Rompió el silencio la joven que denunció un abuso en el Club Alemán: "No podía soportar la idea de cruzarme con ellas"
La joven que denunció haber sido abusada en un rito de bienvenida en el Club Alemán rompió el silencio y contó cómo fue la situación que vivió y cómo tuvo que reconstruirse. MDZ conversó con la presunta víctima, su madre y su abogado, para conocer a fondo cómo sigue el caso.
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"Hoy en día te puedo decir que estoy decepcionada, decepcionada de la justicia y cansada de que este proceso siga. Yo lo viví hace 2 años aproximadamente y honestamente estoy cansada de volver a tocar el tema y que no haya resultados. Las acusadas están muy cómodas con todo, siguen jugando como si nada, siguen sus vidas como si nada y no han tenido ningún tipo de consecuencia", dice quien era menor de edad al momento de la denuncia y que ahora tiene 18 años.
Por su parte, su madre manifestó que "ellas -las acusadas- pedían capacitaciones en educación sexual y en violencia de género" y remarcó que "nunca hubo un pedido de disculpas, todo lo contrario, lo que hubo fue un enojo total con ella porque había violado la intimidad grupal".
Asimismo, Francisco Machuca, abogado de la familia, contó cuál es el estado de situación: "Las personas denunciadas están con lo que nuestro código denomina una declaración informativa, que es cuando hay una sospecha, pero la fiscal entiende que por el momento no habría prueba suficiente para avanzar hacia una imputación formal".
El rito de iniciación y el intento de conseguir un pacto de silencio
Respecto del hecho, la exjugadora contó que conocía experiencias de gente más grande que había participado de los ritos de iniciación o bienvenida y que "lo máximo que hacían era decolorarles el pelo y ese juego de ninguneo, de hacer juegos, de hacer el ridículo, pero no mas que eso, o al menos yo no estaba enterada". Además, reconoció que "cuando entramos al baño yo entré entusiasmada, porque creí que me iban a teñir el pelo, no tenía idea de todo lo que iba a pasar".
"Esta bienvenida pasó un viernes a la noche y al otro día fue cuando nos juntan para hacer un pacto de silencio. Ese sábado a la mañana nosotras jugamos un partido y una madre fue al baño y escuchó una conversación entre dos de las víctimas, que decían que se habían pasado y que la habían pasado re mal. Entonces, esta madre le consultó a otras y a la noche nos convocaron a una habitación las jugadoras. Ahí nos preguntaron qué pasaba que le habíamos contado a nuestras madres", dijo.
Sobre aquella reunión, la chica recordó: "Yo empecé a hablar con la voz quebrada y ahí nomás me largué a llorar, porque estaba muy angustiada, y les dije que me había sentido muy incómoda y muy humillada, pero ahí nomás me hicieron callar, porque sabían que yo era la más afectada, e hicieron hablar a las otras. Otra de las chicas dijo que entendía el chiste, pero que su límite era que la habían filmado".
Luego, contó sobre una llamativa contestación por parte de una referente: "En un momento la capitana me dijo 'no se de qué te quejás, porque si yo hubiera querido te lo hacíamos enfrente de todo el club'. Ahí yo me quedé muda porque no me esperaba esa respuesta. Y al final dijeron que esa era la dinámica del equipo. Hubo mucha manipulación, nos decían que no entendían qué más queríamos si nos daban toda la confianza del mundo. Otra se largó a llorar y decía que estaba harta de los quilombos que se armaban por las bienvenidas. Aparte, también nos pidieron que no le contemos a los hombres, porque en los albergues dormían los jugadores del club, pero una testigo ya le había contado a uno de los chicos que conocía. 'Esas cosas no las cuenten', nos decían, 'que no salga de acá'".
Después, la joven dijo que "ellas reconocieron los hechos, pero no solamente lo minimizan, sino que mienten, porque dijeron en una nota al club que habían solicitado nuestro consentimiento, y a mi nunca me preguntaron por nada de lo que me hicieron. Me trataron de exagerada porque era virgen o porque era sensible". A lo que su madre agregó: "Vos podés consentir lo que podés ver, pero les taparon los ojos apenas empezaron, ella no sabía a lo que estaban expuestas".
Además, la mujer remarcó que "el hecho de utilizar salchichas, morcillas, profilácticos, un líquido que usaron para simular que era semen y ponerles en el cuerpo, y todos esos elementos es connotación sexual, porque además fue premeditado, vos no llevás salchichas en tu bolso". A lo que la joven acotó que "ellas habían armado un grupo de WhatsApp específico de las compras de la bienvenida. Y, además, los comentarios todo el tiempo eran de posiciones sexuales, de relaciones, todo tenía una connotación sexual".
