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Nair Mostafá, a 32 años del crimen argentino que desató dudas y polémica

Tenía tan solo nueve años cuando desapareció mientras se dirigía hacia la pileta del club, pero la Policía no quiso buscarla. Horas más tarde fue encontrada de la peor manera: su cuerpo estaba ultrajado, semidesnudo, drogado y con mordiscos. Doce sospechosos y ninguna condena.
El caso de Nair prescribió en 2005 y hasta el día de hoy sus asesinos siguen sueltos
El caso de Nair prescribió en 2005 y hasta el día de hoy sus asesinos siguen sueltos

Nair Mostafá tenía tan solo 9 años cuando desapareció mientras se dirigía desde su casa hacia la pileta del club, en Buenos Aires. Su cuerpo fue encontrado un día después en condiciones deplorables: ultrajado, semidesnudo, drogado y con mordiscos. Pese a que hubo 12 sospechosos, ninguno fue acusado. Además, la causa prescribió, sin ningún culpable.

Un 31 de diciembre, pero de 1989, Nair decidió asistir a la pileta del Club Huracán de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires. Tenía que caminar 10 cuadras, pero conocía el camino de memoria. Aunque todo parecía normal, la pequeña nunca volvió a su casa. 

Cerca de las 18, su madre Liliana comenzó a preocuparse porque su hija no llegaba y salió a buscarla. El club estaba cerrado y los vecinos con los que habló en el camino le dijeron que no la habían visto. La desesperación comenzó a aumentar y decidió denunciar la desaparición con la Policía.

Nair tenía 9 años y desapareció el último día de 1989.

“Señora no moleste, estamos brindando”

Esa fue la respuesta que recibió Liliana por parte de un efectivo policial, ante el desesperado pedido de búsqueda de la niña. La mujer se retiró de la comisaría, con la promesa de que comenzarían la búsqueda luego de los festejos de Año Nuevo.

Lo único que logró fue contactarse con Evaristo Alonso, el dueño de una radio local, quien le permitió hablar de la desaparición de su hija. La difusión del caso le permitió llegar a una gran cantidad de vecinos que decidieron salir de las casas para ayudarla con la búsqueda

Cerca de la 1 de la madrugada los vecinos encontraron a Nair. Estaba enfrente de una escuela, con su cuerpo boca arriba, ensangrentado, con la ropa desgarrada y con signos de mordiscos. Además, llevaba puesta la malla rosada con la que había salido de su casa. La habían ahorcado con el cordón de su mochila.

A los minutos llegaron los primeros efectivos policiales, pero no tuvieron una cálida bienvenida. En concreto, les dieron vuelta el Renault 12 que utilizaban como patrullero. Después se dirigieron a la comisaría y la apedrearon. Frente a esta situación, los policías reprimieron a los vecinos. El saldo de esa noche: 16 autos incendiados, 20 personas heridas, 16 policías relevados y una toma en el edificio de la Municipalidad.

Antonio Cafiero, el gobernador de Buenos Aires en ese momento, acudió a la ciudad para calmar la indignación del pueblo. Al mismo tiempo, prometió una “rápida y profunda investigación” del crimen.

Uno de los autos policiales que terminó destruido por el enojo vecinal.

Autopsias y una docena de detenciones

Tres fue el número de autopsias que se le realizaron al cuerpo de Nair. En una de ellas se halló cocaína en el cuerpo, por este motivo intervino la Justicia Federal. Su muerte fue catalogada como asfixia obstructiva por objeto opresivo, ya que fue estrangulada con el cordón de su mochila.

La prueba fundamental del juicio era la malla de la nena. Tenía manchas de semen y debía estar bajo estricta custodia. Pero se perdió.

En tanto, otros de los datos recabados remarcaron que la niña fue asesinada entre las 14.45 y las 16.30, y que no hubo secuestro. “Fue violada y estrangulada en el lugar donde apareció”. Este último dato se estableció por marcas que Nair presentaba en la espalda y en la malla que tenía puesta. Además, tenía contacto con el pasto y con las enredaderas donde apareció, y nada indicaba que la arrojaron muerta en el lugar.

Por el crimen se detuvo a 12 sospechosos en 12 días. Sin embargo, para la Justicia, ninguno de los hombres tuvo relación con el hecho. El único detenido y procesado fue Carmelo Piacquadío, un trabajador municipal con discapacidad intelectual a quien, luego de 18 meses en el Instituto Melchor Romero, se lo consideró inimputable. 

La pequeña fue violada y estrangulada en el lugar donde apareció.

En medio del mar de dudas y polémica sobre la muerte de Nair, el 2 de febrero de 1991, el periodista Evaristo Alonso, quien le permitió hablar a la mamá de la pequeña durante la noche de su desaparición, murió al volcar su auto cuando viajaba hacia Buenos Aires. Una gran cantidad de personas dudaron de que se tratara de un accidente automovilístico.

Por su parte, ocho años y 27 días después, en enero de 1998, el hijo de un hacendado, de 25 años, se presentó espontáneamente ante la policía y afirmó ser el autor del asesinato. Según su testimonio, decidió confesar luego de padecer "un gran cargo de conciencia y una situación que se tornaba intolerable". Sin embargo, fue liberado por padecer esquizofrenia paranoide.

En 2005 la causa prescribió y no hubo culpables para semejante crimen cometido en Año Nuevo. Las conclusiones arrojaron que al menos fueron dos las personas responsables de la muerte de Nair, pero nunca se les pudo poner nombre. Hasta el día de hoy los asesinos están libres.

Mural pintado en 2019 que recuerda el asesinato de Nair en Tres Arroyos, Buenos Aires.