Preocupación por un tiroteo y dos crímenes en Luján de Cuyo
El miércoles por la noche un tiroteo conmocionó a los vecinos del distrito Vertientes del Pedemonte, en Luján de Cuyo. Tras escuchar más de 10 detonaciones descubrieron que un joven había sido asesinado. Sin embargo, testigos remarcan que no fue el primero porque días antes mataron a un adolescente de 15 años. Este viernes, un nuevo tiroteo con heridos colmó la paciencia de los vecinos, quienes pidieron ayuda: "No damos más".
Según el Ministerio de Seguridad, uno de los episodios se produjo el miércoles por la noche en el barrio Virgen de Guadalupe, ubicado en la intersección de las calles Unión y Esperanza, en el departamento de Luján de Cuyo. Cerca de las 22 horas, vecinos de la zona comenzaron a escuchar un tiroteo y llamaron al 911 para alertar sobre la existencia de una persona herida.
En ese contexto, arribaron efectivos policiales a la zona y descubrieron que la víctima fatal era un joven que presentaba disparos en el área del tórax. El mismo fue identificado como Pablo Damián Cataldo, de 23 años, quien era uno de los dueños de un minimarket en el que se encontraba trabajando al momento de su muerte.
Testigos indicaron a los policías que durante el tiroteo se escucharon cerca de una docena de detonaciones realizadas por un enfrentamiento entre dos familias que intentan acaparar los barrios aledaños para la comercialización de droga. Según detallaron, Cataldo pertenecía a una de las bandas y, por este motivo, lo fueron a buscar a su lugar de trabajo y lo asesinaron.
"Es un kiosco. Ahí venden drogas y todos lo saben. El miércoles mataron a este chico, pero antes hubo otro muerto, otro de 15 años", explicaron vecinos de la zona a MDZ.
Con la muerte de dos jóvenes y el miedo frente a los constantes enfrentamientos en los que las balas pasan cerca de "niños que están jugando", el conjunto de vecinos vivió un tercer hecho: un nuevo tiroteo. El mismo se produjo este jueves por la noche y dejó un colectivo dañado por el impacto de las balas y heridos tras la rotura de los vidrios.
"Como a las 00 le dispararon al micro y mi pariente venía en él. Por suerte solo hubo gente herida por los vidrios. Es una vergüenza porque con lo que costó que el 734 y el 724 entraran al barrio, ahora no van a querer venir más. Pero el costo del micro no se compara con si matan a un inocente que no está en su pelea. Ahí estaríamos lamentando algo peor", resaltaron.
El hartazgo colmó la paciencia de los vecinos, quienes angustiados explicaron: "Ya no damos más". Es que las recientes muertes, sumado a los constantes tiroteos generan que los trabajadores tengan miedo de salir de sus casas. Además, sienten que los efectivos policiales temen ingresar al barrio.

"Vinieron autoridades policiales y no quisieron entrar. Nos dicen que no hay personal, que no hay nada. Acá hay algo más, porque no puede ser que sepan quienes son y nadie quiera tocarlos. Ya no sabemos qué pensar".
Finalmente, tras el asesinato de Pablo Damián Cataldo la fiscalía de Homicidios trabaja en la búsqueda de pruebas. Con el relato de los testigos, durante las últimas horas, identificaron al presunto sospechoso de darle muerte.
