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Robos en barrios privados de Mendoza: el dato que realmente preocupa

Ante la creciente ola de inseguridad en barrios privados, denuncian sueldos bajos, informalidad y rotación permanente del personal de vigilancia.

La ola de inseguridad en los barrios privados de Mendoza genera una gran preocupación e invita a la reflexión sobre lo que está sucediendo con la seguridad privada: sueldos bajos, informalidad y rotación permanente.

Ariel Egdechman, delegado regional del Sindicato de Trabajadores de Seguridad Privada (UPSRA), explicó que “todo esto es a raíz de una guerra que tenemos contra la informalidad, tenemos pocas herramientas. En estos últimos años se ha conseguido recuperar parte del salario caído”.

Y remarcó: “En un barrio de 60 casas no puede haber dos vigiladores y mal pagos, que no estén bien descansados. Hoy buscan lo barato, lo informal y tiene lo que no es profesional, porque hoy un vigilador tendría que estar limpio de bolsillo 220 mil pesos y la mayoría de los barrios están con empresas informales que los hacen trabajar más horas, que no pagan lo que la ley manda. Ahí está el alto grado de rotación”

En Tardes de Frente, señaló que “en este último tiempo estamos viendo que los barrios pequeños, chicos, hacen contrataciones en otra actividad, que no son regulados, hay gente mal declarada. Les pagan por 240 horas mensuales $120 mil, el primer mes trabajan y el segundo no van más”, al tiempo que añadió: “La rotación es un riesgo para la seguridad”.

Sobre el robo en el barrio Palmares, confió en que se trata de una “filtración”, ya que la empresa a cargo es “formal” y “paga todo”. “Ahí hay una empresa internacional, con respaldo. Lo que ocurrió es aislado”, aseguró.

Egdechman indicó que son “controlados por un ente del Gobierno (Repriv): nos exigen un curso para ser vigilador básico, actualizaciones y especializaciones”.

También sostuvo que “en Mendoza esto (los robos en barrios privados) se está viendo hace dos años, cuando empezó la competencia desleal entre las mismas empresas”.

Y reiteró: “Lo que está afectando a la seguridad es la informalidad, porque si cada dos meses cambiás los vigiladores, vos sabés que saben los movimientos de cada casa, se filtra. Por eso peleamos contra la informalidad”.

“El gasto de seguridad es el más alto en las expensas y hay barrios chicos que no pueden pagarlo, pero deberían tener un control más elevado”, cerró.