Desgarrador testimonio de uno de los heridos en la barbarie de La Plata
Rodrigo Arballo es el único hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata que todavía se encuentra internado tras la represión del jueves por la noche en las inmediaciones del estado del Lobo mientras se desarrollaba el partido ante Boca Juniors por la 23ª fecha de la Liga Profesional de Fútbol.
El hincha internado en el hospital Rodolfo Rossi de la capital bonaerense, rompió el silencio y contó que tiene muy comprometido uno de sus ojos, ya que recibió un impacto de bala de goma cuando efectivos de la Policía bonaerense dispararon a quemarropa.
Además de tener comprometido el ojo izquierdo, el hombre de 38 años tiene triple fractura de pómulo.
Arballo relató en diálogo con TyC Sports que cuando, junto a su esposa y su hermana, hacía la cola para ingresar al estadio “la Policía empezó a reprimir. De un momento para otro, empezaron a tirar gases y me dieron un balazo en el ojo. No entendía lo que pasaba. A raíz de eso, recibí un adoquín en la cara".
"Las puertas ya estaban cerradas con candado y la policía empezó a tirar gases lacrimógenos, a tirar tiros, a pechearte con los caballos, te pegaban con los palos. Fue una salvajada lo que hicieron", relató.
También explicó que su esposa "tiene nueve tiros en la espalda. A mí me agarraron de lleno en la cara. Tengo mucho miedo, estoy muy triste porque no sé si voy a volver a ver".
Luego de recibir el disparo y el golpe de adoquín, su hermana lo encontró inconsciente. "Me arrastró. El auto estaba en el puesto verde enfrente del zoológico. Fue un caos llegar hasta ahí, desvanecido", comentó.
Además denunció que no lo aceptaron en el Hospital San Martín y fue trasladado al Rossi: "No me quisieron atender. Me anotaron y no me quisieron atender. Mi hermana me tuvo que traer al hospital Rossi".
"Tengo comprometido el ojo, no saben si voy a volver a ver. Tengo quebrada la mandíbula y el maxilofacial en dos partes", sostuvo sobre su actual estado de salud.
Finalmente, relató que tiene una custodia cerca la puerta de su habitación en el nosocomio, que no pidió, y que desde el Ministerio de Seguridad de la provincia le dieron a entender que no hable con los medios.
"Han venido a verme, le han preguntado a la directora del hospital si podían darle un número mío; me han ofrecido de todo, que se iban a hacer cargo de todo lo que pasaba, pero a mí nadie me va a devolver el ojo", finalizó.