Un acuerdo por Mendoza
Las marchas y contramarchas en la implementación de políticas públicas generadas por los cambios de gobierno; ocasionaron un impacto negativo en el desarrollo provincial y esto debe ser subsanado. Urge ponerse de acuerdo y establecer estrategias de planificación con la mirada puesta en el futuro y sobre la base de consensos sociales y partidarios.
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Mendoza históricamente ha sido una provincia en la que ha predominado el diálogo interinstitucional y de partidos. Sin embargo, hoy es difícil establecer esa comunicación destinada a la solución de los problemas coyunturales, sobre las bases de las estrategias de consenso trazadas a largo plazo. La lógica de la imposición del gobierno nacional hizo trizas la autonomía política y financiera de la provincia y llevó al gobierno provincial -al igual que al nacional- a encontrar un enemigo para cada problema y no una solución concreta sobre la base del aporte de distintas miradas.
No son alentadores los pronósticos para Mendoza en el 2015: retroceso institucional y normativo; inestabilidad macroeconómica; caída de la actividad productiva y del empleo; pérdida del poder adquisitivo del salario; pobreza y vulnerabilidad social. También déficits en la gestión gubernamental y cuentas fiscales profundamente deterioradas, son un escenario complicado que requerirá de una perspectiva con mayor sensibilidad social y humana a fin de compatibilizar los diagnósticos y acertar en las soluciones.
Por todo esto considero necesario que, a un año de las elecciones, se debatan temas estructurales para el desarrollo provincial y se trabaje en políticas y programas que ataquen el núcleo de los problemas institucionales, políticos, económicos, sociales, culturales y humanos que angustian el presente de los mendocinos. No se puede postergar el diseño de una Mendoza institucional, transparente, próspera, humana y en paz. Es necesario el diseño de las políticas que nos permitirán decir basta al quiebre de los derechos individuales y sociales, a la corrupción, a la falta de producción y empleo, al miedo a la inseguridad, y a la degradación a la que se ven sometidos miles de mendocinos que no tienen lo básico para vivir y mucho menos para proyectar su futuro.
Propongo temas a debatir y si es posible, acordar los instrumentos normativos o de políticas públicas que los harán viables:
· Relación Nación, Provincia y Municipios. Ir hacia una mayor autonomía, descentralización de recursos y procesos que promuevan autogestión de las comunidades. Hoy llueven sobre Mendoza y los Municipios miles de programas nacionales en políticas educativas, sociales, de vivienda o salud que nada tienen que ver con las necesidades o las posibilidades de implementación local.
· Diversificación de la matriz productiva y mayor equilibrio en el desarrollo de todos y cada uno de los departamentos, dado por un plan de ordenamiento territorial acordado. Mendoza cuenta afortunadamente con gran cantidad de recursos productivos y humanos que deberán ser optimizados.
· Matriz energética provincial. Diversificación de fuentes de energía y desarrollo de uno de los principales activos provinciales “los hidrocarburos” sin resignar dominio.
· Inserción internacional. Que prevea la integración física y logística de Mendoza en el corredor bioceánico, debemos perforar Los Andes y ser la vía obligada al Pacifico.
· Políticas sociales de educación, salud, seguridad y protección social para los más vulnerables. En educación, una ley provincial y una política de calidad educativa. En salud debemos garantizar a todos los habitantes el derecho a la salud en condiciones de igualdad de acceso sin barreras institucionales, económicas o geográficas. En protección social, asistir a las poblaciones vulnerables con políticas de acción social directas dirigidas a dar igualdad de oportunidades. Y en materia de Seguridad, la imperiosa necesidad de romper el eje “vulnerabilidad, violencia, delito, inseguridad, impunidad” trabajando en la prevención en todas sus dimensiones, en la acción coordinada de las fuerzas de seguridad; en la eficacia del sistema judicial y en la reforma del sistema penitenciario.
Cinco ejes sobre los que hay que debatir políticas instrumentales que permitan gobernabilidad y que -sin especulaciones de ningún tipo- convoquen a todos los sectores políticos motivados por un profundo sentido y sensibilidad social y humana. Si esto es así, estoy dispuesta y cuenten conmigo porque de los resultados de este diálogo depende en gran medida las oportunidades de realización personal, las condiciones y calidad de vida presente y futura de los mendocinos.