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Desgarrador hallazgo en Malargüe: animales protegidos cazados y despedazados

Encontraron guanacos mutilados, zorros muertos y plumas de choique junto a armas.
Restos de guanacos y zorros, evidencia del daño de la caza furtiva en Malargüe. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Restos de guanacos y zorros, evidencia del daño de la caza furtiva en Malargüe. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

La violencia contra la naturaleza dejó una imagen imposible de ignorar en el sur de Mendoza. Durante un operativo en Malargüe, personal de Guardaparques, Gendarmería Nacional y el Departamento de Fauna encontró restos de guanacos, zorros grises y plumas de choique, esparcidos entre rifles, municiones y otros elementos de caza furtiva. El hallazgo ocurrió en el marco de allanamientos realizados en viviendas y puestos rurales cercanos a la reserva natural La Payunia, una de las áreas de conservación más importantes del país.

La escena fue brutal: patas cercenadas, cabezas de animales, pieles arrancadas y plumas dispersas sobre el suelo. Todo evidencia de una práctica ilegal que sigue devastando a las especies protegidas de la provincia.

El operativo comenzó tras una investigación iniciada por el Cuerpo de Guardaparques, que detectó rastros de actividad furtiva en zonas de difícil acceso. Durante semanas se reforzaron los controles y la patrulla en La Payunia, un extenso territorio de volcanes, pastizales y fauna silvestre, declarado en 1988 como Área Natural Protegida y postulado a Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

La caza ilegal dejó una escena desoladora en el sur mendocino donde se encontraron guanacos mutilados. Foto: Télam.

Cuando la Justicia autorizó los allanamientos, los resultados no dejaron dudas: se secuestraron 24 patas de guanacos, dos cabezas, restos de zorros, plumas de choique, 6 armas de fuego, teléfonos celulares y más de 500 cartuchos de distintos calibres. Entre el armamento incautado había rifles con miras telescópicas, diseñados para disparos a larga distancia, lo que refuerza la hipótesis de una caza sistemática y organizada.

Un golpe al corazón de la biodiversidad

Cada uno de los animales cazados ilegalmente tiene un rol vital en el ecosistema de la región.
El guanaco, símbolo de los ambientes áridos sudamericanos, es una especie declarada Monumento Natural Provincial en Mendoza. El choique, o ñandú petiso, es una de las aves más emblemáticas de la Patagonia. Y el zorro gris, aunque más común, es clave en el control de plagas y la dispersión de semillas.

Hallaron zorros muertos en la Payunia. Un escenario delito ambiental que conmociona a toda Mendoza.

La caza furtiva no solo afecta a las poblaciones de estas especies: también desequilibra toda la red ecológica que sostiene al paisaje de La Payunia.
Cada vez que desaparece un guanaco, por ejemplo, se rompe la cadena alimenticia que nutre a los pumas y a otras especies carroñeras. Cada choique cazado implica una pérdida para la regeneración de pastizales y arbustos nativos.

A eso se suma el impacto cultural: muchas de estas especies son parte del patrimonio natural y simbólico de Mendoza, y su protección forma parte de un compromiso asumido por la provincia y la Nación en políticas de conservación de la biodiversidad.

Caza furtiva: una amenaza persistente

A pesar de los esfuerzos de los guardaparques y las leyes vigentes, la caza furtiva sigue siendo una amenaza latente en Mendoza, especialmente en zonas extensas y de difícil vigilancia como el sur provincial.
Los motivos detrás de estas prácticas son variados: algunos cazadores buscan trofeos; otros, carne o cuero para venta ilegal; y en algunos casos, simplemente se trata de una actividad clandestina recreativa, que desconoce el daño irreparable que causa.

La fauna protegida de la Payunia fue victima de una mutilación indiscriminada.

Las autoridades recordaron que la caza de especies protegidas está penada por la Ley Provincial 4602 y puede derivar en sanciones económicas, decomiso de vehículos y armas, e incluso causas penales. También insistieron en la importancia de denunciar cualquier movimiento sospechoso que se observe en zonas rurales o de reserva natural.