El brutal crimen del Parque y la reincidencia de un abusador

El brutal crimen del Parque y la reincidencia de un abusador

Un joven fue asesinado a puñaladas y su novia abusada por cinco sujetos que ingresaron a la casilla rodante donde descansaban. Uno de los culpables quedó en libertad y lo volvieron a detener por otro abuso.

Gabriela Guilló

Gabriela Guilló

Los mendocinos no podían creer lo que leían en los diarios y lo que escuchaban en la televisión. La considerada provincia "tranquila" había sido el escenario de un brutal crimen de un joven y de la violación de su novia. Los hechos ocurrieron en el Parque San Martín, a metros del selecto club Regatas. Uno de los culpables del caso quedó en libertad y volvió a ser detenido y acusado de otros abusos.

Todo ocurrió en la noche del martes 13 de noviembre de 1990 en una casilla rodante. El verano se asomaba y la pareja de novios de 22 años decidió ir a pasar unos días en el parque a bordo del rodado.

Los días cálidos les permitieron abrir las puertas de la casilla esa noche y se sentaron al aire libre. Mientras conversaban cinco jóvenes se acercaron. La situación se tornó extraña y la pareja decidió ingresar a la casilla rápidamente. En el apuro no lograron cerrar bien la puerta y la patota se abalanzó.

En ese momento comenzó la pesadilla para los novios. El joven, Aldo Escudero fue apuñalado en reiteradas ocasiones, estiman que entre 10 y 15. Las lesiones le causaron la muerte casi en el acto. La joven fue abusada por cada uno de los delincuentes. Como pudo, tomó un cuchillo que estaba en la casilla e hirió a uno.

Los delincuentes escaparon rápidamente y la víctima, como pudo, pidió ayuda en el club. Tras el aviso a la Policía la chica fue trasladada al Lagomaggiore mientras los pesquisas llegaban a la macabra escena del crimen.

Cerca del asiento del conductor estaba el cuerpo de Escudero, mientras que a pocos metros de la casilla había un joven con una herida en la pierna. El herido fue trasladado al mismo hospital que la joven. Fue entonces que en una camilla del hospital escuchó la voz del recién ingresado y no tuvo dudas: se trataba de unos de sus abusadores y asesino de Escudero.

De esta manera cayó el primero de los sospechosos del caso. Se trataba de José Luis Arca Maza. El resto de la banda fue detenida poco a poco, entre ellos había un menor de 16 años.

Dos años después del homicidio y la violación, Arca Maza, Germán Ferreira, Julio Altamirano y Miguel Tello fueron condenados a perpetua. Gabriel Araya, que en ese momento era menor, recibió 10 años de prisión cuando cumplió la mayoría de edad.

A pesar de haber recibido la pena máxima, el por entonces gobernador, Roberto Iglesias conmutó la pena de la banda y les permitió salir años más tarde. Ferreira fue el único que no logró gozar del beneficio ya que murió en prisión.

En 2008 Tello pisó la calle. Cinco años más tarde fue nuevamente detenido por un caso aberrante. Esta vez lo acusaron de abusar de cuatro hermanitos. En 2013 lo condenaron a 14 años de prisión. Actualmente permanece detenido cumpliendo su pena.

En ambos juicios estuvo en el tribunal el hoy procurador Alejandro Gullé. El magistrado sostuvo que el hecho le causó gran conmoción y el encontrarse dos veces cara a cara con Tello fue una muestra más de que "el sistema no funciona".

"Cuando pasa un tiempo uno cree que estas personas deberían haberse reinsertado y progresado en la vida social, pero en muchos casos no es así y sentís que ha fallado todo el sistema", dijo Gullé en diálogo con Mdz.

"Es muy difícil, casi imposible diría, garantizar que las personas que delinquen se reinserten de una manera útil. Es materialmente imposible y en muchos casos la sociedad tampoco les da la contención. No se puede condenar a un solo eslabón cuando ocurren estos casos", agregó.

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