"No sabés en qué momento se agarran a los tiros": cómo es vivir en el asentamiento Castro en Guaymallén
El megaoperativo llevado a cabo por la Policía de Mendoza el último jueves en el asentamiento Castro de Guaymallén permitió a los vecinos de la zona contar cómo conviven a diario entre la basura, la delincuencia y las drogas. "Es imposible vivir acá con los tiros", contó una vecina a MDZ, al tiempo que destacó la intervención de las fuerzas de seguridad.
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El asentamiento se extiende a lo largo de la llamada avenida Castro, que da origen al nombre del lugar, aunque más bien se trata de una calle de tierra y de piedras, con pozos que se llenan de agua cuando llueve y basura por todas partes. Esas condiciones dificultan la circulación de quienes transitan con sus vehículos, a veces por equivocar el camino, y que es aprovechada por los delincuentes que están siempre al acecho.
Desde Castro, entre 9 de Julio y Ascasubi, cuadra más, cuadra menos, y hasta el paredón que marca el fin del asentamiento a pocos metros hacia el sur, se estima que viven algo más de 80 familias. Se trata de una villa, según la describen algunos vecinos de la zona, que tiene más de 20 años de existencia y que incrementó su población abruptamente.
Video: imágenes del megaoperativo en el asentamiento Castro
Además, frente a las viviendas, al otro lado de la avenida Castro, hay un descampado que está dividido por la calle Ascasubi, el cual podría confundirse con un basural de no ser por dos pequeños arcos que permiten imaginar una cancha de fútbol. Allí, funciona una escuelita y también juegan sus partidos los chicos y jóvenes del barrio. Se trata del lugar donde uno de esos muchachos fue atacado a tiros y herido de tres impactos el lunes 5 de mayo.
Vivir con miedo entre robos y tiroteos
El día a día para los vecinos del asentamiento Castro y de los barrios contiguos es como una lotería, porque la delincuencia está a la orden del día y la presencia de bandas antagónicas que saldan sus diferencias a los tiros mantienen en vilo a la población, según reflejan testigos.
"Es imposible vivir acá con los tiros y los problemas de todos los días", manifestó una vecina que salía temprano con su hijo para acompañarlo a la escuela entre el frío que calaba hondo y el imponente operativo policial. La mujer, que lleva 20 años viviendo en el lugar, manifestó que "a los chicos hay que acompañarlos a la escuela y a todos lados, porque hay muchas personas que consumen, así que también ese es un problema constante".
Más tarde, otra mujer que, al igual que cualquier vecino de la zona, tenía miedo hasta de dar su nombre, dijo que "todo se ha puesto muy complicado, pero es entre pandillas el problema. Aparte hay mucha droga y viene mucha gente de afuera a comprar". Y agregó: "Yo tengo dos hijos que tienen que vivir adentro. Los niños no pueden estar afuera porque no sabés en qué momento se agarran a los tiros".
La vecina contó que "al descampado vienen los niños a jugar a la pelota y viene un profesor a enseñarles fútbol a los más chicos, aunque hace unos días balearon a uno de los que estaba jugando acá", en referencia al episodio que desató una pueblada con incendios y más disparos. Esa sucesión de hechos violentos desencadenaron la intervención de las fuerzas especiales en la mañana del jueves. En tanto, ambas mujeres coincidieron en que "los operativos están bien, aunque a algunos les moleste".
Las zonas contiguas también se ven afectadas
Un testimonio que refleja la violencia con la que se cometen algunos robos lo brindó un residente del barrio Quintanilla, que está casi al lado del asentamiento: "Me reventaron los vidrios de la ventana del frente y apenas salí a ver qué había pasado ya tenía dos revólveres en la cabeza". En sintonía con las entrevistadas del Castro, el hombre se mantuvo en el anonimato y optó por no brindar más detalles.

Por otra parte, a unas cuatro cuadras del lugar se encuentra el barrio Avenida Sur, donde una joven contó que "los narcos de la villa tienen otros kiosquitos cerca de mi casa y al ver el movimiento de policías salieron con el auto cargado". Además, indicó que "los vecinos nos hemos cansado de hacer denuncias, pero cuando se va la policía otra vez empiezan a los tiros".
De esa manera, tanto en el asentamiento Castro como en los alrededores, los robos transcurren a diario y los tiroteos se dan con frecuencia. Además, la preocupación es a toda hora. Ahora, los vecinos esperan que la situación mejore después del megaoperativo en el que hubo detenidos y se incautaron drogas y armas de fuego, o al menos que sea el comienzo.

