¿Legítima defensa? El análisis de los casos de la embarazada y el delivery que mataron a sus agresores
Generalmente, cuando la víctima en primera instancia termina por dar muerte a su agresor, la legítima defensa se torna tema de debate y no siempre hay puntos de acuerdo. Por ejemplo, los casos de la embarazada que mató a su marido en Godoy Cruz o del trabajador de delivery que acribilló a balazos a un ladrón en la Cuarta Sección conmocionaron a Mendoza y dividen las opiniones. Por eso, MDZ consultó a dos reconocidos abogados penalistas para entender un poco más sobre la situación en cada caso. ¿Cuándo la defensa es legítima y cuándo hay exceso?
Los abogados Cristian Vaira Leyton y Pablo Cazabán, especialistas en la materia, dieron a conocer algunas claves para entender los casos y qué suerte podrían correr las víctimas que terminaron con la vida de sus atacantes.
Por un lado, analizamos el caso del hombre que hirió de muerte a Gustavo Gabriel Lucero, un joven que había sido partícipe del robo de la moto del trabajador el sábado 23 de marzo y recibió tres disparos que le impactaron en la espalda, el cuello y una pierna, por lo que murió en un hospital días después.
El segundo caso ocurrió en el barrio Sarmiento de Godoy Cruz, donde una mujer embarazada y a punto de parir mató a su marido de una puñalada al defenderse de un ataque.
¿Qué es la legítima defensa?
Vaira Leyton comenta que la legítima defensa es una de las causales para lo no imputabilidad por defenderse a sí misma o sus derechos, y agrega que para ello tiene que existir una agresión ilegítima. En los casos en cuestión, los agresores no tenían derecho de robar una moto o de agredir.
Por su parte, Cazabán agrega que "se trata de una causal de justificación", y dice que "son aquellos permisos para realizar conductas típicas, pero que exigen que se den una serie de requisitos en forma conjunta".
El caso del delivery da lugar a distintas interpretaciones
Gustavo Gabriel Lucero (24) estuvo internado en el Hospital Central, donde murió el 1 de abril a raíz de los disparos efectuados por la víctima del robo de su moto, un hombre de 56 años.
En este caso, el foco se corre hacia el accionar del trabajador, quien le asestó tres impactos al fallecido y efectuó al menos otros tres disparos en un intento de evitar la huida del segundo delincuente. Ante la situación de persecución y al tirar a los sujetos cuando se escapaban surge la pregunta evidente: ¿hubo exceso en la legítima defensa o se trata de un homicidio?
Cazabán manifiesta que para que exista la legítima defensa debe haber actualidad, es decir que "la defensa que uno desarrolla o emplea tiene que ser actual con esa agresión, no debe ser muy anticipada, porque sería un ataque; ni muy posterior, porque sino se transforma en una venganza". Además, agrega que "si te roban y no te defendés, pero perseguís a los delincuentes, ya esa diferencia temporal se constituye en un delito autónomo, por eso hay que ver bien los elementos probatorios, porque sino puede estar en crisis el instituto de la legítima defensa".
Por su parte, Vaira Leyton considera que el caso podría encuadrarse en una legítima defensa tardía, aunque aclara que esa es una teoría con una doctrina que divide opiniones. Se trata de una continuidad de espacio y tiempo en los hechos, "no puede haber una ruptura en la situación". Por ejemplo, comenta el abogado, "se puede dar si la víctima del robo persigue a los delincuentes en forma inmediata, nunca pierde el contacto con ellos, los alcanza, los atrapa, les dispara y recupera su bien". Sin embargo, aclara que "sería distinto si se va a su casa, busca el arma y planifica cómo los iba a atrapar y los mata. Eso sería un homicidio, un hecho de venganza".
Además, en relación directa con el caso, el letrado opinó que "si lo llevan a juicio por jurados yo creo que va a salir no culpable, porque es un jurado que piensa muy distinto a los jueces profesionales, que aplica el sentido común y la lógica en lugar de basarse en la teoría, en la doctrina o en lo que dice la ley, siempre y cuando se demuestre que hubo una continuidad en el tiempo y el espacio de la situación".
La mujer de Godoy Cruz fue mamá y sería sobreseída
El caso de Godoy Cruz parece estar más claro. La mujer estaba embarazada de 40 semanas cuando se defendió con un cuchillo de un ataque de su marido, Exequiel Alexander Ponce, y lo mató en la madrugada del viernes 29 de marzo al asestarle una puñalada a la altura del tórax. La joven era víctima de violencia de género.
Sobre este caso, Cazabán explica que la defensa debe ser proporcional y racional, no en cuanto a la igualdad de los medios empleados, sino que se determina por las circunstancia, el medio, el tiempo y el lugar. Así, se busca resolver si el agredido tenía una alternativa más racional para detener la agresión. Sin embargo, respecto del caso, desliza que "por la diferencia física entre el hombre y la mujer, y por estar ella embarazada, las posibilidades de defensa son menores ante el ataque".
Además, agrega que "la huida no es exigible", es decir, que no se debe poner en tela de juicio si la mujer se podría haber ido del lugar para evitar ser víctima de la agresión.
Por su parte, Vaira Leyton fue determinante al expresar que "no es una mujer que cometió un homicidio, sino que se defendió de un ataque".
Dos casos, ¿una pena?
De acuerdo con la investigación en curso, en el caso del delivery, la carátula del expediente es homicidio con exceso de legítima defensa, por lo que el hombre se expone a una pena de 1 a 5 años de prisión. Sin embargo, la misma puede ser excarcelable si así lo decide la fiscalía. Además, al no tener antecedentes, todo indica que el acusado permanecerá en libertad a la espera del juicio.
En cambio, respecto de la mujer de Godoy Cruz, los puntos de vista de los abogados van en consonancia con la hipótesis del fiscal de la causa, Gustavo Pirrello, quien considera que la joven actuó en legítima defensa, lo que podría llevar a su sobreseimiento y posterior liberación.
"Si bien el acto fue considerado homicidio, la evidencia sugiere que estaba defendiéndose de una agresión por parte de su pareja”, explicó Pirrello a MDZ días atrás.
Finalmente, mientras que en ambos casos se espera por la resolución final, los involucrados fueron víctimas de agresión, pero los fallos podrían ser diferentes por el accionar de uno y otro de acuerdo con sus posibilidades de defensa y el contexto de cada situación en particular.


