Chikatilo, el asesino serial que aterrorizó a la Unión Soviética

Chikatilo, el asesino serial que aterrorizó a la Unión Soviética

Fue uno de los criminales más célebres en el lado socialista del telón de acero. Al igual que muchos psicópatas de Occidente, simulaba ser un respetable ciudadano, que seguía al pie de la letra los mandatos sociales. Pero mató a más de 50 personas.

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Uno de los puntos que suelen tener en común los asesinos seriales -y los psicópatas en general- es que simulan cumplir con todos los mandatos sociales. Son ejemplares, encantadores, prolijos. En EE.UU., donde el fenómeno es más frecuente, sus vecinos creen por lo general que se trata de personas dignas de confianza. Pero en otros sistemas socioeconómicos también se registran ejemplos. Como el de Andréi Románovich Chikatilo, que mató a decenas de víctimas cuando todavía existía la Unión Soviética.

Nació el 16 de octubre de 1936, en Yáblochnoye (actual Ucrania). Sus biógrafos señalan que el padre fue capturado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, y que la mamá de Chikatilo le contaba que "se lo habían llevado para comerlo". Ese detalle de la infancia podría explicar que, ya de adulto, el hombre devorara partes enteras de quienes caían en sus garras, especialmente las zonas blandas.

Desde joven tuvo problemas de impotencia sexual. Y a los 42 años, cuando era un respetado miembro del Partido Comunista, daba clases en un instituto, mantenía una vida de casado y era padre de dos hijos, secuestró a una nena de 9 años.

Corría diciembre de 1978. Chikatilo divisó a Yelena Zakatnova, la niña, esperando el colectivo en la ciudad de Shajty. Le ofreció una golosina y la convenció de acompañarlo a una cabaña alejada. Al atacarla, el asesino se hundió en un frenesí sexual para él desconocido. A partir de entonces, los ataques violentos contra menores y adolescentes se volverían una "adicción", máxime cuando tras repetirlas seguía manteniendo la impunidad.  

Yelena Zakatnova tenía 9 años cuando fue secuestrada por el "caníbal".

Para el radar del estado soviético, se trataba de un sujeto completamente normal. En casa también parecía tranquilo: su esposa era quien llevaba la batuta del hogar, y él se ocupaba de obedecer. Mientras, seguía matando.

Hacia 1981 Chikatilo trabajaba en logística, y eso lo llevaba a recorrer distintas localidades. Era la oportunidad de oro para continuar con sus crímenes. Empezó a sofisticar su método: masticaba trozos de sus víctimas, les sacaba los testículos y hasta bailaba a su alrededor mientras cometía esas atrocidades.

Luego se acomodaba la camisa y la corbata y volvía a su gris rutina de funcionario. 

Chikatilo tras ser atrapado. 

El final

El 14 de septiembre de 1984, Chikatilo fue detenido en base a varios testimonios que lo marcaban como posible responsable de más de 15 homicidios. La causa, no obstante, no prosperó, y tuvieron que soltarlo sin cargos. Luego tuvo algún inconveniente menor con la Justicia, pero recuperó su libertad. 

Ya había cometido más de 30 crímenes. Cientos de efectivos buscaban al "caníbal" sin saber bien quién era. En noviembre de 1990, un sargento lo vio circular por un bosque vestido de traje. A las pocas horas hallaron el cadáver de una joven en el lugar, y el cerco empezó a cerrarse. Evidentemente, el "carnicero de Rostov" era él.

Chikatilo fue detenido. A los pocos días admitió haber ultimado a más de 50 personas. En 1992 se lo enjuició y la sentencia fue de pena de muerte. Lo ejecutaron de un tiro en la nuca en la prisión de Rostov el 14 de febrero de 1994.

 

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