Las lesiones en el cuello de la víctima que evidenciaron la ferocidad del rapto en Las Heras
Mientras este miércoles continuaba la búsqueda de Víctor Aníbal Rodríguez Ceballos (50), el hombre sospechado de secuestrar y abusar sexualmente de una estudiante universitaria en el distrito El Borbollón, en Las Heras, los detectives policiales y judiciales del caso aguardaban por los resultados de los peritajes físicos que le practicaron a la víctima los especialistas del Cuerpo Médico Forense (CMF), con el objetivo de conocer mayores detalles sobre cómo ocurrió el ataque.
En ese sentido, fuentes allegadas a la investigación revelaron que una de las primeras lesiones que se pudieron evidenciar en el cuerpo de la denunciante cuando fue asistida en el Hospital Carrillo, y también en el Lagomaggiore, fueron una serie de heridas que presentaba en el cuello.
Para los pesquisas, esas marcas permiten establecer el grado de brutalidad y sometimiento que tuvo la agresión sexual contra la estudiante y que también tienen que ver con la resistencia que impuso la chica ante el rapto del cual estaba siendo víctima, explicaron.
El caso, que tuvo su inicio pasado el mediodía del lunes, luego de que la joven no regresara a su casa tras la salida de la universidad y que sus familiares perdieran todo tipo de contacto con ella, generó conmoción y bronca en la comunidad ubicada hacia el norte de la intersección entre ruta 40 y calle San Ramón de El Borbollón.
De acuerdo con la reconstrucción que realizaron los investigadores, en ese sector cercano a su vivienda familiar la víctima fue interceptada por Rodríguez, quien la llevó por la fuerza hacia un domicilio que alquilaba desde hace un tiempo.
El hombre, quien previo a atravesar un divorcio estaba domiciliado en el barrio La Gloria de Godoy Cruz, la mantuvo cautiva durante varias horas en las que la sometió a vejaciones, surge del relato de la denunciante.
Fue recién alrededor de las 21, mientras los vecinos ya se movilizaban en busca de la estudiante, que el hombre se vio acorralado y protagonizó una discusión con la víctima, quien lo convenció de que la dejara ir, asegurándole que no iba a contar nada de lo sucedido ni iba a acudir a las autoridades.
La chica fue auxiliada por un chofer de un colectivo que pasaba por ese sector, quien la trasladó hacia el lugar donde se habían reunido sus familiares y allegados. Una vez allí, les reveló a sus padres el infierno que acababa de sufrir y la trasladaron a un nosocomio para que le aplicaran el kit de emergencias para casos de abuso sexual y donde recibió la contención adecuada.
En tanto, el sindicado autor se dio a la fuga de la propiedad en la que residía y se realizaron numerosos rastrillajes por cielo y tierra para detenerlo, pero hasta la mañana de este miércoles continuaba prófugo de la Justicia.


