Luciana Rodríguez, el caso de maltrato infantil que sacudió a Mendoza

Luciana Rodríguez, el caso de maltrato infantil que sacudió a Mendoza

El triste final de Lucio Dupuy se asemeja a la historia de la pequeña de tres años que fue víctima del abuso de sus cuidadores. Familiares, vecinos y vecinas realizaron 16 denuncias que registraron los golpes que recibía la menor.

Ángeles Balderrama

El padrastro de Luciana la llevó envuelta en una sábana blanca y la dejó abandonada en la Clínica Santa María de la Ciudad de Mendoza. Sin embargo, su historia de abuso no inició ese día. Familiares, vecinos y conocidos de la menor habían efectuado 16 denuncias que registraban los golpes que recibía la pequeña de tres años. El caso que ocurrió en 2014 se asemeja al historial de maltrato que vivió Lucio Dupuy.

Luciana tenía tres años, era una bebé. Como todo niño o niña pequeña, las consultas pediátricas y acercamientos al hospital son comunes. Pero su llegada al hospital no era preventiva. Desde que nació, en 2011, tuvo reiterados ingresos al Hospital Humberto Notti por las condiciones de salud que constantemente presentaba.

Lamentablemente, su historia de maltrato se conoció el martes 7 de enero de 2014 a las 22 horas, cuando su padrastro Jorge Orellano la envolvió en una sábana y la llevó a la Clínica Santa María de Ciudad. Aunque la niña fue asistida por personal del lugar durante más de 40 minutos y se le realizaron maniobras de resucitación cardiopulmonar, Luciana había fallecido. Una de las doctoras salió a comunicar el triste desenlace pero Orellano ya no estaba: había abandonado el cuerpo de la pequeña.

La autopsia reveló que Luciana llevaba al menos 4 horas muerta. Además, presentaba un golpe en la frente y otro en la nuca, ambos le causaron la muerte. Tenía múltiples golpes en el pecho y en la espalda, compatibles con patadas y golpes de puño. 

Jorge Orellano (padrastro) y Rita Rodríguez (madre), le ocasionaron la muerte a la pequeña. Foto: Horacio Altamirano.

Pero tampoco era la primera vez que se conocía sobre los abusos que recibía. Durante los tres años que vivió la niña, vecinos, vecinas y familiares efectuaron 16 denuncias que constataban los golpes a los que era sometida. Incluso la autopsia lo constató: había sufrido traumatismos físicos durante toda su vida.

Frente a tres años de maltratos físicos de sus cuidadores y denuncias que nunca lograron frenar el abuso de la menor, la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos abrió una línea de investigación para determinar la responsabilidad de los funcionarios que ignoraron las denuncias en el caso de Luciana. Así, el pequeño Lucio Dupuy se convierte en un caso más que repite la historia, en este caso, la de Luciana.

Sin hogar fijo

En 2013, la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF, actuales Equipos Técnicos Interdisciplinarios) entregaron la tutela de Luciana a su tía, con quien estuvo durante cinco meses. Sin embargo, las precarias condiciones de su vivienda generaron en la pequeña una neumonía, que la llevó a la internación. Posterior a ese evento, la pequeña regresó al cuidado de su madre.

Durante el mismo año, un cuidador de autos radicó una denuncia contundente en el caso: la vio en la vereda de la casa usurpada en la que vivía, con signos de maltrato. Aunque fue retirada del domicilio, una hora después ya estaba nuevamente viviendo con sus abusadores. 

Dos meses después, la DINAF permitió que su abuela materna obtenga la custodia. A los cinco días, el 7 de enero de 2014, Luciana fue llevada y abandonada a la Clínica Santa María por su padrastro.

Si bien Orellano había escapado del sanatorio, fue detenido a los pocos minutos. De la misma manera, la madre de Luciana también fue detenida rápidamente ya que solía ejercer la prostitución en lugares aledaños a la Clínica.

Luciana Rodríguez tenía tres años.

El juicio

Luego de varias postergaciones, el 31 de agosto de 2015 comenzó el juicio que buscaba condenar a quienes abusaron físicamente de ella, pero también dar visibilidad a aquellos funcionarios que no hicieron nada para frenar estos abusos. El debate se desarrolló en la Séptima Cámara del Crimen y tuvo como imputados a Rita Evelin Rodríguez (27) y Jorge Coco Orellano (39) por el caso de maltrato infantil que terminó con la vida de Luciana.

Orellano fue imputado por homicidio agravado por alevosía y Rodríguez fue acusada por homicidio agravado por el vínculo y por omisión impropia, ya que tenía conocimiento de lo que sucedía con la niña y no hizo nada para evitarlo. 

Durante el juicio, los testimonios fueron clave, hubo una gran cantidad de fotografías del cadáver y peleas entre los acusados. Aunque los representantes legales de los asesinos interpusieron un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, la condena a prisión perpetua quedó firme. 

En relación a los funcionarios, la fiscal Ríos imputó a varios operadores de la Dinaf por incumplir sus deberes por las denuncias previas. Fernando Herrera, director del servicio de Protección de Derechos, Rafael Vizcarra, Vanina Consina del OAL y la psicóloga Fabiana Lucentini fueron acusados de abandono de persona seguido de muerte, figura que contempla una pena de entre 5 y 10 años de prisión. Sin embargo, al finalizar la investigación, los delitos disminuyeron y fueron juzgados por el presunto incumplimiento de sus tareas.

La resolución 758 publicada en el Boletín Oficial sancionó al operador del Órgano Administrativo Local (OAL), Rafael Vizcarra, con 25 días de suspensión y, a las agentes Gianina Consina Martínez y Fabiana Lucentini, con 20 días. En tanto, Fernando Herrera, ex director de Protección de Derechos de la Dinaf, no fue sancionado debido a que renunció a su cargo poco después de iniciado el proceso administrativo.

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