De qué se quejan los brasileños
"Hay que escuchar la voz de la calle". Dilma Rousseff al dar marcha atrás con el aumento del boleto de transportes, anoche.
La indignación se encendió en Brasil. Miles de personas salieron a las calles para dejar en evidencia las fallas de un modelo que ha sido de inclusión, pero tardía; que le ha dado crecimiento al país, hasta el punto de catapultarlo a los mesas de negociación de los grandes asuntos del mundo, pero en el que las desigualdades internas son disminuidas a un ritmo menor al crecimiento mundial de la “marca país”.
Los brasileños en las calles están dejando tres cuestiones al descubierto:
- El principal reclamo está vinculado al incremento del precio de los boletos del transporte público de pasajeros. Bajo el lema "¡Si la tarifa no baja, la ciudad va a parar!”, el movimiento #RevoltadoBusão reclamó primero con una marcha relativamente pequeña (5 mil personas en Sao Paulo) el incremento de 3 a 3,20 reales en el boleto. Pero inmediatamente, frente a la fuerte represión policial, la indignación de los sectores más populares, en quienes ese aumento incide en su salario, fue masivo. Unas 30 ciudades de Brasil registraron movilizaciones, incluyendo la rotura de la puerta de acceso a la alcaldía de Sao Paulo y la rotura de vidrios y toma de edificios parlamentarios en Brasilia.
- La policía. La reacción de los gobiernos estaduales, principalmente el de Sao Paulo, fue inocente o poco realista. Prefirió impedir el reclamo por la vía violenta y dejó centenares de heridos, muchos de ellos de gravedad. La reacción política fue tibia, gemela a la producida en la provincia de Buenos Aires frente a la violencia en el fútbol: prohibir el uso de balas de goma a los policías, como si con eso frenaran la situación y como si esa sola acción, difundida en los medios, sirviera como “ejemplo”. Mientras tanto, los manifestantes no tomaron nota de la medida y los policías tuvieron que seguir dando palos, balas y arrojando gases ya no solo en Sao Paulo, sino en todo el país.
- La Copa Mundial de Fútbol es el tercer emergente y es colocado, por diversas razones, en el primer lugar. Los costos de que Brasil sea la sede del Mundial 2014 son los que despertaron esas “odiosas comparaciones” de parte de las personas que están al margen de las grandes decisiones. Por ejemplo, las que se refieren a la inversión estatal en salud y educación, los otros dos íconos de la protesta junto con el transporte público. Pero el Mundial es, también, una gran apuesta y una puesta de escena de Brasil ante el mundo. Por ello, no va a renunciar a ser su sede ni los “indignados” van a bajar el reclamo en torno al encuentro futbolístico internacional, ya que garantiza una visibilidad del reclamo en todo el planeta. De hecho, réplicas de las marchas brasileñas han tenido ya por sedes a Nueva York, Berlín, Conpenhague y Ottawa.
Algunos datos que sirven para ubicar en contexto latinoamericano al gigante Brasil son los siguientes, obtenidos del Informe 2013 sobre desarrollo humano de la ONU:
- Los datos de las siete economías más grandes de Latinoamérica indican que en Chile la formación bruta de capital fijo asciende al 23,2% del PIB, según los datos de 2011. En Argentina, al 22,6%; en México, al 20,4%; en Venezuela, al 17%; en Perú, al 23,8%; en Brasil, al 19,3% y en Colombia, al 21,9%.
- En Chile el servicio de la deuda se queda con el 6,2% del PIB, frente al 4,5% de la educación, el 3,8% de la sanidad y el 3,2% del gasto militar. En Argentina, la educación el 6%, seguida por la salud, con el 4,4%, la deuda, con el 3,8%, y la defensa, con el 0,9%. En México, el 5,3% del PIB se destina a educación, el 3,1% a sanidad, el 3% a su pasivo y el 0,5% a las fuerzas armadas. En Venezuela, la educación se lleva el 3,7%; la salud, el 1,7%; la deuda, el 1,5% y los militares, el 0,9%. En Perú la prioridad es el pago de la deuda (4,4% del PIB). La educación y la salud se llevan cada una el 2,7% y la defensa, el 1,3%. En Brasil, el sistema educativo acapara el 5,7%, seguido por el sanitario (4,2%), la deuda (2,1%) y las fuerzas armadas (1,6%). Finalmente, Colombia destina el 5,5% a la salud, el 4,8% a la educación, el 3,6% a los militares y el 3,4% a la deuda.
- Los países con menor porcentaje de niños menores de cinco años con bajo peso son Costa Rica (1,1%), Brasil (1,7%) y Argentina (2,3%). Los que más tienen: Guatemala (13%), Honduras (8,1%) y República Dominicana (7,1%).
- La cantidad de médicos por cada mil habitantes es de 1,1 en Chile, 3,2 en Argentina, 2,9 en México, 0,9 en Perú, 1,7 en Brasil y 1,4 en Colombia.
- El nivel de satisfacción de la gente con el servicio sanitario llega al 45% en Chile, el 66% en Argentina, el 69% en México, el 75% en Venezuela, el 48% en Perú, el 44% en Brasil y el 63% en Colombia.
- La tasa de alfabetización de adultos es del 98,6% en Chile, el 97,8% en Argentina, el 93,1% en México, el 95,5% en Venezuela, el 89,6% en Perú, el 90,3% en Brasil y el 93,4% en Colombia.
- La población adulta con al menos la escuela secundaria completa es del 74% en Chile, del 56% en Argentina, el 53,9% en México, el 52,4% en Venezuela, el 52,9% en Perú, el 49,5% en Brasil y el 43,1% en Colombia.
- El análisis PISA de la formación en lengua y matemáticas, realizado por la ONU y criticado por Argentina, Brasil y Uruguay, otorga los siguientes datos: En lectura, Chile obtiene 449 puntos; Argentina, 398; México, 425; Perú, 370; Brasil, 412 y Colombia, 413. En matemática, Chile saca 421 puntos; Argentina, 388; México, 419; Perú, 370; Brasil, 386 y Colombia, 381. Por último, en ciencia, Chile logra 447 puntos; Argentina, 401; México, 416; Perú, 369; Brasil, 405 y Colombia, 402.
- La satisfacción con la calidad de la educación alcanza al 44% de la sociedad chilena, al 62,9% de la argentina, al 64,5% de la mexicana, al 49,1% de la peruana, al 53,7% de la brasileña, al 81,2% de la venezolana y al 71,7% de la colombiana.
- La tasa de deserción en la escuela primaria llega al 2,6% en Chile, el 6,2% en Argentina, el 6% en México, el 7,9% en Venezuela, el elevado 24,3% en Brasil y el 15,5% en Colombia.
Las cifras así de frías parecen desmentir la realidad de un Brasil que está mostrando una cara desconocida: no es éxito, no es liderazgo económico ni Carnaval de Rio: es violencia en las calles y disconformidad en cuestiones básicas.
Pero lo que ocurre es que allí está, probablemente, de cuerpo entero y presente, esa masa que solemos ver reflejada en los porcentajes de déficit en los estudios sobre satisfacción y desarrollo de la población. Una y otra son dos caras de una misma moneda, que es la realidad compleja de una Latinoamérica desigual.