Crimen del DJ en Mar del Plata: la trama detrás del asesinato

Crimen del DJ en Mar del Plata: la trama detrás del asesinato

El caso conmovió a la opinión pública de todo el país. El video de una cámara de seguridad mostraba cómo el DJ Lele Gatti era asesinado por motochorros en la madrugada marplatense. La investigación revela que fue un crimen por encargo y que hubo un entregador.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

No se trató de un crimen improvisado: fue una «mejicaneada» planificada entre pares con el objetivo de hacerse de la recaudación del boliche, presuntamente, para saldar una deuda generada por consumos impropios. El señalado por la justicia —la punta de un iceberg mucho más complejo— es Fernando Romito, el jefe de seguridad del establecimiento donde trabajaba Gatti, Mister Jones.

Fernando Romito, jefe de seguridad del boliche, supuesto entregador

Las imágenes del crimen, de las cuales se hicieron eco todos los medios del país, son brutales. Se ve llegar a dos individuos a contramano por el túnel de Playa Grande y forcejear con la víctima antes de asesinarlo.

Pero las grabaciones aportan aún más datos de esta trama que se forjó desde adentro: A las seis de la mañana, tras el cierre del establecimiento, se ve salir a una persona que porta un bolso con la recaudación, y que luego se marcha del lugar a bordo de un automóvil marca Audi color plateado. Era ése el momento en que se había planificado que actúen los delincuentes, que no estaban detrás de unos equipos de audio, sino de una suma que asciende a millones: en un texto de Whatssapp aparece la cifra exacta que portaba la persona en cuestión.

La muerte de Lele Gatti se forjó en medio de una conjunción de crimen planificado y mala suerte: cuando el DJ salió del boliche junto a dos amigos, portaba un maletín con su computadora y otros elementos de trabajo. Además, se dirigió a un automóvil, de marca francesa, pero de color y aspecto similar al señalado, al menos a esa hora, que aún era de noche. En el video que se viralizó se lo muestra forcejeando para defender sus pertenencias y luego caer tras ser impactado por una bala calibre 22.

El primer detenido por el crimen fue Luis Alberto Ytzcovich, quien brindó los primeros datos certeros y dejó en claro que no se trató de un simple atraco o de un robo al boleo, sino de una entrega, de un robo por encargo que terminó en un crimen. Ytzcovich no tiene antecedentes. Quien lo entregó a la justicia fue su propio padre, en la seccional 9na de Playa Grande.

La investigación no estuvo exenta de desprolijidades. Por ejemplo, el allanamiento en un domicilio equivocado, adyacente al que la policía debía investigar, lo que provocó un retraso de varias horas en el proceso de esclarecimiento de estos hechos.

De esta situación, ignorada por la cobertura de otros medios de la ciudad, se hizo eco la FM 99.9. En la entrevista, Elizabeth Zeinn, vecina de la familia Ytzcovich contó detalles del operativo: «el lunes pasado, a las 23:30 hs, me hicieron un allanamiento por el caso de Lele Gatti. No tengo nada que ver. Entraron a esa hora, yo escuché a mi perra que ladraba, luego un ruido a chapa porque rompieron el portón. Levanté la persiana y veo mucha gente de negro pasando y con linternas. Comenzaron a los gritos diciendo “al piso, al piso, allanamiento de la policía”. Me rompieron la puerta de la casa de cinco golpes. Me hicieron poner las manos contra la ventana, me esposaron, y me pusieron un “fierro” en la cabeza».

El calvario de esta vecina, inocente de toda culpa, se extendió durante tres largas horas, tiempo luego del cual, tras haberle revuelto toda la casa, se retiraron las fuerzas policiales sin brindar mayores explicaciones y sin que ningún funcionario de la justicia le pida ni siquiera disculpas. Aún aguarda a que alguien se haga cargo y, por lo menos, le paguen por los daños causados a su propiedad.

Esta triste historia continuará.

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