Sometía a sus hijastras y escribía los detalles en un diario íntimo

Sometía a sus hijastras y escribía los detalles en un diario íntimo

Este viernes finalizó el juicio contra Rubén Darío Biasoni (57), un empresario santafesino que abusó de sus hijastras durante años. En el debate se produjeron algunas escenas tristemente memorables. Aquí, toda la información y la condena.

Redacción MDZ Online

Llegó el fin del proceso penal contra el empresario santafecino Rubén Darío Biasoni (57), acusado de abusar sexualmente de sus hijastras durante años y anotar lo que hacía en un diario personal. Los testimonios indican que el imputado violó a las menores entre 1992 y 2015. Por esos delitos fue sentenciado a 20 años y 8 meses de prisión.

"El chacal de Santa Fe": así apodaron los medios a este hombre que comenzó a ser juzgado hace 14 días por un tribunal integrado por los jueces Gustavo Gon, Martín Gauna Chapero y Gonzalo Basualdo. Desde el punto de vista formal, la imputación fue por abusos sexuales agravados por convivencia, porque las víctimas eran menores de edad y por el uso de arma de fuego, más coacciones, lesiones graves calificadas en concurso real con amenazas calificadas por el uso de arma y hurto calificado. Todo un prontuario

Las jóvenes fueron vejadas desde que tenían 13 o 14 años. “Es un personaje como hemos visto pocos en esta ciudad y en esta región (...) porque le da placer lastimar a los demás”, acusó el fiscal Aldo Gerosa. “Una persona como pocas, una mente muy manipuladora, muy sagaz, muy mentirosa y muy violenta", añadió.

Biasoni fue acusado de múltiples delitos.

El fiscal apuntó que fueron tantos los abusos que durante la investigación "fue imposible contabilizarlos". Sin embargo, en uno de los allanamientos que produjo la causa, los policías hallaron en el domicilio de Biasoni un diario en el que el agresor anotaba las cosas que hacía. 

“Le eché dos polvos a x”, “le eché un polvo a x”, podía leerse en las aberrantes páginas redactadas a puño y letra. Al ser consultado por estos escritos, el acusado dijo que en realidad no decía allí "polvo" sino "pollo". “Explíquenme como le echan un pollo a una persona”, preguntó el fiscal ante el auditorio, y como respuesta sólo se escuchó el silencio. 

En Mendoza se dio un caso similar, aunque esa vez la escritura estuvo del lado de la víctima, que para procesar su dolor redactó sus memorias: fue su forma de buscar justicia mientras esperaba la sentencia contra sus agresores. La experiencia fue relatada por MDZ

Sobre el uso de la palabra "chacal"

Distintas autoras han señalado la inconveniencia de referirse a los padres incestuosos con figuras del lenguaje como "chacal" u otros animales. Sostienen que la alusión a un pretendido estado de "naturaleza" exculpa a ciertos varones de su responsabilidad ante estos delitos. 

Se optó por mantener la palabra "chacal" en esta nota porque implica una referencia clara para la mayoría de los lectores. Ese hecho, de todos modos, no conlleva una renuncia a la perspectiva crítica sobre las formas en que la cultura tiende trampas para reforzar la desigualdad entre géneros. 

En otras palabras: Biasoni -lejos de representar una anomalía absoluta- es el emergente de una tradición que cosifica el cuerpo femenino desde hace siglos, considerándolo una propiedad de los varones.

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