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Opinión

Elecciones UNCuyo: Lo que el peronismo no pudo

Tras la segunda vuelta, Daniel Pizzi será el nuevo rector. Acuerdos y presiones en el tramo final de campaña. La visita inesperada en el búnker radical.

Los datos actualizados en las páginas web de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) hablan de casi 64 por ciento para Pizzi-Barón, mientras que la fórmula Battistón-Puerta ronda el 35 por ciento. Casi 30 puntos de diferencia, una brecha que ya desde el martes el Interclaustro (la agrupación a la que pertenecen los ganadores) preveía.

Y es que toda la gente de Daniel Pizzi hizo bien los deberes en los nueve días que mediaron desde que ganaron la primera vuelta, el martes 10 de junio, hasta ayer, jueves 19. No mostraron brechas, salieron en bloque a posicionar a sus candidatos entres los docentes (el voto mejor ponderado) y se pusieron firmes a conseguir alianzas.

Por el otro lado, la agrupación de Roberto Battistón encaró en estos días, como lo hizo durante toda la campaña, una metodología más confrontativa y con un discurso que se repetía: el de que Battistón sabía cómo hacer las cosas y que si ganaba Pizzi algunos subsidios podían dejar de llegar a la universidad.

Es que Battistón no obtuvo mucho de las charlas que mantuvo con los candidatos y las segundas líneas de las listas que quedaron fuera de la segunda vuelta (Rodríguez-Paparini y López-García), por lo que ni siquiera pudo aspirar a conseguir lo que podría denominarse algo así como el “voto peronista”.

Paradójicamente, lo que no pudieron conseguir algunos operadores venidos de extramuros de la universidad, lo consiguió el Interclaustro: alinear a López y Rodríguez tras un mismo candidato.

Esa cara de resignación en el búnker

Una de las primeras cosas que hicieron todos los candidatos al Rectorado de la UNCuyo desde el primer día de campaña fue tratar de aislar a la universidad. El discurso que primaba era el del apartidismo, pero mientras sostenían esto, estaba más que claro que el partidismo sobrevolaría toda la elección.

Desde el Gobierno provincial hubo comunicaciones tratando de que todo el peronismo y/u oficialismo universitario fuese junto en una sola lista. Se suponía que Jorge López iba a ser el que más resistiese esta idea, pero no se contaba con que José Rodríguez tomase la decisión de ir por su lado.

De esta manera, aprovechando ese terreno en el que el kirchnerismo o prokirchnerismo se comenzaba a dividir, la oposición intrapartidaria (gente de Ciurca rondó también la universidad) empezó a trabajar con López, quien, a la postrer, terminó tercero a escasos 0,9 puntos de Battistón.

Y por el lado del Interclaustro, el apoyo partidario del radicalismo estuvo más que claro. La foto de Cobos visitando a Pizzi en su búnker la semana pasada habla por sí misma. Pero también estuvo todo el aparato de la Franja Morada detrás, con Alfredo Cornejo muy cerca.

Daniel Pizzi y Julio Cobos, el martes 10, a pocos minutos de cerradas las mesas, cuando el ex vicepresidente visitó al candidato en su búnker. 

 

Ante este panorama, al que se le sumaba el de la percepción general de la comunidad universitaria, era imposible que los candidatos pretendieran mostrar una imagen de asepsia partidaria. Y no lo pudieron conseguir.

Por eso es que algunos se esperanzaron, luego de la primera vuelta, con un posible alineamiento peronista tras Battistón. Pero Battistón, mal que les pese a varios, funcionó más como piantavotos que como candidato unificador.

Debido al sistema de voto ponderado que se utilizó en las elecciones universitarias, el apoyo docente era mucho más significativo que el de cualquier otro claustro. Y ahí apuntaron ambos candidatos, con estrategias similares en cuanto al ofrecimiento de cargos en el futuro gobierno universitario, pero con el agregado, en el caso de Battistón, de esa suerte de espada de Damocles del desfinanciamiento que hacía pender sobre la UNCuyo si ganaba el candidato radical.

Así, para cuando comenzó la veda, el martes, la cosa ya estaba casi cantada. Faltaba saber qué diferencia de votos le sacaría Pizzi a Battistón, que se sabía que sería mucho más que una cabeza. Mucho más que un cuerpo entero.

Porque Battistón tuvo su cajón de Herminio Iglesias ante los decanos elegidos, muchos de los cuales, sin dudas, bajaron a sus facultades el deseo de no votarlo a él. Esto fue el lunes, cuando decanos y vicedecanos electos fueron convocados al comedor universitario para una suerte de ágape encabezado por Battistón y Puerta, a quienes secundaba el actual rector, Arturo Somoza. En esa reunión, Varias veces se repitió esto de que la plata dejaría de llegar a la universidad si ganaba Pizzi, lo que cayó bastante mal en una parte importante de la concurrencia. Pero la frutilla de este postre fue que Battistón repitiera varias veces, por lo bajo, que si no contaba con el apoyo de decanos y vices electos, se bajaría de la segunda vuelta.

Mientras tanto, Pizzi seguía negociando, y así llegó al jueves 19 de junio con acuerdos con los dos primeros candidatos de las listas que quedaron afuera (López y Rodríguez, quienes ya tendrían garantizados puestos en el nuevo gobierno universitario) y con la convicción de que ganaría.

Arribamos entonces a las 20 del día jueves 19, cuando en el búnker de Pizzi todo era cautelosa alegría, mientras que en el de Battistón el ambiente se podía cortar con una navaja. Cerca de las 20.30, Battistón llegó al comedor universitario, saludó a su gente y habló con la prensa, todo esto, después de saludar y felicitar a Pizzi.

También cerca de las 20.30, columnas de la juventud radical ingresaron al edificio de Ingeniería en el que Pizzi tenía su búnker y llenaron todo de cantos y papelitos, algunos de los cuales volaron al aire junto con Pizzi, alzado en andas por sus seguidores.

Todas eran cara de felicidad en el búnker de Pizzi. Todas eran caras de derrota en el de Battistón… ¿Y la cara de resignación? Pues, era la de José Rodríguez, que se acercó al búnker de Pizzi y se mantuvo entre las sombras, no muy expuesto, y con una tremenda cara de resignación, especialmente ante los cánticos de los pibes de Franja Morada, quienes (sin percatarse) tenían ahí, a pocos metros, a uno de los destinatarios de sus “es para vos…”.

Agosto en la mira

El 16 de agosto, Daniel Pizzi asumirá como nuevo rector, concluyendo de esta manera el ciclo Somoza, quien se va a ocupar un cargo en Buenos Aires.

Pizzi ya lo dijo y lo repitió demasiadas veces como para no leer algo más ahí: la etapa que viene es “muy complicada” (sic), pero no refiriéndose al post 16 de agosto, sino al pre. Porque la conformación de su gobierno, la distribución de las secretarías, concretamente, puede deparar sorpresas y dejar con la boca abierta a más de uno.

Ya anoche había gente disconforme con que Rodríguez estuviese en el búnker de Pizzi, y este período que falta hasta la asunción del nuevo rector puede deparar más sorpresas y varios enojos.
Más allá de eso, lo que Pizzi tratará de garantizar es la gobernabilidad de la UNCuyo, y deberá, porque gran parte de la comunidad universitaria que lo voto así lo pide, seguir adelante con un proyecto que, con las variaciones del caso, siga apostando a una universidad inclusiva, con más participación en el territorio, más próxima a los problemas reales de la comunidad mendocina y, especialmente, de calidad.

Los resultados se verán en algunos años.

Alejandro Frias