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Mendoza

Ueltschi, una prolífica y austera existencia consagrada a la República

El ex gobernador se destacó en su vida política por la moderación de sus acciones y el inconmovible respeto por la diversidad de pensamiento.
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El domingo falleció en su casa de Buenos Aires, a los 92 años, don Ernesto Arturo Ueltschi, quien fue el gobernador más joven que tuvo Mendoza hasta hoy y, al mismo tiempo, el gobernador más antiguo entre todos los que permanecían con vida.

Dueño de un poderoso carisma y de una influencia personal sorprendente, Ueltschi se destacó en su vida política por la moderación de sus acciones y el inconmovible respeto por la diversidad de pensamiento y por las reglas del juego democrático que demostró a lo largo de su fecunda trayectoria. Su temor reverencial por las instituciones de la República, que evidenció en cada uno de sus actos públicos, lo pone hoy en una categoría de ejemplaridad que silenciosamente apela a la dignidad cívica e invita a la emulación.

Rasgo característico de su personalidad en el ámbito privado fueron la calidez y cordialidad de su espíritu, que le permitieron cosechar una legión de amigos a los que siempre prestaba especial atención y una dedicada vocación por cultivar cariñosas relaciones hasta con el más remoto de sus parientes, obligándose a hacer periódicos viajes hasta donde sus familiares se encontraran.

Fue un astuto hombre de la política, un solvente profesional y un austero ciudadano. Honesto y prolijo en sus cosas públicas hasta la exageración, con condiciones de liderazgo que permanecen indelebles en el recuerdo de quienes lo conocieron y que han tenido muy pocas expresiones de su nivel desde que su protagonismo político declinó.

Siendo estudiante secundario de la Escuela Normal de San Rafael, a los 17 años se enroló en la juventud de la UCR, a fines del año 1939. Recibido de Maestro Normal Nacional y luego de Bachiller en el Colegio Nacional de Mendoza, ejerció la docencia durante tres años, trabajo que le permitió reunir los fondos con los que costeó sus estudios de derecho en la Universidad de La Plata. Se graduó como abogado en mayo de 1944 y se instaló en San Rafael, donde ejerció su profesión, retomando su actividad política bajo la atenta mirada de su vecino, don Tomás González Funes. Confeso admirador de don Tomás, Ueltschi relató en sus escritos: “Trabajamos codo a codo, unidos respetuosamente hasta 1956, con varias elecciones internas de por medio en las que nos enfrentábamos respetuosa y democráticamente”, poniendo de manifiesto las virtudes más arriba enunciadas.

En enero de 1945 se incorporó a la Escuela de Tropas de Montaña, en Uspallata, cumpliendo su servicio militar hasta octubre de aquel año. Coincidió con su baja la realización del Congreso provincial de la UCR, siendo candidato por el Tercer Distrito Electoral y haciendo sus primeras armas en una campaña política en los distritos de Cuadro Benegas y Rama Caída, en San Rafael. Resultó electo diputado provincial en febrero de 1946, con sólo 23 años.

Finalizado su mandato, se reincorporó a la militancia y desarrolló una carrera política que lo llevó a fundar el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR, que terminaría siendo, con los años, el Movimiento de Integración y Desarrollo, que lo llevaría a él a la gobernación de Mendoza y a Frondizi a la presidencia de la Nación .

En los años previos a su llegada al gobierno, Ueltschi desarrolló una acérrima oposición a la Revolución Libertadora, especialmente a sus esbirros en Mendoza, denunciando un contubernio entre la UCR y el PD, al que se opuso con fervor desde las filas del MIR sanrafaelino. Su fresco y cautivante liderazgo lo llevó a imponerse en las elecciones de febrero de 1958 con casi 200.000 votos, triplicando los obtenidos por Leopoldo Suárez, candidato de la UCR, y cuadruplicando los de Francisco Gabrielli, candidato del Partido Demócrata. El Gordo Ueltschi se ufanaba contando que el 60% de aquellos votos surgió de los tres departamentos del Sur, en donde su victoria fue arrolladora.

Así llegó al sillón de San Martín y constituyó su primer gabinete con Pedro Lucas Luja como vicegobernador, Víctor Rubén Palero como ministro de Gobierno, David Domínguez Jurba como ministro de Hacienda, Ignacio Chioneti como ministro de Salud y Santiago Isern como ministro de Economía, Obras y Riego.

En el homenaje que se le hizo en setiembre del año pasado en San Rafael, Ueltschi sorprendió al auditorio al leer, a los 91 años y sin anteojos, un discurso en el que destacó: “Llegué a la gobernación a través de un proceso de elecciones internas y sin que ningún dedo me señalara para ser candidato”, frase que arrancó el primero de los muchos aplausos que recibió.

