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Dejadez total: ¡cerremos todos los museos de Mendoza!

¿Será esa la solución frente a la terrible situación de degradación edilicia de los museos y salas municipales y provinciales? Se necesita una decisión firme y tomada con prontitud. ¿Por qué no acudir al ámbito privado?
Foto: Nacho Gaffuri/MDZ
Foto: Nacho Gaffuri/MDZ

La preocupación la vivimos cotidianamente. Todo está caro. Hay inflación. Urge la necesidad de mejora en la calidad educativa. Hay que cortar con la inseguridad. En los hospitales falta de todo. Y frente a estos problemas... el del achicamiento de presupuesto y el abandono de políticas e iniciativas que desarrollen la dimensión cultural de la sociedad parece menor.

Está bien que el Estado establezca un orden de prioridades. Está bien que primero se resuelva que una persona esté alimentada, esté educada básicamente, esté sana, esté segura antes de que se garantice que pueda ir a ver cuadros a un museo. Pero de ningún modo esto puede utilizarse como justificación para perpetuar el cierre de espacios que hacen a la riqueza histórica de Mendoza -como lo son el museo Fader o el Municipal de Arte Moderno- o de minimizar su productividad -como pasa con el Espacio Contemporáneo de Arte, o el Le Parc, por dar dos ejemplos-.

El Fader, cerrado. El Museo Municipal de Arte Moderno, cerrado. Los avisos y quejas de los empleados que trabajan en el Museo del Área Fundacional en la Plaza Pedro del Castillo por el extremo frío o el extremo calor que sufren sus visitantes según la estación son constantes. Tanto el edificio del Ministerio de Cultura (ex banco Hipotecario) como el de Turismo (ex Jockey Club) necesitan urgentemente mejoras. El Espacio Contemporáneo de Arte, con uso mínimo, parcial. El archivo General de la Provincia ha sufrido advertencias edilicias y se han cerrado salas "por seguridad". ¡Son los edificios que guardan el pasado mendocino! Ellos albergan, con su arquitectura y con las obras que contienen, el arte y los documentos capaces de contar la historia provincial.

¿Cuál sería la solución? "Para los museos no hay plata... ¡Entonces a cerrarlos a todos!": parece ser que piensa así más de uno. 

Que se haya hecho la "semana de los museos"... y que varios de ellos estén cerrados, venidos a menos, poco mantenidos o abúlicos, es por lo menos irónico. Hay decenas de museos regados por los departamentos de Mendoza que funcionan y muy bien, aunque es triste ver a los más icónicos pasando por esta situación. ¡Pero ojo! Se entiende que no hay plata. Se entiende que la Secretaría de Cultura hace lo que puede. Se entienden los justificativos. Entonces... ¿Cómo salir de esto? ¿Cómo pegar el salto hacia arriba, el subidón desde la oscura profundidad hacia la luz?

Uno de los speachs más repetidos del gobernador Alfredo Cornejo en la campaña política tenía que ver con la promesa de convocar al sector privado para que se comprometa en el crecimiento de Mendoza. Fui testigo de cómo Cornejo arengaba y hasta desafiaba a los empresarios a implicarse, a trabajar, a preocuparse por el desarrollo provincial. Pues bien, en este caso, es importantísimo que el Estado provincial promueva la participación del sector privado para solventar, apoyar y hacer crecer proyectos culturales y artísticos de calidad que enriquezcan el desarrollo de los mendocinos y de quienes nos visitan.

En su momento, en el año 2012, el entonces senador Carlos Aguinaga (PD) junto con los senadores Sergio Molarejo (UCR) y Alejandra Maradona (PJ), presentaron un proyecto de ley de mecenazgo con el propósito de canalizar los aportes económicos privados para el desarrollo y fomento de las actividades artísticas de la provincia.

¿Qué proponía esa ley? Básicamente, beneficiar a los espacios culturales y a los artistas de Mendoza, incentivando el aporte económico de los sectores privados de la provincia para ser colocados en el desarrollo de actividades culturales locales. ¿La explicación fácil? Tanto personas físicas como jurídicas podrían deducir de determinados impuestos un porcentaje y aportarlo a actividades culturales y mantenimiento de espacios de la cultura. No se trata de regalar dinero, o de beneficiar al empresario; sino de tentarlo para que haga un bien.

"El proyecto no se aprobó porque el gobierno anterior se opuso. Es una locura que no contemos con una ley de mecenazgo", me dijo Aguinaga cuando me comuniqué con él mientras escribía esta columna para preguntarle en qué había quedado esta iniciativa.

Ya desde el año 2010 este tema lo fogoneaba Ulises Naranjo en MDZ. Antes del mencionado proyecto hubo otros, que nunca lograron ver la luz. Es triste, cuando puede comprobarse el éxito de leyes similares en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -que tuvo la primera ley de mecenazgo aprobada del país-, o la Ley de Donaciones Culturales de Santiago de Chile.

En fin: el Estado no tiene plata, y el fomento de la cultura y la protección de los edificios culturales son inversiones necesarias para el desarrollo social de la comunidad. ¿Podrá entonces el Estado, de una vez por todas y sin dar más vueltas, conseguir la aprobación de una norma provincial que permita una desgravación impositiva para empresas que deseen colaborar con la cultura de Mendoza? ¿Podrá establecer este engranaje de colaboración privada para "sacar a flote" este problema? Ojalá.