La contundente carta de la joven abusada en Palermo: "Me faltan el respeto"
La joven de 20 años que fue víctima de una violación grupal en el barrio porteño de Palermo envió una contundente carta dirigida hacia los medios de comunicación. En ella advirtió que la protección de su identidad como víctima "es un derecho", cuestionó el tratamiento del caso en los medios de comunicación y reclamó que no la revictimicen con la difusión de su identidad e imágenes en lo que denominó "un espectáculo pochoclero que sólo alimenta el morbo".
A través de un texto con su abogado, Hugo Figueroa, la joven puntualizó que "casi desde el momento inicial de lo ocurrido" se sintió "totalmente hostigada por parte de los medios", y juzgó que "con la sed de justicia social que hay (y bastante morbo en cierta otra parte), se deshumaniza a la víctima".
"La protección de la identidad de la víctima no es un favor, es un derecho", insistió.
Al inicio del escrito, la joven pidió que se reflexione sobre los hechos ocurridos en las últimas semanas e invitó a mirar la situación desde su perspectiva como damnificada. "Desde el comienzo del hecho, la mediatización del caso y la opinión pública sobre el mismo fue constante debido a la gravedad de los daños causados sobre mi persona y el factor clave de que fue un hecho ocurrido en plena calle porteña, a luz del día, todo lo que ya sabemos".
Si bien en su carta expresó que se siente agradecida por la visibilización que se le dio a su caso y la presión que generó para que se haga justicia, por otra parte, remarcó que se sintió "totalmente hostigada por parte de los medios". "Desde el momento en el que pude recobrar un poco de fuerzas no sólo estuve preparándome para el dolor y la angustia que me genera la situación ni todo lo que conlleva pasar por un momento así e iniciar una instancia penal teniendo veinte años, sino también preparándome mentalmente para lo que se venía: la exposición de un caso y de una víctima como un circo mediático".
"Gran parte gracias a la exposición del caso, se ha podido visibilizar el caso y generarle celeridad ante la justicia. Sin embargo, cuando las pruebas fílmicas ya están siendo investigadas, ¿Por qué seguir televisando las imágenes una y otra vez?", agregó la joven.
Su imagen al descubierto
En el escrito, la joven resaltó algunos puntos, tales como que no difuminaron su rostro en las imágenes de la cámaras de seguridad y la constante revictimización, y apuntó a los medios de comunicación: "Ni siquiera se cuestionan (o no quieren hacerlo) que el hecho sea trasmitido todos los días en todo momento es revictimizante y me genera mucho dolor ya que claramente lejos de ayudar más que nada hace que me remita al hecho constantemente".
En concreto, remarcó que "le duele muchísimo, al punto de generarle terror y angustia" que hubo poca responsabilidad hacia la protección de su identidad. "Jamás pensé que habría una falta de respeto de tal magnitud", expresó.
En relación a la información que se difundió sobre su orientación sexual, la joven que vivió un terrible episodio en Palermo, advirtió que "por si no quedó claro, no tengo ningún problema en manifestar que mi inclinación sexual implica que no tengo interés sexoafectivo con hombres". Además, confirmó que las drogas halladas en sus exámenes toxicológicos "tampoco fueron consumidas bajo su consentimiento".
El pedido final
Para cerrar la carta, la joven pidió que se dejen de transmitir las imágenes en las que aparece, ya que "más de uno la han reconocido con el simple hecho de mirar las imágenes de su rostro", que difuminen su cara al 100% e invitó a hacerse algunas preguntas.
¿Por qué seguimos consumiendo los mismos videos una y otra vez dando opiniones personales e incluso hablando de inconsistencias donde las fuentes son dudosas o no hay fundamentos? ¿Cómo se sentirá la víctima y su familia al ver un episodio traumático y doloroso de su vida expuesto una y otra vez como un trailer de un policial? ¿Por qué permitimos que se filtren su identidad? ¿Por qué se le pone en un rol de mártir en el que parece que la víctima no es una persona sino más bien la situación de abuso que sufrió?
La joven afirmó que su caso se convirtió en un "espectáculo del horror y dolor ajeno basado en opiniones y conjeturas sin argumentos". "Esta vez fui yo, pero no me gustaría que el día de mañana la dañada sea otra y luego de una situación tan dolorosa, deba sufrir también la exposición a que la gente diga lo que le dé la gana y haga un espectáculo pochoclero que sólo alimenta morbo y genera más dolor".
"Si me preguntan cómo estoy a partir de esta situación, si antes me daba miedo salir a la calle, ahora me da pánico, tengo episodios de hipervigilancia y angustia desmesurada, tengo un diagnóstico de estrés post-traumático y lo único que quiero es poder recuperarme para continuar con todos los proyectos que tenía planificados y en la medida de lo posible retomar la vida normal que tenía antes de ser violentada", finalizó.