Finalmente, la madre de la joven sentenció: "Si esto mismo lo hace un hombre a los dos minutos está detenido e investigado. Yo creo que ellas no tomaron conciencia de la magnitud del hecho. Nadie tuvo la inteligencia y tampoco la empatía de decir 'esto está mal'. Sexualizaron a una nena de 16 años con una situación violenta y lo justificaron diciendo que era la dinámica del equipo".
Las responsabilidades del club según las denunciantes
Tanto la presunta víctima como su familia se sintieron desprotegidas por el Club Alemán y hablaron de falta de protocolo. "Yo quería sentirme protegida por el club, como jugadora que estuve más de ocho años. Yo sentía que el club era mi casa y tenía una pasión enorme por el hockey. Tenía sentido de pertenencia. Y que de un día para el otro la gente que te cuida y que vos admirás te suelte la mano es horrible. Yo lo único que quería era seguir siendo parte del club sin que me miraran mal", exclamó la joven.
Luego, su madre contó que "poco después de lo que pasó hicieron un viaje a San Rafael y el coordinador quería obligar a mi hija a viajar en el micro con las abusadoras. Vos no podés tapar el sol con un dedo, no podés perder tu reputación por 10 o 15 pibas que se equivocaron y no proteger a las menores. Una buena sanción disciplinaria a tiempo te evita un montón de problemas, pero solo se ocuparon de cumplir con la parte legal para no tener un problema mayor". Sobre esa situación, la joven acotó que "lo peor de todo es que mis papás se ofrecieron a llevarme en auto y les dijeron que no, que tenía que ir en el colectivo o no jugaba. En el club fueron todos muy cobardes y muy poco empáticos".
En tanto, su mamá indicó que "el club te suspendía por estacionar el auto en la puerta, pero de este caso decían 'que se ocupe la justicia'. La incoherencia es total. Cuando firmamos la baja pusimos que era por abuso y el presidente nos quería obligar a que borráramos ese motivo. Le dije 'nos estamos yendo porque ustedes son cómplices de esta actitud y no han hecho nada al respecto, independientemente de la justicia".
También, apuntó contra los referentes del grupo: "El coordinador le decía a mi hija que ellas -las acusadas- estaban muy angustiadas por lo que había hecho, porque la carta era fuertísima. Y ni hablar del entrenador que se borró".
Por su parte, el abogado Machuca sostuvo que el club tiene responsabilidad "porque ha sido en el ámbito de la institución, con profesores, encargados y demás", aunque aclaró que "lógicamente, en ese caso la responsabilidad será netamente de índole civil, no es una cuestión penal".
Cuál es el estado de la causa a dos años de la denuncia por abuso
El abogado de la joven y su familia, Francisco Machuca, brindó detalles sobre el estado actual de la causa y contó cuál es el objetivo que persiguen en pos de que no vuelvan a ocurrir otras situaciones como esa.
"Las personas denunciadas están con lo que nuestro código denomina una declaración informativa, que es cuando hay una sospecha sobre la persona denunciada, pero la fiscal entiende que por el momento no habría prueba suficiente para avanzar hacia una imputación formal. Ahí es donde nosotros, como parte querellante, entendemos que hay un grave error, porque consideramos que con los elementos que están en la causa hay suficiente material como para proceder a una imputación de estas personas", comenzó el letrado.
Machuca sostuvo que "la denunciante también ha sido sometida a cámara Gesell en más de una ocasión y a diversas pericias, y todos los psicólogos, tanto los oficiales como el perito de parte, entienden que el relato de la víctima reúne criterio de credibilidad. Pero el gran error que han tenido los psicólogos oficiales es que ellos se pusieron a opinar sobre si los hechos en sí relatados por la víctima serían lo que nosotros denominamos típicos o no típicos del delito de abuso sexual. Es decir, se exceden de sus funciones, porque ellos tienen que netamente analizar y dictaminar sobre si el testimonio reúne parámetros de credibilidad, si hay fabulación, si hay mitomanía o si hay factores de influencia externa y cuestiones técnicas, pero no opinar sobre la cuestión jurídica. Se extralimitaron y ahí es donde la fiscalía no ha querido avanzar".
Respecto del futuro de la causa, el abogado declaró que "vamos a liberar la discusión jurídica. Básicamente la fiscalía hoy en día está estancada. Entiende que las distintas conductas que se liberaron en ese momento no serían típicas de un abuso sexual porque habrían sido cometidas en un contexto de códigos deportivos y grupales, y si se quiere de broma, en una iniciación o bienvenida a la primera división, y ahí está el error, porque el tipo penal del abuso sexual simple no requiere de un ánimo específico en el autor, simplemente requiere de que haya conductas sexuales que están clarísimas en este caso. No se requiere, por ejemplo, un ánimo libidinoso en el autor para decir si es un abuso. Lo importante es que hay conductas de índole sexual, que las autoras conocían la índole de esas conductas y que de todos modos decidieron llevarlas a cabo".
