Era la "seño" del jardín pero también lideraba una banda narco
Luego de dos meses de investigación se conoció quién lidera la banda de narcotraficantes que utilizaba un dron para ingresar droga a la cárcel en Cruz del Eje, Córdoba. Se trata de una maestra jardinera que, pese a que personal policial realizó un operativo, había logrado escapar.
La jefa de la banda tiene 60 años y se desempeñaba como maestra jardinera en la Escuela González Elizalde de La Cumbre, Córdoba. Su nombre es Liliana Contreras y fue detenida por la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) de esa provincia.
Durante los allanamientos en su domicilio, ubicado en la calle Bartolomé Jaime al 200, la maestra tenía en su poder un revólver calibre 38, una gran cantidad de dinero en efectivo y seis proyectiles. Contreras fue detenida gracias a las numerosas llamadas que recibía el Centro de Denuncias Anónimas.
La mujer de 60 años no tenía antecedentes penales y está directamente vinculada con las dos personas que fueron detenidas la semana pasada", informó el rector General de Investigación de Antinarcóticos FPA de Córdoba, Mario Simbrón. En tanto, el profesional no descartó que haya “otras personas que se encuentran investigadas”.
La causa se encuentra en la Fiscalía de Instrucción Móvil de Lucha Contra el Narcotráfico de Carlos Paz, y Contreras fue imputada por “presunta venta de estupefacientes”.
Primeros allanamientos
Dos hombres fueron detenidos en Córdoba acusados de utilizar un dron para ingresar drogas a una cárcel de la localidad de Cruz del Eje. Los aprehendidos, de 27 y 36 años, fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico, mientras que dos internos del penal fueron imputados por comercialización de estupefacientes en la comunidad de presos en la cárcel.
Durante los operativos en los domicilios particulares se secuestraron 612 dosis de marihuana, una balanza digital, dinero, un dron y elementos relacionados al fraccionamiento de sustancias ilícitas, agregaron los voceros.
El modus operandi consistía en transportar los estupefacientes con el dron, el cual sobrevolaba el patio interno del penal y, en lugar previamente acordado por los detenidos y los internos, se tiraba desde el aire los envoltorios con las drogas, que luego retiraban los presos y los comercializaba en esa comunidad.