Destacó como “la honra de mi mandato, además del hecho de haber colaborado en un proceso que intentó modernizar y promover la industrialización de la Argentina, como fue el gobierno de Arturo Frondizi, estuvo en la sanción del Estatuto del Docente. Los seis primeros meses de mi actividad oficial, las dos terceras partes del día las ocupaba en pensar en eso, el resto era para otras cosas. Eso fue una obra de arte, porque no había estatuto en ningún lugar del país, y nosotros hicimos el primero. Mendoza tuvo ese mérito. Al director general de Escuelas le encomendé esa tarea y, junto a técnicos, docentes y abogados, se avocó a elaborar el anteproyecto que fue puesto a consideración de los docentes de toda la provincia para que fuera leído y vertieran sus opiniones. Culminada la consulta, la junta redactó un nuevo proyecto, tomando las ideas que habían sido aportadas, volvió a los docentes y ahí sí tuvo mayoría de aprobación. Luego fue votado y el 11 de setiembre del 58 fue sancionada la ley del Estatuto del Docente en Mendoza”.

En el homenaje del año pasado, Ueltschi siguió sorprendiendo a los sanrafaelinos al evocar una nómina de sus principales colaboradores de aquellos años, a los que agradeció especialmente. Miguel y Alfredo Cinca, Rodolfo Calvo, Pancho Cañeque, Hugo Eraso, Esteban Lázaro, José Pepe Plana, los hermanos Armando y Pocho Pérez Pesce y, especialmente, a Santiago Isern.

Él mismo señaló como otros logros importantes de su gestión la licitación internacional para maquinarias para vialidad, irrigación, electricidad y municipalidades por un monto de $400 millones de dólares que hizo en 1958, producto de la Ley de Afectación de las Regalías Petrolíferas a la Obra Pública. Esa afectación permitió renovar y ampliar considerablemente la cantidad de kilómetros de rutas provinciales, más de la mitad de las cuales fueron construidas en el Sur de Mendoza. La construcción de la ruta 188 en el tramo Bowen-Lincoln. La primera reunión binacional por el Paso Pehuenche. La inauguración de los hoteles de Los Molles y El Sosneado, oportunidad en la que se hizo el primer “Carnaval de la nieve”, al que concurrieron dos mil personas, siendo esta la primera oportunidad en la que se esquió en el Sur de Mendoza. Innumerables obras menores de irrigación y la implementación de un impuesto por hectárea de terreno administrada por la Superintendencia de Irrigación y los regantes y que permitió construir compartos y tomas y realizar kilómetros de impermeabilización de cauces. Electrificación rural y líneas de alta tensión que permitieron proliferar en las tierras productivas las perforaciones para riego. Bajo su gestión se sancionaron leyes de apoyo y regulación de las asociaciones privadas con fines públicos y de concesiones eléctricas para uso industrial, además de la Ley de la Carrera de Médico-Hospitalaria y la creación de cargos para médicos rurales full time. Su asesor legal, Luis Agustín Boulin Zapata, organizó la ingeniería legal que permitió la conclusión de las obras del Palacio de Justicia, que fue inaugurado por su sucesor, Francisco Gabrielli. Recuperó para el Estado 400 hectáreas del Parque San Martín y realizó obras de salas de primeros auxilios, hospitales y delegaciones policiales en toda la provincia, que fueron financiadas por entidades del bien público con subsidios del Gobierno.

También llevó a cabo numerosas concesiones para obras hidroeléctricas y la creación del Instituto Tecnológico, que luego fue la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de San Rafael. La creación del Banco de Previsión Social y la modificación del artículo 199 inciso 1 de la Constitución Provincial, que eliminó la elección indirecta de intendentes, que desde 1916 estaba a cargo de los Concejos Deliberantes y que permitió que en 1961, por primera vez, los mendocinos eligieran a sus jefes comunales por el voto directo fueron otros hitos de su gestión.

Casado con Zulema Inés Lasa, su querida Tana, Ueltschi tuvo tres hijos: Adriana, María Cristina y Ernesto, quienes le dieron seis nietos.

Buena parte de sus vivencias están condensadas en un exquisito libro que lleva por título Remontando el olvido y que fue presentado en Mendoza en 2004 por su amigo de juventud Luis Ricardo Casnati.

En aquella ceremonia, y mientras Casnati presentaba la obra al público, Ueltschi dijo por lo bajo: “Fui un tipo que se preocupó por Mendoza e hizo lo que pudo”. Y señalando a su amigo y presentador, agregó: “Pertenecemos a una generación que terminó, pero creo que va a venir en cualquier momento otra que también se preocupará por las cosas del pueblo y no de las particulares”.

Ojalá esa nueva generación llegue pronto.

Será el mejor homenaje que se pueda rendir a su memoria y la mejor señal de que las semillas que Ueltschi sembró con su ejemplar trayectoria cayeron en tierra fértil.

Martín G. Rostand