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Juicio por el crimen de Diego Aliaga: las reveladoras confesiones de uno de los acusados

Gastón Curi, uno de los acusados por el crimen de Diego Aliaga, declaró este martes en el debate. Sostuvo que hizo el llamado por el que el caso se investigó como un secuestro y aseguró haber visto el cadáver.

Desde el año pasado se desarrolla en los Tribunales Federales de Mendoza el juicio por el crimen de Diego Aliaga (51), el exdespachante de Aduana que fue encontrado enterrado en Lavalle en 2020 y que tiene en el banquillo de los acusados a una familia completa y a otro sospechoso que trabajaba para ellos. Este martes declaró uno de los imputados, aportando detalles de lo que habría ocurrido durante los días en que la víctima estuvo desaparecida. 

El 28 de julio del 2020 Aliaga fue visto por última vez, saliendo de su casa de Palmares. En aquella jornada se encontró con Diego Barrera, su socio, en un terreno de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén, y desde entonces nada más se supo de él hasta el 10 de septiembre de ese año, cuando fue hallado en un descampado de Costa de Araujo. A días de sus desaparición, su hermano Gonzalo recibió un llamado en el que le dijeron "dejá mover el avispero y juntá un palo verde", en referencia a la situación de Diego. 

Esto fue denunciado y se interpretó como un secuestro extorsivo, por lo que intervino la Justicia Federal. Esa frase fue clave para toda la pesquisa, y en la audiencia de hoy se la adjudicó Gastón Curi, hijastro de Berrera y uno de los acusados detenidos. 

Diego Aliaga 

Este joven, ante los jueces Alberto Daniel Carelli, Alejandro Piña y María Paula Marisi del Tribunal Oral Federal 2, declaró este martes y confesó haber hecho ese llamado por pedido de su padrastro, quien en su momento le habría dicho que lo "seguía la Policía, que no podía dar ni un paso y que se iba a acabar todo": La idea de esta comunicación habría sido desviar la investigación para aliviar la situación de Barrera. 

Más allá de esto, aseguró no haber estado vinculado directamente con el crimen, aunque reconoció haber visto "los pies del cadáver" en una camioneta. De acuerdo al expediente, instruido por el fiscal Fernando Alcaraz, a la víctima la mataron-mediante asfixia- en el predio ubicado en Rodeo de la Cruz, desde allí la trasladaron en un vehículo a una propiedad de la Cuarta Sección, en Ciudad, para finalmente ocultarla en Lavalle. 

Diego Barrera 

Sobre todos estos movimientos Curi contó que al llegar a Guaymallén Barrera le manifestó que había terminado "todo mal con Diego (Aliaga)" y le pidió que limpiara el interior del lugar, en donde encontró vasos rotos y sangre. Agregó que luego habló por teléfono con Yamil Rosales, otro de los acusados presos y empleado de las empresa familiar de Barrera. 

Precisamente Rosales se transformó en un hombre clave en la causa Aliaga, ya que terminaría revelando en donde escondieron el cuerpo. A esa altura ya habían sido arrestados Barrera, su pareja, Bibiana Sacolle, y los hijos de ella, Gastón y Lucas Curi. Quedaron en la mira por lo observado a través de las cámaras de seguridad con respecto a los últimos días de Aliaga con vida y por las comunicaciones que mantuvieron entre ellos. 

Los cinco están siendo juzgados y arriesgan prisión perpetua, por un presunto secuestro extorsivo seguido de muerte. Barrera ya he declarado y reconocido el crimen, aunque en el marco de una pelea con su socio. La estrategia sería buscar una pena de 8 a 25 años por un homicidio simple y desligar a los otros imputados, o al menos que sean condenados por una participación secundaria . Por su parte, la fiscalía logró llegar a juicio con su hipótesis y considera que el móvil del hecho responde a problemas económicos entre ambos empresarios. 

El debate seguirá el martes que viene y se espera la declaración de Lucas Curi. 

Cabe recordar que este caso tuvo estrecha vinculación con la causa contra el juez federal Walter Bento, acusado de liderar una asociación ilícita para el pago de coimas por parte de imputados que buscaban beneficios en sus causas. En esta investigación Aliaga está señalado como mano derecha del magistrado con competencia electoral en Mendoza, y Barrera ya ha declarado sobre esto y en relación a los movimientos que él conocía sobre esta aparente organización, que tiene una veintena de sospechosos entre detenidos y abogados.