Condenaron a perpetua al hombre que mató y enterró a su hermano

Condenaron a perpetua al hombre que mató y enterró a su hermano

En un proceso abreviado, Juan Felipe Bravo (60) admitió hoy su culpa en el homicidio de su propio hermano y recibió la máxima pena. Su pareja fue condenada por encubrimiento, aunque quedó libre. Ante las pruebas reunidas, el hombre no tuvo posibilidad de zafar.

Facundo García

Facundo García

Un hombre fue condenado hoy a prisión perpetua por haber apuñalado a su hermano, cuyo cuerpo enterró en el patio de su casa de la localidad mendocina de Godoy Cruz. Se trata de Juan Felipe Bravo (60), quien según la investigación asesinó a Jorge Antonio (51) a cuchilladas mientras este estaba dormido. En tanto, la pareja del sentenciado recibió una pena de tres años de prisión por encubrimiento.

Bravo escuchó el fallo de la jueza María Julieta Espínola, que lo condenó por "homicidio agravado por codicia y alevosía". Se piensa que el centro de la disputa fue la herencia que dejaron los padres de ambos hermanos, que habían muerto hace más de dos años. 

Por otro lado, la figura de la "alevosía" se aplicó porque -de acuerdo con los peritajes- el ataque a cuchilladas se produjo mientras la víctima descansaba, sin posibilidad de defensa. Cosa que era relativamente fácil de predecir por parte del atacante, puesto que Jorge tenía fama de vivir de acuerdo a horarios fijos. 

Para disimular el crimen, Juan Felipe enterró a su hermano en el patio de su casa del barrio Covimet. Su pareja de entonces, Patricia Viviana Jaime (46), lo ayudó a encubrir el hecho, aunque en la pesquisa se comprobó que no estuvo en el momento del ataque. 

El único camino

La abogada Elena Quintero asumió la compleja tarea de defender al acusado. "Era difícil cambiar la calificación legal, por la cantidad de prueba que había en su contra", explicó la letrada. "Y dado que él prefería terminar cuanto antes con la causa, llegamos a la conclusión de que ir a un juicio por jurados era gastar recursos estatales sin sentido, por lo que se optó por un abreviado", sintetizó. 

Las cámaras de seguridad fueron una pista clave

El hecho ocurrió durante la madrugada del sábado 23 de octubre pasado. Los efectivos hallaron a la víctima apuñalada con un cuchillo y enterrada en el patio de su vivienda, situada en calle Pehuajó al 2200, del barrio Covimet, de Godoy Cruz.

Un llamado a la línea de emergencia 911 alertó a las autoridades sobre la ausencia de Jorge Bravo en su domicilio desde hacía varios días, mientras los vecinos habían declarado haber visto fuego prendido en la casa. La principal hipótesis apunta a que Juan Felipe mató a su hermano Jorge para quedarse con la propiedad que habían heredado.

Entre las muchas pruebas que comprometían a Juan Felipe estaban las cámaras de seguridad que hay en el sitio. Al ser revisados por los investigadores, los registros mostraron cómo él ingresaba a la escena del crimen y se quedaba, en tanto que su mujer se fue temprano y regresó a la mañana siguiente, alrededor de las 11. 

La audiencia estuvo presidida por la jueza Espínola, del Juzgado Penal Colegiado 2, quien homologó el acuerdo entre el fiscal de Homicidios Carlos Torres y la defensa de los imputados en un juicio abreviado -la mujer tuvo a un defensor oficial-.

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