Finalmente, el letrado remarcó que "con la prueba que hay, hay suficiente para imputar, incluso te diría que para que esta causa avance a juicio", aunque aclaró que "el abuso sexual tiene una pena muy baja" y que "no es tampoco el interés nuestro ni menos aún de la víctima que se les imponga una pena de cumplimiento efectivo, no es un hecho por el cual vayan a perder su libertad. Principalmente, lo que se busca acá no es eso, en todo caso es que haya una solución alternativa, como por ejemplo una suspensión de juicio a prueba, que se les imponga una serie de reglas de conducta e incluso hasta de reparación a las denunciadas para que esto no vuelva a ocurrir".
"Se me cayó una gran parte de mi círculo social"
Por otra parte, la joven denunciante contó cómo sigue su vida y cómo aún sigue afectada por la situación: "Hoy en día no tengo ningún tipo de relación con el hockey, ya cambié de actividad, voy al gimnasio y voy a la facultad. En algún momento he pensado en volver al hockey, pero en una provincia como Mendoza creo que no lo volvería a hacer, al menos a nivel competitivo".
"Actualmente creo que he podido reconstruir mi vida. Yo hablo de reconstrucción porque...", aclara que siempre se quiebra en esta parte y sigue con voz entrecortada, "para mi fue como perder una parte de mi mundo. Capaz suena fuerte, pero para una chica de 16 años que pasó 8 años jugando en un club, y que para mi el hockey lo era todo, se me cayó una gran parte de mi círculo social, porque nadie me habló, me quedé completamente sola. En ese momento para mi era todo, por eso digo que he podido reconstruirme, pero de todas maneras evito situaciones de hacer alguna actividad social o ir a cumpleaños, porque el hockey es muy chico y he evitado frecuentar lugares donde estas chicas puedan llegar a estar", contó.
"A veces siento que estoy mejor, pero después en el día a día termino encontrando situaciones en las que eso me vuelve a atormentar. Y también en la manera en la que me relaciono con la gente me sigue afectando, me cuesta socializar".
Sobre las acusadas dijo que "a estas mismas chicas yo las admiraba, entonces para mi fue un golpe muy fuerte. Como que de la nada todo ese entorno se me cayó. Yo admiraba cómo jugaban y se me cayó esa imagen de ellas, del entrenador y de mucha gente. Ese momento para mi fue muy duro, no solo el de la bienvenida, también fue el después, el rechazo social. Después de ser una persona tan amiguera, de hecho fui la capitana en casi todos los años que jugué, y era buena jugando, y de la nada que nadie te hable, que ignoren el tema y que la institución no te resguarde para mi era una pesadilla. Incluso cuando pasó todo esto yo nunca pensé en la posibilidad de irme, entonces para mi fue un choque muy fuerte, y al final dije basta, no sigo más en este ambiente. Hasta el día de hoy me cuesta mucho confiar en la gente, en cualquier ámbito. Pasaron dos años, dejé el hockey, me he tratado con psicóloga y me sigue afectando. De un día para el otro pasé a estar sola y aislada, fue feísimo".
Además, remarcó que "lo único que esperaba era que haya una consecuencia, que yo no quedara como 'la loca que lo denuncia' cuando todas estábamos de acuerdo en que había pasado. No era que me lo estaba inventando, todo el club lo sabía. El hockey mendocino es un ambiente muy chico y yo también fui jugadora de selección, entonces tengo amigas en todos los clubes. Nunca fue mi idea dejar de jugar. De hecho, yo cuando me voy de Alemán, me cambio de club y juego 16 meses. Intenté, jugué, y de hecho estaba muy bien instalada, pero me quemó la cabeza. Me di cuenta de que no quería jugar más. Yo sabía que me podía volver a cruzar con ellas y no podía soportar esa idea".
Para concluir, la chica dejó una reflexión y un objetivo a futuro: "Mi idea de todo esto es que no se vuelva a repetir y concientizar de que el abuso entre mujeres sí existe. Y que para poder frenarlo primero hay que ponerlo en palabras, identificarlo y saber que estas cosas pasan, porque uno piensa que es lejano hasta que te pasa a vos o a alguien cercano. Y también con esto me gustaría incentivar a que la gente hable. Aunque es complicado el proceso, yo lo volvería a hacer mil veces más, porque yo duermo tranquila. Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que esto no vuelva a ocurrir".