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Delincuentes a la pesca al costado de las vías: cómo es vivir enfrente del asentamiento BAP en Rodeo de la Cruz

El asentamiento BAP se encuentra al costado de las vías del ferrocarril en Rodeo de la Cruz, Guaymallén, donde los vecinos de los barrios contiguos denuncian robos y violencia a diario.

Vecinos de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén, sufren constantes robos jornada a jornada y a toda hora. Viven al lado del asentamiento BAP, donde los delincuentes atacan de día o de noche, con palos, piedras y armas blancas. Desde graves amenazas, agresiones y entraderas, hasta hechos insólitos como llevarse las sillas de una heladería, los jóvenes delincuentes apelan a todas las modalidades para delinquir, mientras que los vecinos ya no saben qué hacer. MDZ habló con algunas de las víctimas para conocer más sobre la situación. 

El último viernes, en horas de mediodía, tres sujetos fueron detenidos en el patio de una de las viviendas del asentamiento cuando desmantelaban un vehículo que le habían robado por la noche a un hombre de 30 años. Se trataba de un Fiat 147 de color blanco. Al advertir la presencia policial, los malvivientes intentaron darse a la fuga, pero fueron reducidos a las pocas cuadras.

El auto desguazado / Ministerio de Seguridad de Mendoza

Hechos como ese ocurren con frecuencia en la zona, en ocasiones en situaciones de asalto, y otras veces cuando los vehículos quedan estacionados fuera de los domicilios. Muchas veces se roban las ruedas o rompen los vidrios para extraer alguna pertenencia, pero otras, como en este caso, se llevan el vehículo para fragmentarlo y vender las partes.

El asentamiento y "la pesca"

Los vecinos de la zona estiman que el asentamiento tiene más de 20 años. Ubicado junto a las vías del tren, el lugar debe su nombre al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP), que unía a la mencionada provincia con Chille, previo paso por Santa Fe, Córdoba, San Luis e inevitablemente por Mendoza. El servicio funcionó hasta 1948, cuando fue nacionalizado y tomó el nombre de Ferrocarril General San Martín.

Jorge, un vecino de uno de los barrios contiguos cuenta que "nosotros vivimos en Carosella y Tacuarí, y atrás, sobre las vías del ferrocarril, está la villa BAP. De ahí vienen los jóvenes que día a día nos atacan de distintas formas, con diferentes modalidades de robo, como salideras de auto, arrebatos de teléfonos, asaltos en la parada de micros o agresiones con piedras".

Manuel, otra de las personas que vive por allí, cuenta que de ese terreno se iban a hacer cargo entre la Municipalidad y el club Guaymallén y que había un proyecto, "pero nunca hicieron nada, nadie los sacó en el momento y una vez que se instalaron no los sacás más y aparece esta complicación que estamos viviendo nosotros. Y de ahí en más el asentamiento ha ido creciendo hasta lo que es hoy, que ya es bastante grande, son muchas familias".

El asentamiento se encuentra junto a las vías del ferrocarril / Alf Ponce Mercado /MDZ

Además, agrega Jorge que "un robo muy común en las vías del tren es el que llamamos 'la pesca', y es que apedrean a los autos para que se detengan y le roban a la gente los teléfonos, los bolsos y todo lo que puedan pescar. En general es un radio de 10 cuadras y todos los días hay un robo distinto".

Angélica, otra habitante del lugar, dice que "no podés salir a la calle con nada. Yo voy a comprar y llevo la tarjeta de débito y nada más. No podés salir con celular ni con cartera. Si mi hija va a tomarse el micro la acompaño y cuando vuelve la voy a esperar. Ahora que hace frío hasta te da miedo salir con la campera". 

La vecina también contó que en una ocasión le arrojaron piedras a su casa desde la villa: "Yo venía entrando y me reventaron una reja con tela mosquitera y la puerta. Fue por hacer daño y por pelear nada más". 

Manuel, dice que los delincuentes "andan patrullando todo el día para ver qué pueden hacer. Esperan a la gente que sale de la farmacia, apedrean los micros o rompen los autos para manotear lo que hay adentro. Nosotros los vemos y son siempre los mismos, se quedan un rato observando y todos los días en algún momento pasan cuatro o cinco esperando la oportunidad para cometer algún robo". 

Video: una recorrida por el asentamiento BAP

Un equipo de MDZ recorrió las calles del asentamiento BAP para conocer la zona desde adentro. En un cartel dentro de una de las viviendas se puede leer "Barrio Luz de vida", que es la denominación con la cual se identifican los habitantes del lugar. 

