta adquirir la forma de una verdad escalofriante. Lo cierto es que, sea realidad o ficción, el caso del “Vampiro argentino” sigue siendo una de las leyendas criminales más inquietantes del país.