Caso Azcurra: a 17 años del disparo que conmocionó al fútbol mendocino
Este domingo se cumplen 17 años del disparo que conmocionó al fútbol argentino. Un policía le disparó a quemarropa al jugador de Atlético San Martín Carlos Azcurra en medio del encuentro. La víctima estuvo al borde de la muerte.
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Ese 11 de setiembre de 2005 también fue domingo y el estadio Malvinas Argentinas estaba listo para que se jugara el clásico entre Atlético San Martín y Godoy Cruz por la B Nacional.
El encuentro se desarrollaba con cierta tranquilidad. El Tomba había marcado los únicos tres golpes cuando a los 29 minutos del segundo tiempo, los hinchas de San Martín comenzaron a alterarse.
Cansados del partido en su contra, empezaron a tirar piedras hacia el campo de juego y todo se descontroló. La Policía comenzó a reprimir a la popular con balas de goma y en un fallido intento, los jugadores de San Martín quisieron calmar los ánimos.
El defensor Carlos Azcurra fue uno de los que intercedió entre los policías, las balas y los hinchas. Pero nada salió como esperaba.
El jugador fue baleado a quemarropa por uno de los policías. A pesar de ser una bala de goma, al ser disparada a muy corta distancia a la altura del tórax le causó gravísimas heridas que lo dejaron al borde de la muerte.
La herida lo dejó fuera de las canchas durante varios años. Recién en 2011 logró volver a pisar el césped en un encuentro y despedirse tres años después del fútbol como jugador.
Hasta el día de hoy, se sigue preguntado por qué el policía le disparó, aunque asegura que ya no le queda rencor.
En cuanto a la investigación, se determinó que quien lo hirió fue el efectivo Marcial Maldonado. En 2008 la causa fue llevada a juicio y el uniformado intentó defenderse diciendo que los futbolistas los agredieron y en un momento le manotearon el arma y se disparó. Fue condenado a tres años de prisión en suspenso y dos de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Tras escuchar la sentencia de la Sala Segunda, Azcurra y Maldonado se juntaron en la puerta. El uniformado al pasar le dijo: “Perdón, Azcurra”. El jugador, sin rencor, le respondió: “Está bien son cosas que pasan”.