Robos a toda hora y de todas formas

Jorge comenta que los delincuentes, en general, "son pibes de un rango de 15 a 25 años, no más que eso". Y respecto de las modalidades comenta que uno de los ataques comunes es el robo piraña, "que son banditas de pibitos más chicos, de 12 años más o menos, que ya empiezan a atacar a gente mayor que la encuentran vulnerable y actúan entre 5 o 6. Muchas veces les roban a la salida del supermercado". 

En ocasiones, les arrojan piedras a los autos para que se detengan / Alf Ponce Mercado/MDZ

Además, el vecino de Guaymallén manifestó que "hubo varios robos con armas, más que nada salideras, o 'amagues de arma', que hacen un gesto, se meten la mano entre las ropas y no sabemos si tienen un arma o no. También te apedrean las casas desde la villa y te rompen los vidrios de los autos".

Incluso, el vecino se vio sorprendido por un hecho algo insólito: "Una vez se llevaron las sillas de una heladería así como si nada. Se fueron caminando con total impunidad". 

También, Andrea agrega que "les roban a los trabajadores de la municipalidad, de las compañías de teléfono o a cualquiera que va a hacer algún trabajo en las casas. Les suelen sacar las herramientas".

Entraderas, violencia y redes sociales

Una de las mayores preocupaciones de los vecinos en esa parte de Guaymallén es que los delincuentes han entrado en varias casas, incluso cuando hay gente. "Yo vivo en la salida a la calle Tacuarí", cuenta Jorge, "en casa una noche levantaron el portón y palanquearon las rejas, y otra noche me reventaron el portón. Hay tres o cuatro vecinos que te pueden contar lo mismo. Tenemos alarma, concertina y hasta cerco eléctrico, pero se meten igual y no les importa nada".

Angélica comentó que a su casa también entraron: "Fue un domingo a la 1:30 de la madrugada, se metieron al patio por la parte de atrás y se llevaron una bicicleta y una cortadora de pasto. Al final vivimos cada vez más encerrados. Yo tengo hijos adolescentes y se enojan porque no los dejos salir por temor a que les pase algo si vuelven en micro o por su cuenta, entonces no tienen una vida normal".

Por su parte, Andrea manifestó que "a nosotros se nos metieron en la casa también. Entraron por un balcón que da a la habitación de mis hijas, que estaban jugando. Entró un hombre y las amenazó con un fierro. Cuando yo sentí que se hizo silencio les hablé y no me contestaban, entonces subí y me lo encontré de frente al hombre, empecé a gritar y se escapó por los techos. Desde ese día ellas están re traumadas".  

Otra de las cosas que hacen y llama la atención de los vecinos, aunque cada vez se replica más en distintos lugares, es que algunos de los ladrones se muestran con armas en las redes sociales. "Para ese tipo de gente es una forma de hacerse cartel", acotó Manuel.

Seguridad, el reclamo unánime

Los vecinos de Rodeo de la Cruz consideran que han hecho todo lo que está a su alcance, pero siguen a la espera de soluciones. Jorge indica que hay un destacamento a una seis cuadras del barrio y que antes había un retén, "pero después desapareció y ahora cuando llamamos a la Policía aparecen a la hora, hora y media".

"También suenan las alarmas comunitarias", dice, "o la alarma municipal, pero aparecen los agentes y nos dicen que no hay móviles o que tienen poco personal y siempre es la misma historia. Nosotros hacemos cada denuncia en forma virtual para que quede el antecedente, pero desde la comisaría no tenemos respuesta".

Angélica comentó que "he llamado al 911, pero caen después de dos horas, nunca hay móviles, tienen que esperar que los busque un móvil de otra comisaría". Por su parte, Manuel dice que "cuando había un móvil los delincuentes robaban y se iban, pero ahora ni siquiera hay un móvil, entonces suena mal, pero es zona liberada. Suena horrible, pero es la realidad", sentenció.

De acuerdo con Andrea, desde el municipio les habían prometido a los vecinos que iban a reubicar la villa en otro lugar de Guaymallén: "Sabemos que hay un escrito firmado para concretarlo, pero no nos dan la novedad, los vecinos del barrio no lo sabemos a ciencia cierta sino solo por rumores". 

Finalmente, todos coinciden con la palabra de Jorge: "Si hubiese un poquito más de presencia policial o de la municipalidad y se armara un protocolo de seguridad, o al menos que nos escucharan a los vecinos, creo que sería una de las formas para reducir los hechos. Toda la gente está predispuesta para ayudar a armar un protocolo de seguridad. El problema es que no nos escuchan".