Confirman una durísima pena para un empresario que abusó de sus hijas
El empresario Alejandro Rosario Manuel Leguizamón fue condenado en 2021 a 50 años de prisión luego de que se comprobara que abusó de cuatro de sus seis hijas. Tras la condena, su defensa había apelado el fallo, pero la Justicia ratificó la sentencia.
En el escrito el agresor justificó que la condena estuvo basada en “pruebas falsas, contaminadas y subjetivas” pero en la revisada correspondiente la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense la rechazó y ratificó la sentencia. Los jueces sostienen que el "testimonio brindado por las víctimas resulta medular para acreditar los extremos del hecho, toda vez que los mismos suelen tener lugar en un ámbito de intimidad, en el que resulta inusual a la presencia de testigos a través de cuya declaración pueda reforzarse la prueba reunida”.
Casación, que también ratificó la condena, sostuvo: “Debe mantenerse la pauta severizante relativa a la especial forma de comisión de los ilícitos, pues, sin perjuicio del evidente ataque a la integridad sexual de las víctimas, la mecánica para su concreción incluyó un permanente sometimiento violento, que incluía golpes y humillaciones, circunstancia que aumentó la gravedad de los sucesos padecidos por las víctimas”.
"No es abuso, es incesto"
Los episodios de abusos sucedieron hace varios años en la casa familiar en Castelar, provincia de Buenos Aires. De las cuatro jóvenes, Romina fue la primera en denunciar a su padre. Al relatar la situación, la joven explicó que tenía cinco años la primera vez que fue abusada y que, en todos los hechos, el hombre la amenazaba para que no cuente nada.
La primera denuncia se produjo en 2016 cuando Alejandro le envió una carta a Romina que decía: "Lo mío con vos no es abuso es incesto". Y agregaba: "Yo estoy enamorado de vos y juntos tenemos que hablar con tu mamá para que ella haga una terapia y lo acepte".
Esa carta fue el puntapié para erradicar la denuncia y sus hermanas decidieron unirse para manifestar también los abusos que sufrieron durante años. A su vez, si bien Romina explicó que su madre estuvo "distante" durante los abusos, recordó que también era víctima del hombre.
"Recuerdo que varias veces le puso un arma en la boca por celos”, dijo la joven.

